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HIGADO: PRUEBAS FUNCIONALES Y SU INTERPRETACION CLINICA



HIGADO



Ramiro Salazar Irigoyen

Médico Patólogo Clínico






El Noticiero Médico pone a consideración de sus lectores en su sección Coleccionable un análisis de las diferentes pruebas funcionales de los diferentes órganos y sistemas del organismo humano y su interpretación clínica. En este numero comenzamos con un órgano importante como es el hígado.


El hígado cumple más de 500 funciones esenciales en el ser humano como la desintoxicación de sustancias nocivas, convierte el amoníaco tóxico en urea,  produce colesterol y proteínas especiales,  secreta la bilis  que permite transportar desechos y descomponer grasas en el intestino delgado, equilibra y sintetiza  glucosa que el cuerpo necesita, almacena nutrientes vitales y hierro, regula la coagulación sanguínea, depura fármacos y otras sustancias tóxicas de la sangre, regula niveles de aminoácidos en la sangre, elabora factores de inmunidad, etc.

 

Las enfermedades del hígado son afecciones que dañan este órgano, alterando múltiples funciones. Las más comunes son la esteatosis hepática, las hepatitis (A, B, C), cirrosis, cáncer de hígado, hemocromatosis, enfermedades autoinmunes y genéticas.

 

La esteatosis hepática o hígado graso, es la acumulación excesiva de grasa en las células hepáticas. Se divide en dos tipos: enfermedad por hígado graso no alcohólico (EHGNA), asociada a obesidad y diabetes, y la enfermedad por hígado graso alcohólico.

 

La hepatitis es una inflamación del hígado causada por virus, toxinas, alcohol, medicamentos o enfermedades autoinmunes, y se puede presentar de forma aguda o crónica. Los síntomas pueden ser semejantes e incluyen cansancio, malestar general, náuseas e ictericia. Las causas virales son las más frecuentes, en especial los virus de la hepatitis A, B y C. Otros tipos como el virus de la hepatitis E y D son menos frecuentes.

La hepatitis tipo B y C pueden conducir a complicaciones como la cirrosis, el cáncer de hígado, e incluso, la muerte.

 

En el laboratorio se realiza las pruebas o perfil hepáticos, que son análisis de sangre que miden bilirrubina, enzimas y proteínas para evaluar la función del hígado, detectar daños y monitorear enfermedades. El patrón y el grado de elevación de estos analitos, junto con el cuadro clínico general, proporcionan señales diagnósticas de la causa probable de estas patologías. Los resultados deben ser interpretados cuidadosamente, poque los niveles pueden alterarse no solo por afecciones hepáticas, sino por otras causas como medicamentos o intoxicaciones. El control de la función hepática es importante para personas con factores de riesgo como el consumo excesivo de alcohol, obesidad o enfermedades crónicas como la hepatitis.

 

Análisis de la función hepática

 

La bilirrubina: proviene de dos fuentes principales: el 80 % por la degradación de la hemoglobina en los glóbulos rojos y el 20% restante por el recambio de varias proteínas que contienen hemo presentes en otros tejidos, principalmente el hígado y los músculos.

 

La bilirrubina libre (unida a albúmina) llega al hepatocito y es captada del plasma. La conjugación de la bilirrubina es el proceso hepático donde la bilirrubina no conjugada (“bilirrubina indirecta”), que es liposoluble y tóxica, se transforma en bilirrubina conjugada (“bilirrubina directa”), hidrosoluble y no tóxica, mediante la enzima UDP-glucuronosiltransferasa (UGT1A1). Finalmente, la excreción en donde la bilirrubina conjugada hidrosoluble, es excretada hacia la bilis y su posterior eliminación al intestino, donde el microbiota intestinal la convierten en urobilinógeno, dándole el color a las heces.

El aumento de bilirrubina en sangre puede o no acompañarse de otras pruebas hepáticas alteradas. Cuando la hiperbilirrubinemia es muy alta se manifiesta con ictericia.   Las causas de aumento de la bilirrubina en sangre pueden ser:

a) exceso de producción que sobrepasa la capacidad de eliminación del hígado siendo la causa principal aumento de la destrucción de glóbulos rojos, como la hemólisis.

b) falla en los procesos hepáticos de conjugación y/o excreción,

c) trastornos que impiden la llegada de bilis al intestino.

 

La bilirrubina indirecta alta: niveles elevados pueden estar relacionados con un aumento en la destrucción de glóbulos rojos o problemas hepáticos en la fase de captación. En adultos puede ser causada por: hepatitis, cirrosis y otras enfermedades hepáticas que pueden interferir con la capacidad del hígado para procesar y eliminar la bilirrubina.

