EUGENIO ESPEJO Un duende que iluminó el pensamiento quiteño del Siglo XVIII
- Noticiero Medico

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Pedro Isaac Barreiro
Doctor en Medicina y Cirugía
Maestro en Salud Pública
Escribir un artículo que resuma la vida del doctor Francisco Javier Eugenio de Santa Cruz y Espejo para una revista médica, resulta una tarea especialmente compleja si se considera el inmenso y perdurable legado que el personaje sembró durante su fecunda y polémica actividad política y científica en los 48 años de su azaroso tránsito por la geografía y la vida quiteña. La vida y la obra del doctor Espejo ha sido estudiada, criticada y enaltecida por numerosos cientistas sociales desde los inicios de su actividad pública y, seguramente junto a don Juan Montalvo, son los dos ecuatorianos que más publicaciones suman en textos académicos, libros, revistas y periódicos nacionales.
Esta nota preliminar intenta justificar la especial composición del presente trabajo que se integra con fragmentos de varios escritos acerca de nuestro personaje, a través de los cuales se intenta una aproximación a la figura de nuestro eximio Chusig. Como fácilmente podrá notarse, tampoco guardan un orden cronológico, y su inserción en el texto se debe exclusivamente a las preferencias de su autor.
“El Siglo XVIII, particularmente la segunda mitad del Siglo XVIII, tiene una trascendencia histórica en el país. Hubo un florecimiento de grandes personalidades y bastaría mencionar unas pocas de ellas, comenzando por Eugenio de Santa Cruz y Espejo, el padre Aguirre, el padre Juan de Velasco, Pedro Franco y, ya casi terminado el siglo, a José Mejía Lequerica entre los más destacados. Pero seguramente el hombre más talentoso, más estudioso pese a que los dos jesuitas fueron también muy estudiosos e investigadores, el que alcanzó una visión más universal no solo en un campo restringido como el de la medicina sino del país en el que estaba, de los problemas del mundo, de la filosofía, de la historia universal, fue Eugenio de Santa Cruz y Espejo.”1
Como afirma el doctor Federico González Suárez, “Espejo fue el ecuatoriano más célebre y más extraordinario, sin duda alguna entre todos cuantos ecuatorianos se han hecho famosos en la política; Espejo fue uno de esos ingenios superiores, cuya visión intelectual se dilata mucho más allá el horizonte de las ideas comunes, creídas y aceptadas como verdades indiscutibles en su tiempo”2
“Eugenio Espejo no solamente fue un extraordinario Médico, un erudito y sabio: fue el verdadero ideólogo de la emancipación americana, el prócer y primer mártir. Desde su primer libro, Reflexiones sobre las viruelas, firmado con su propio nombre y no con seudónimos como en publicaciones anteriores plantea los lacerantes problemas sociales, económicos y políticos de la Colonia (…) Sus escritos combativos le ocasionan persecuciones y encarcelamientos.3
“La erudición del Dr. Espejo y el que haya mantenido una cruzada contra las enfermedades infectocontagiosas que vinieron de Europa, iluminan el pensamiento médico que animó la vida y la obra del médico quiteño.
La genialidad del doctor. Espejo es haber elaborado un cuerpo de conocimientos que le llevaron a proponer “un método seguro para preservar a los pueblos de las viruelas, en el que lo fundamental es el contacto físico, partiendo de la base que los agentes etiológicos de las enfermedades infectocontagiosas eran esos seres microscópicos a los cuales denomina “atomillos vivientes”. Las medidas higiénicas que propone resultan ser su gran contribución a la salud pública: un adelantado de lo que hoy es una política de Estado: el saneamiento ambiental.”4
“En esta época de transición brotó un alma, surgió una vida y se escribió un nombre que no debía desaparecer jamás en nuestra historia: Francisco Javier Eugenio de Santa Cruz y Espejo. Fue de esos espíritus que nos habla Goethe, capaces sólo de anhelar lo imposible”.5
Espejo culpaba del atraso al estado deplorable de la facultad de medicina, a la falta de revisión esmerada y completa de su pensum de estudios, a la carencia de libros y de actualización, a sus escasos recursos…6 Ante su ignorancia, el médico quiteño llega a abandonar hasta su conciencia… es preciso que salgan al público falsos médicos, de los que sería mejor carecer enteramente, que fiar a su irracional conducta la salud pública. Esta es medicina o bobería” …7
“Por más que muchos escritores hayan desacreditado el arte médico, y que hayan extendido sus invectivas hasta a los mismos Profesores; no es de dudar que el arte es saludable y necesario a la Humanidad; que el médico bueno es el don inestimable que hace el cielo a lugar donde le quiere poner. Si éste es malo, no hay peste tan devorante que se le parezca, ni contagio más venenoso a quien se le pueda comparar.8
El doctor Espejo sostenía que “al poner a los curanderos junto (frente) a las enfermedades contagiosas, censuraba a los de Quito, al hospital anticuado, mal administrado en manos de los padres Bethlemitas, y, a la escuela “médica” muy necesitada de revisión completa y total de sus programas. Quito, en su opinión, carecía de todos los instrumentos necesarios para preparar un médico competente y científico -una cátedra de medicina y un hospital con excelente personal para internado-.9
“El clima cultural y social del siglo XVIII, ilustrado, racionalista y despótico, y la vida, obra y significación de su máximo exponente en el Reino de Quito, Eugenio Espejo, se han constituido en temas recurrentes de la historiografía nacional. Su trascendencia se mantiene vigente cuando nuevas formas de muerte exigen a las modernas generaciones retomar el camino de reflexión y acción señalado por el Precursor.”10
“Por encima de todas las cosas, Espejo proclama la imperiosa necesidad de la excelencia del arte médico y su ejercicio. Con este objetivo plantea claros lineamientos para organizar la formación y capacitación del médico. Paradójicamente este capítulo de sus Reflexiones es el que mayor resentimiento provocó en sus colegas contemporáneos.
