Muerte digna y suicidio asistido

Actualizado: 1 nov




César Paz-y-Miño

Academia Ecuatoriana de Medicina y Genomics Lab.





Algunos hechos importantes se han dado en relación a la muerte digna y el suicidio asistido o actualmente conocido como eutanasia (buena muerte). Las cifras muestran a nivel internacional que el 64% de las personas que solicitan la muerte asistida o firman un testamento vital, están entre 60 a 81 años de edad, más las mujeres y los solteros.


El primer hecho es que la Ley de Salud del Ecuador aprobó, dentro de sus artículos, la posibilidad del testamento vital y los cuidados paliativos como herramienta de apoyo para que las personas procuren el mejor final posible de su vida que, en resumen, garantiza la posibilidad de decidir sobre la no asistencia de salud con medidas extremas, no conexión a equipos médicos de supervivencia, no acciones de resucitamiento, ni medidas extraordinarias de mantenimiento o prolongamiento de la vida; en cambio, sí la asistencia con sedación y mitigación del dolor. El testamento vital debe ser expresado por escrito y firmado por la persona mientras esté en su sano juicio; aunque en caso de estados de inconciencia y pacientes terminales podrían extenderse estas decisiones a los familiares cercanos o tutores.


La otra noticia que ha avivado la discusión bioética es la solicitud de muerte asistida o suicidio asistido del famoso cineasta Jean-Luc Godard, que está legalizada en Suiza. La eutanasia, proceso por el que un paciente pide que se le provoque la muerte, fue solicitada por Godard en el país que este mecanismo está permitido: “La cooperación al suicidio no es delito mientras no existan motivos egoístas. Es impune ayudar a esa persona si se hace de forma altruista”, como explica la Sociedad por el Derecho a Morir con Dignidad (DMD), respaldada por la Federación Mundial de Sociedades por el Derecho a Morir, en un informe de 2016.


En el mundo hay casos simbólicos de muerte asistida y suicidio asistido. El actor Alain Delon la ha solicitado por graves derrames cerebrales; terminaron sus vidas los colombianos Martha Sepúlveda por padecer Esclerosis Lateral Amiotrofia y Víctor Escobar por Enfermedad Pulmonar Obstructiva Cróncia; Françoise Hardy por cáncer, Hugo Claus por Alzheimer, Guy Bedos por demencia senil, Herbert Fux por enfermedad terminal, Ramón Sampedro por tetraplejia, caso magistralmente representado en la película de Alejandro Amenábar “Mar Adentro” con la actuación de Javier Bardem, y así, muchos más.


En el Ecuador no se contempla la eutanasia, es decir, el pedido expreso de que el sistema de salud termine con la vida de una persona. Se aceptan la eutanasia en: Suiza, Países Bajos, Bélgica, Luxemburgo, España, Canadá, Austria, Colombia, Nueva Zelanda y en algunos estados de Estados Unidos con la observación de autorizarse suicidio asistido cuando la supervivencia esperada es de 6 meses o menos. En estos países, la persona debe cumplir varios requisitos: que lo haya pedido expresamente y en repetidas veces, que la enfermedad que padezca le genere un dolor insufrible, padecer una enfermedad terminal o de un padecimiento grave e imposibilitante sin tratamiento curativo. Siempre se contempla la posibilidad de retractarse en cualquier momento. En realidad, el personal de salud, no objetor de conciencia, lo que hace es proporcionar los medios necesarios al paciente para que él tome la medicación voluntariamente para terminar con su vida.

La muerte asistida y el suicidio asistido tienen algunas aristas culturales y religiosas de discusión. En el mundo se observa que los países occidentales católicos no la practican de manera abierta, curiosamente Colombia sí. En una encuesta sobre la aceptación de la eutanasia y la muerte digna por problemas de salud terminal o grave, el 70% estuvo a favor de terminar la vida. La concepción de la vida y la muerte está llena de muchos mitos, pero cada vez más la ciencia tiene mejores elementos y datos para optar por caminos que promueven discusiones éticas.


La alternativa de optar por la muerte asistida o suicidio asistido pasa por un reconocimiento de derechos del paciente y la persona en general. Esta discusión es muy similar a la del aborto por causales genéticas o malformativas, e incluso por violación. La ciencia tiene muchas evidencias que respaldan a los movimientos a favor de estos derechos. La cuestión es compleja, pero es real que existen peticiones de muerte asistida o suicidio asistido y la sociedad debería dar alguna salida.


Los países que la aceptan y la legislan muestran cómo se puede manejar este tema. Lastimosamente, en el Ecuador tenemos criterios más bien tradicionales sobre estos problemas y, a la hora de enfrentarlos en la práctica, el sistema de salud aun no lo soluciona.


Quedan aún algunas cuestiones para discutir dentro de la ética como son la ortotanasia, es decir, la actuación correcta ante la muerte por parte del personal de salud o de atención a pacientes que sufren enfermedades terminales o incurables. Otro tema polémico es la eugenesia, la interrupción voluntaria o terapéutica de un embarazo que tenga un problema malformativo o genético.


Los países han enfrentado de manera diversa el derecho a la interrupción terapéutica del embarazo. En el Ecuador recién se está abordando abiertamente el tema de la interrupción del embarazo por causas genéticas; ya llegó a las cortes y se empieza a demandar su aprobación. El argumento central de defender la eugenesia terapéutica es la imposibilidad de tratamientos de miles de enfermedades genéticas que podrían ser detectadas prenatalmente.


Las pruebas genéticas se las puede realizar desde la semana 9 de embarazo, pero al tener un resultado positivo para una enfermedad altamente discapacitante, con poco desempeño vital y calidad de vida, o monstruosidades embrionarias y fetales, el sistema de salud nacional no proporciona soluciones. No existe cirugía intrauterina, no existen terapias genéticas, ni siquiera existe diagnóstico prenatal oficialmente, por lo tanto, estas enfermedades se convierten en catastróficas, huérfanas y desatendidas, con altísimos costos de salud social y familiar.


La eugenesia terapéutica es un derecho que cada vez lo reclaman más mujeres. Al igual que la muerte asistida y el suicidio asistido, seguirá tomando más fuerza en la sociedad y eso debemos discutirlo.

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