 

Obstrucciones del sistema biliar: cálculos en el conducto biliar común o compresiones externas por el páncreas.

Aumento en la producción de hemoglobina: hemólisis o la reabsorción de grandes hematomas.

Enfermedades hereditarias: síndrome de Gilbert y Crigler-Najjar

 

La bilirrubina directa alta:  su elevación indica trastornos en la eliminación biliar. Puede estar causada por:

  • Obstrucción de las vías biliares (por cálculos o tumores).

  • Hepatitis viral o tóxica.

  • Cirrosis hepática.

  • Colangitis.

  • Síndrome de Dubin-Johnson o Rotor.

 

Transaminasa glutámico-pirúvica sérica (SGPT) o Alanina transaminasa:  es una enzima que ayuda a convertir las proteínas en energía para las células hepáticas. la GPT es más específica del hígado, por lo que es un marcador más preciso de daño hepático. Se eleva en sangre en situaciones como: Hepatitis viral, consumo excesivo de alcohol, hígado graso no alcohólico, medicamentos y toxinas (analgésicos como el paracetamol, esteroides anabólicos y ciertos antibióticos), cuando se toman en exceso.

 

Transaminasa glutámico-oxalacética (SGOT) Aspartato aminotransferasa:  es una enzima que ayuda a descomponer los aminoácidos. Al igual que la alanina transaminasa, el aspartato aminotransferasa generalmente está presente en la sangre en niveles bajos.

 

Un aumento en los niveles de aspartato aminotransferasa puede significar daño hepático o daño muscular. Se encuentra también en el corazón y los riñones, por lo que su elevación puede no estar directamente relacionada con problemas del hígado.

 

Aumentos leves de transaminasas (hasta el doble del límite superior normal), puede ser transitorio y no representar daño hepático. Se puede clasificar los niveles elevados en:

Leve: niveles de transaminasas se encuentran elevados entre 1.5 y 5 veces el límite superior normal: infección viral leve o lesión hepática temporal.

Moderado: aumento de entre 5 y 10 veces el valor normal:  enfermedades hepáticas crónicas o daño moderado, como el hígado graso no alcohólico.

Grave: Niveles superiores a 10 veces el límite normal:  hepatitis aguda, daño hepático severo por drogas o toxinas o cirrosis​.

La fosfatasa alcalina (FA): es una enzima presente en tejidos como hígado, huesos, riñones e intestino. La elevación en sangre indica obstrucción biliar, hepatitis o trastornos óseos y también por causas fisiológicas durante el crecimiento (niños) y en el embarazo (tercer trimestre).

 

Gamma-glutamil transferasa (GGT):  es una enzima que además del hígado está presente en riñón, bazo y páncreas, sin embargo, la principal fuente de GGT en sangre es de procedencia hepática. Se encuentra a una baja concentración en sangre, aumentando su concentración cuando existe una lesión en los conductos biliares o enfermedad hepática. La GGT es la que primero se eleva en sangre en una obstrucción en los conductos biliares, debido a tumores o cálculos biliares.

 

La determinación de GGT no es muy específica porque puede aumentar en diversas enfermedades hepáticas: cáncer hepático, hepatitis e incluso en patologías no hepáticas como el síndrome coronario agudo. Por este motivo, debe ser interpretado en conjunto con otras enzimas hepáticas.

 

La GGT es útil en la evaluación del alcoholismo. Su elevación persistente se da más en las personas que beben mucha cantidad de alcohol y de forma continuada en el tiempo.

 

La FA y la GGT se elevan de manera conjunta en colestasis, es decir, por el impedimento para la llegada de bilis desde las células hepáticas al intestino, ya sea por incapacidad para su formación o por obstrucción de su flujo. Se acompaña frecuentemente por aumento de los valores de bilirrubina.

 

Albúmina y proteína total: son proteínas producidas en el hígado. Niveles de albúmina y de proteína total bajos podría significar que el hígado presente daño, pero no son específicas porque niveles bajos también se presentan en otras patologías como afecciones gastrointestinales y renales.

 

L-lactato deshidrogenasa: es una enzima que se encuentra en el hígado. Niveles más altos pueden significar daño hepático, pero tampoco son específicas porque otras patologías también cursan con valores elevados.

 

Tiempo de protrombina (TP): Un TP prolongado puede indicar daño hepático grave o una deficiencia en los factores de coagulación producidos por el hígado cuando esta alteración no responde al uso de medicamentos anticoagulantes, como la warfarina

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