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Los medicamentos, el sistema de salud y el riesgo de la demagogia


Enrique Teran


Enrique Teran, MD, PhD

Docente e investigador universitario. Miembro de la Academia Ecuatoriana de Medicina y de la Academia de Ciencias del Ecuador.



Empezó el 2023 con la promesa del presidente Lasso que este va a ser el año de la salud, esto porque el año anterior terminó básicamente con la misma problemática con la que inició, particularmente en lo que a provisión de medicamentos se refiere y más aún para los pacientes con enfermedades catastróficas, raras y huérfanas.


Para recapitular, el 10 de noviembre del 2021, la anterior ministra de salud, compareció ante la Comisión de Participación Ciudadana en la Asamblea Nacional y explicó que en los hospitales públicos el abastecimiento de medicamentos era del 62%, a pesar de que en agosto del 2021 llegó al 50%, aproximadamente. Sin embargo, recalcó, en ese entonces, que en el 2022 habrá un nuevo modelo de abastecimiento, que se trabajará en la ficha médica y la receta electrónica, y que la meta para el siguiente año 2022 será llegar al 95% de abastecimiento.


El 4 de julio del 2022, se posesionó el actual ministro de salud, quien por cierto era el viceministro de Gobernanza de la Salud previamente. En ese momento mencionó que se han evidenciado algunas falencias que se venían acarreando desde hace mucho tiempo y por ello el sistema tiene que entrar en un proceso de transformación. Sin embargo, he de recordar que esto sucedió posterior al paro indígena, que llevo a la declaración de una nueva emergencia en el sistema de salud, y que según el cronograma presentado por la exministra Garzón, el abastecimiento de fármacos e insumos estaba planificado para el 25 de julio y el cierre de la emergencia entre el 6 y 15 de agosto. El ministro Ruales indicó que hasta el viernes 15 de julio, se esperaba realizar la selección y contratación por lo que el 5 de agosto comenzaba la distribución en todas las provincias. Para lograr este cometido se iba a recurrir, en lugar de una compra corporativa (que, por cierto, resultó ser poco efectiva en las dos ocasiones anteriores que se declaró emergencia en salud), a la compra mediante catálogo electrónico, gracias al trabajo del Servicio de Compras Públicas (SERCOP).


El 3 de enero pasado, el ministro de Salud Pública, indicó que en el 2022 se ha logrado el 77 % de abastecimiento en medicamentos, sin embargo, poco detalle se brindó respecto a los números previamente expuestos. Si se habló, en cambio, de la externalización de las farmacias, la descentralización de las compras mediante catálogo electrónico y del registro de pacientes con enfermedades raras. Otra declaración, no esperada pensaría, fue que el Ministro ha “descubierto” que no se cuenta con mecanismos de control de inventarios en la red pública de salud, lo que dificulta, a criterio del Ministro, no solo conocer el abastecimiento, sino también poder evitar la falta constante de medicamentos.


Por último, en esta presentación del 3 de enero, el presidente Lasso ha indicado que, el mismo, en persona, va a realizar visitas sorpresa a los hospitales para evaluar la calidad de la atención, el abastecimiento de medicinas y conversar con los pacientes.

¡Al respecto, y analizando de más a menos, decirle al Ministro que ese porcentaje no es real, al menos en lo que ha enfermedades catastróficas, raras y huérfanas se refiere, la falta de medicamentos es permanente, en gran parte porque no se los adquiere, porque no hay cómo!


La gestión de SERCOP tan solo ha logrado “catalogar” el 53% de los fármacos contenidos en el anterior cuadro nacional de medicamentos básicos (CNMB) …, si, solo un poco más de la mitad! Y por supuesto, nada se dice respecto a la falta de “oferentes” o los procesos de compra por catálogo que fracasan o se declaran desiertos, lo que redunda en falta de compra, habiendo dinero disponible, y penosamente desabastecimiento.


Hace un trimestre, el Ministro reconoció que la cartera de estado no tenía un registro real o fiable sobre enfermedades raras, y se lanzó la estrategia para captación de esta información, primariamente por parte del propio paciente o su familia. ¿Es lo adecuado? Seguramente no, pero al menos es un avance, que, sin embargo, a decir de los pacientes, todavía no es operativo y le falta funcionalidad.


¡La provisión externa de medicinas, mediante farmacias privadas, léase externalización, es un proceso de muy poco crecimiento, pese a la sobredimensión que las autoridades intentan darle, pero que tiene como un lastre, casi imposible de eliminar, la falta de una historia clínica universal …, el ministro lo sabe, o bueno, debería saberlo, pero al declarar que “no ha habido” un sistema de manejo de inventarios, nos deja pensando! No es un actor nuevo, como tampoco lo es su equipo, casi el mismo desde el inicio del gobierno.


Se habla de que con la nueva versión del CNMB el abastecimiento va a ser mejor, no hay sin embargo una explicación o estrategia que le dé credibilidad a la oferta.


Finalmente, señor presidente, las visitas a los hospitales ya las hizo el vicepresidente, tiempo atrás e inclusive realizó el diagnóstico, pero no se ha visto solución. ¿Será que el propio presidente debe hacerlo nuevamente? Usted espera hablar con los pacientes, ¿pero a las asociaciones de forma repetida no ha querido recibirlas? ¿Realmente tiene una expectativa de generar resultados?


Sin embargo, el histórico de cumplimiento de otras promesas, menos complejas quizás, como, por ejemplo, la venta de un avión presidencial anunciado en sep/21 y seguimos con los dos en vuelo (31 viajes oficiales en los últimos 12 meses, por si acaso); o que se iban a terminar en el ámbito gubernamental los autos que circulan sin placas y en general el número de vehículos oficiales, y eso obviamente nunca se llegó a cumplir.


Ojalá y no sea, en este caso, por el bien de los pacientes, por la mejora del sistema de salud y por la credibilidad del gobierno nacional … “yo te ofrezco pero busca quien te cumpla”.

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