Reclama Espejo para el médico la elocuencia, la lógica, la retórica, la física tanto universal como experimental, la geometría, el álgebra, la mecánica, la hidráulica, la hidrostática para entender la circulación de la sangre y el comportamiento de las vísceras. De otra manera -afirma el científico- nada percibirá el médico de las operaciones de la máquina humana compuesta de líquidos y sólidos.
Espejo entendió que la naturaleza es única y reconoció -como nadie en su época- la conexión general que tienen todos los fenómenos del universo. Comprendió lúcidamente que estos fenómenos, aparentemente distintos, no son más que distintas formas del movimiento de la naturaleza, que demandan el estudio de ciencias independientes. Espejo dominó la conexión interna entre ellas y por eso las dominó todas.”11
Ése fue, ése sigue siendo nuestro “Médico y Duende”, como lo identifica otro apasionado por la salud pública quiteña, Enrique Garcés Cabrera en la biografía de nuestro prócer, hoy que recordamos un año más de su nacimiento.
Quito, 21 de febrero de 2026
Referencias
Plutarco Naranjo: Visión actual de Eugenio Espejo. Fundación Eugenio Espejo – Fundación Frederich Nauman. Quito, 1988
González Suárez: Historia General de la República del Ecuador. Volumen Tercero. VII (pág. 372). Editorial Casa de la Cultura Ecuatoriana. Quito - 1970
Plutarco Naranjo: Espejo: ideólogo político, prócer y mártir. En: Eugenio Espejo: Su época y su pensamiento. (pág. 156). Universidad Andina Simón Bolívar – Corporación Editora Nacional. Quito, 2008
Rodrigo Fierro Benítez: El pensamiento médico del doctor Espejo. Eugenio Espejo: develador de enigmas. En: Eugenio Espejo: Su época y su pensamiento. (pág. 156). Universidad Andina Simón Bolívar – Corporación Editora Nacional. Quito, 2008
Gualbert Acos: Evolución de la Medicina en Ecuador. Colección de estudios científicos ecuatorianos N°2. Editorial Casa de la Cultura Ecuatoriana. Quito-1979.
Carlos Paladines: Estudio introductorio. En: Eugenio Espejo. Colección Pensamiento Fundamental Ecuatoriano. Campaña Nacional por el Libro y la Lectura - Corporación Editora Nacional – Universidad Andina Simón Bolívar – Quito - 2007
Colección Pensamiento Fundamental Ecuatoriano. Campaña Nacional por el Libro y la Lectura. Obra citada.
Reinaldo Miño: El pensamiento médico de Eugenio Espejo. Universidad Central del Ecuador. Facultad de Ciencias Médicas. Quito - 1987
Philip Louis Astuto: Eugenio Espejo. Reformador ecuatoriano de la Ilustración. Colección Media Luna. Casa de la Cultura Ecuatoriana Benjamín Carrión. Campaña Nacional Eugenio Espejo por el Libro y la Lectura. Quito, 2003.
Carlos Freire Granizo: Eugenio Espejo y su tiempo. Ediciones Abya-Yala. Quito, 1997.
Alfredo Palacio G.: Prólogo del libro “Eugenio Espejo: Médico y Duende” de Enrique Garcés Cabrera. Ministerio de Salud Pública. Quito, 1996.




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