Tercera dosis de la vacuna contra la COVID-19 como refuerzo


El gobierno de Estados Unidos anunció que aplicará una tercera dosis de la vacuna contra la COVID-19 como "refuerzo" para todos sus ciudadanos a partir del próximo 20 de septiembre, ocho meses después de completar el esquema con Pfizer/BioNTech o Moderna (todavía no hay resolución para aquellos inmunizados con el producto monodosis de Johnson & Johnson). Una medida similar ya habían decidido adoptar países como Uruguay, Chile, Israel, Francia y Alemania para la población más vulnerable, con el argumento de que declina la protección con el tiempo. Según Pfizer, una tercera dosis aumenta 100 veces la capacidad neutralizante contra la variante delta.


La Organización Mundial de la Salud (OMS) se manifestó en contra de esta medida porque teme que esta agudice la falta de vacunas en el resto del mundo, lo cual podría favorecer la emergencia de nuevas variantes. "Creemos claramente que los datos no indican la necesidad de refuerzos", afirmó la Dra. Soumya Swaminathan, científica principal de la OMS.


La respuesta de anticuerpos "predomina" sobre la respuesta celular, aunque las células T brindan cierta protección contra el SARS-CoV-2, el nivel en sangre de anticuerpos neutralizantes sigue siendo el principal parámetro para considerar cuando se analiza la efectividad en el tiempo de las vacunas y la eventual necesidad de refuerzo, según se desprende de un estudio prospectivo israelí. Según expertos pertenecientes al Laboratorio de Inmunoterapia en la Bar-Ilan University, en Ramat Gan, Israel, cualquier enfermedad que induzca una respuesta inmune tiene sus propias características. En el caso de COVID-19, se reconoce el predominio del papel de los anticuerpos neutralizantes frente a la respuesta celular en la prevención de la infección, por lo que, un paciente mayor de 60 vacunado hace más de seis meses y con serología negativa, debería recibir una tercera dosis de vacuna.


La infección como refuerzo


En los adultos mayores que pese a completar su esquema de vacunación adquieren posteriormente la infección por SARS-CoV-2, el contagio inesperado funciona como un "fuerte refuerzo" de la respuesta humoral y los anticuerpos podrían tener mayor capacidad de neutralizar eventuales variantes, según un estudio alemán publicado como preimpresión en medRxiv.


Los datos surgen del análisis de 23 residentes de residencias de mayores y cuatro trabajadores sanitarios. Infectarse después de la vacunación podría traer "algún beneficio", siempre y cuando los pacientes no desarrollen cuadros graves.

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