Lejos de que la pandemia se vuelva endemia

Actualizado: ene 1


En mayo la OMS había admitido la posibilidad de que SARS-CoV-2 nunca se fuera y se transformara en un virus endémico, como el virus de la inmunodeficiencia humana.


Sin embargo, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) aseveró que todavía está lejos de que COVID-19 pueda ser definida como enfermedad endémica, ocho meses después de que la Organización Mundial de la Salud (OMS) declarara la pandemia el 11 de marzo.


Para cambiar a ese estatus lo primero que debe ocurrir es que termine la pandemia, se están elaborando, internamente, criterios técnicos para definir ese momento. Sin embargo, la declaración de terminación de COVID-19 no es algo inminente debido a la intensidad de la transmisión, en este momento existen más de 50 millones de casos confirmados de COVID-19, pero 7 mil millones de personas en el mundo están en riesgo, está lejano el momento de agotar la población de susceptibles, comentó el Dr. Ciro Ugarte, director del Departamento de Emergencias Sanitarias de la OPS.


Expertos en el tema vaticinan que las vacunas no lograrían erradicar el coronavirus y que "es probable que la enfermedad circule y sea endémica", como la influenza.


A diferencia de una pandemia, cuando el aumento inusual de casos de una enfermedad se ha extendido por varios países, continentes o por todo el mundo, una endemia es definida como la presencia habitual en un nivel estable de una enfermedad infecciosa en una zona geográfica. El "equilibrio endémico" se alcanza cuando el número reproductivo básico o el número de personas a las que una persona infectada puede transmitir la enfermedad se mantiene en 1.


La OMS considera enfermedad endémica a aquella que está presente en una comunidad. "El nivel basal o endémico de una enfermedad no necesariamente es el nivel deseado, que sería cero casos, sino más bien es el nivel observado, el número esperado de casos en determinado periodo"


En un artículo publicado en Science el pasado 15 de octubre, Jeffrey Shaman, Ph. D., y Marta Galanti, Ph. D., investigadores de la Columbia University's Mailman School of Public Health, en Nueva York, Estados Unidos, exploraron los factores que podrían determinar que el virus de COVID-19 se transformara en endémico. Por ejemplo, si la inmunidad (a través de la infección o por vacunas) disminuyera dentro de un año, como ocurre con los betacoronavirus endémicos, podrían ocurrir brotes anuales en invierno, cuando la enfermedad parece ser más transmisible.


Por el contrario, si la inmunidad persistiera (incluyendo el aporte de la protección cruzada por la exposición a otros coronavirus endémicos), la enfermedad podría "desaparecer" durante algunos años hasta su resurgimiento.


Si la reinfección probara ser habitual, y salvo que una vacuna altamente efectiva fuera distribuida a la mayor parte de la población mundial, SARS-CoV-2 probablemente se establezca en un patrón de endemicidad, resta entender cuán frecuentes serán las reinfecciones, cuán contagiosos serían los individuos reinfectados, y cómo afectarían las infecciones subsecuentes el riesgo de desenlaces clínicos severos, añadieron los autores del artículo de Science.


Cada enfermedad es diferente y los criterios para caracterizar una endemia son diversos. En el caso de virus respiratorios es más por exclusión: si deja de ser pandemia podría ser definida como endémica. Pero definir su comportamiento epidemiológico natural puede derivar en largas discusiones académicas.

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