Vacunas intranasales contra la COVID-19


En un artículo publicado en julio en la versión electrónica de Science,¹ se da a conocer un estudio sobre la acción de las vacunas intranasales contra la COVID-19.


Los expertos afirman que, las vacunas intranasales contra la COVID-19 en fase de desarrollo, podrían ofrecer dos niveles adicionales de protección contra la infección por SARS-CoV-2.¹


En primer lugar, las vacunas intranasales podrían producir anticuerpos y atraer otros componentes del sistema inmunitario a la nariz y las vías respiratorias altas, formando una primera línea de defensa contra la infección. En segundo lugar, si ocurre la infección, una respuesta local en la nariz puede ser más rápida que una sistémica, lo que hace que el SARS-CoV-2 tenga menos probabilidad de replicarse, eliminarse y transmitirse a otras personas.


La investigación indica que estos tipos de vacunas deberían desencadenar respuesta inmunitaria especializada en las vías nasales que pueda ayudar a detener al SARS-CoV-2 en el lugar de la infección y reducir la transmisión.


Según los expertos, aplicar directamente la vacuna en el interior o en la mucosa de la nariz podría tener una ventaja, la inmunidad de la mucosa, en especial contra enfermedades respiratorias, es una mina de oro para las vacunas relativamente no explotadas.


Otras investigaciones indican que las respuestas inmunitarias en la mucosa pueden limitar mejor la replicación viral y las respuestas inmunitarias localizadas en la sangre.²


Si se tienen células inmunitarias localizadas en el sitio inicial donde el virus infecta, podrían suprimir el virus antes que tenga oportunidad de replicarse.


Si una o más de las formulaciones intranasales contra la COVID-19 logran la autorización para uso de emergencia o la aprobación por la Food and Drug Administration (FDA) de Estados Unidos, la estrategia ideal podría ser combinar la vacunación intramuscular con una dosis de refuerzo intranasal, señalaron los autores.


Este impacto doble de la vacuna podría incrementar la protección al abordar dos respuestas inmunitarias de inmunoglobulina. La vacunación intramuscular debería provocar inmunidad sistémica o central, que proporciona respuesta robusta de anticuerpo circulante de inmunoglobulina G en la sangre. La vacunación intranasal podría desencadenar inmunidad de la mucosa en las vías nasales y desencadenar preferentemente respuesta de anticuerpo de inmunoglobulina A, sobre todo en las vías nasales.


Las vacunas intranasales también podrían tener ventajas para reducir las infecciones intercurrentes, añadieron los autores, últimamente se ha observado infecciones intercurrentes por el SARS-CoV-2 en individuos vacunados, esto es de esperar, ya que las vacunas actuales están diseñadas para proteger principalmente contra la enfermedad.


Hay duda en cuanto a si las personas con infecciones intercurrentes, incluso aquellas sin síntomas, podrían aún transmitir el SARS-CoV-2 a personas no vacunadas. No se sabe todavía. En el caso de la inmunización en la mucosa, la esperanza es que el virus no tenga la oportunidad de activarse.


Seis de las formulaciones intranasales están en estudios de fase 1. Estas vacunas las están desarrollando la University of Oxford, Altimmune, Bharat Biotech, la University of Hong Kong, Meissa Vaccines y Codagenix. Un séptimo producto, del Centro para Ingeniería Genética y Biotecnología, en la Habana, Cuba, se está evaluando en un estudio de fases 1/2.


Los anticuerpos atraen mucha atención, pero otros componentes del sistema inmunitario juegan papeles importantes en la respuesta a las infecciones víricas como las causadas por el SARS-CoV-2. Mucho después que los niveles de anticuerpo comienzan a desaparecer, "las células de memoria", como las células T CD8+, permanecen en la circulación o en las superficies mucosas, donde pueden reconocer patógenos y reactivarse para combatir infecciones futuras. Las células B y T de memoria en el pulmón y las vías nasales también actúan como primeras respondedoras no redundantes para atacar la infección. Son esenciales para la eliminación rápida del virus.


Para que estas células de memoria permanezcan en las vías respiratorias es necesaria la interacción directa con un antígeno vírico. Esto significa que las vacunas ideadas para reclutar células de memoria residentes hacia el sistema respiratorio podrían administrarse por vía intranasal.


Vacunas de virus vivos atenuados


Seis de las vacunas intranasales en vías de desarrollo son vacunas de virus vivos atenuados o de vectores de virus; la séptima es una vacuna de subunidad de proteína. Las vacunas de virus vivos atenuados ofrecen ventajas, pero al menos históricamente son muy problemáticas.


Los autores explicaron que a diferencia de una vacuna de vector que se dirige a un solo componente de un virus SARS-CoV-2, como la proteína en espiga, el SARS-CoV-2 vivo atenuado ofrece la ventaja de expresar y potencialmente desencadenar respuestas inmunitarias contra todas las proteínas del virus, confiriendo, por tanto, inmunidad de amplio espectro que debería reaccionar de forma cruzada y proporcionar cierto nivel de inmunidad contra cepas variantes del SARS-CoV-2.


En el término "vivos atenuados", la palabra "atenuados" significa que los científicos han alterado al virus vivo de manera que es improbable que produzca enfermedad, pero aun así desencadenará respuesta inmunitaria robusta. El riesgo es que un virus vivo atenuado desarrolle una mutación que supere esta característica de seguridad. A este proceso se le conoce como "reversión".


Aunque las técnicas moleculares modernas minimizan el riesgo de reversión, los virus vivos atenuados retienen la capacidad de replicación y están contraindicados en lactantes menores de 2 años, personas de más de 49 años de edad o personas inmunodeprimidas, señalaron los autores. Pero el riesgo es mínimo para las personas de este rango de edad con un sistema inmunitario normal.

Las personas con inmunodeficiencia debido a factores genéticos o fármacos inmunosupresores para tratar otras enfermedades, probablemente no deberían vacunarse con vacunas de virus vivos atenuados para el SARS-CoV-2 o alguna otra enfermedad. Siempre será importante tener cautela con respecto a la seguridad de los virus vivos atenuados.


Los investigadores indican que estas vacunas de virus "no son tecnologías de ʹconectarse y usarʹ como las vacunas de ARN mensajero en las que se utiliza el mismo esqueleto y simplemente se extrae la secuencia para la siguiente variante del virus.


El desarrollo de cada virus vivo atenuado es individualizado e incluye pruebas de seguridad rigurosas para garantizar que no se pueda revertir a un virus de tipo natural. Este es un motivo por el que las vacunas de virus vivos atenuados tardan más tiempo en desarrollarse que las vacunas de ARN mensajero.


Otra salvedad potencial con las vacunas de virus vivos atenuados, anticuerpos neutralizantes que pueden reducir la eficacia de la vacuna, plantea una distinción importante entre infección e inmunización previa.


Las personas que pueden haber tenido exposición previa a la infección por el SARS-CoV-2 casi seguramente tendrán anticuerpos inmunoglobulina A en la nariz que pueden neutralizar una vacuna de SARS-CoV-2 vivo atenuado. Estos anticuerpos pueden desaparecer después de un año, aproximadamente.


En cambio, las personas que han estado expuestas a la vacuna contra el SARS-CoV-2 a través de una inyección en el brazo tendrán principalmente anticuerpos de inmunoglobulina G circulantes. Los niveles moderados de inmunoglobulina G circulante no aparecerán en la nariz y no neutralizarán una vacunación subsiguiente con el SARS-CoV-2 vivo atenuado. Sin embargo, altos niveles de inmunoglobulina G circulantes permitirán que un poco de inmunoglobulina G llegue a la nariz y pueda reducir la eficacia de una vacuna de virus vivo atenuado.


Esta inquietud no es privativa del SARS-CoV-2, también surge en relación con las vacunas de virus vivos atenuados contra influenza, síndrome respiratorio agudo grave, infección por virus sincitial respiratorio y enfermedades ocasionadas por otros virus. Sería ideal desarrollar una vacuna intranasal que no pueda neutralizar anticuerpos preexistentes.


Los expertos afirman que cómo están diseñadas las vacunas intranasales, se dirigen a la nariz sin llegar a los tejidos profundos de los pulmones. Dado que la descarga de la vacuna en las vías respiratorias bajas puede causar directamente inflamación o exacerbar trastornos como asma o enfermedad pulmonar obstructiva crónica, las vacunas intranasales suelen administrarse a los seres humanos de forma que evitan que el antígeno llegue a los pulmones.


Finalmente, los investigadores indican que las vacunas aplicadas en la mucosa pueden representar la mejor estrategia para combatir futuras pandemias. Una vacuna pandémica ideal es tolerable, es estable a temperatura ambiente, puede autoadministrarse y funciona bien en personas de todas las características demográficas, las vacunas aplicadas en la mucosa ofrecen el potencial de cumplir con la mayor parte de estas características, si no todas.


Referencias


1. Lund FE, Randall TD. Scent of a vaccine. Science. 23 Jul 2021. doi: 10.1126/science.abg9857. Fuente

2. Koday MT, Leonard JA, Munson P, Forero A, y cols. Multigenic DNA vaccine induces protective cross-reactive T cell responses against heterologous influenza virus in nonhuman primates. PLoS One. 21 Dic 2017;12(12):e0189780. doi: 10.1371/journal.pone.0189780. PMID: 29267331. Fuente


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