RESISTENCIA BACTERIANA 2: IMPORTANCIA DE LA LECTURA INTERPRETADA DEL ANTIBIOGRAMA (LIA)

Actualizado: may 1


Ramiro Salazar Irigoyen

MEDICO PATOLOGO CLINICO


La OMS ha declarado que la resistencia a los antimicrobianos es una de las 10 principales amenazas de salud pública a las que se enfrenta la humanidad, y requiere medidas multisectoriales urgentes para poder lograr los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). El uso indebido y excesivo de los antimicrobianos es el principal factor que determina la aparición de patógenos fármacos resistentes.


Una de las estrategias para contrarrestar esta amenaza es la lectura interpretada del antibiograma (LIA) que surge como una oportunidad de mejorar el uso de antibióticos, la elección de los tratamientos y el conocimiento de la epidemiología de los mecanismos de resistencia. La LIA debe ser un acto cotidiano que requiere además de los conocimientos básicos, una estrecha interrelación entre el clínico y el laboratorio de Microbiología.


En la actualidad existen nuevas técnicas que pueden detectar las bacterias sin necesidad de cultivo como las pruebas moleculares en tiempo real que están eliminando algunas barreras que existen para el uso adecuado de los antibióticos, pero definitivamente la identificación de las bacterias mediante el cultivo y la determinación de su sensibilidad - aunque tardan aproximadamente 48 horas- es el primer paso para seleccionar la mejor terapia, si se hace una LIA adecuada, evitando en lo posible los tratamientos empíricos antibacterianos que no siempre son efectivos, aunque indispensables en enfermedades graves o ante la ausencia de Laboratorios de Microbiología.


El antibiograma por Concentración Mínima Inhibitoria (CIM), ayuda en la administración de cantidades óptimas de antibióticos, ya que está demostrado que las concentraciones sub terapéuticas facilitan el proceso de resistencia a antibióticos, favoreciendo la transferencia y recombinación genética. Por ejemplo, el neumococo aumenta su capacidad natural de transformación, que incluye captación de genes de resistencia a antibióticos en respuesta al estrés producido por antibióticos como las fluoroquinolonas o los aminoglucósidos.


En el Coleccionable del Noticiero Médico de marzo de 2021, se publicó un artículo en el que se analiza la resistencia de las bacterias a los antimicrobianos por la producción de enzimas como las betalactamasas o las carbapenemasas, mecanismo utilizado mayoritariamente por las entero bacterias. En esta revisión analizaremos la resistencia cada vez más creciente de las bacterias a los aminoglucósidos, las quinolonas o las sulfas.


La mayoritaria resistencia a este importante y muy utilizado grupo de antibióticos exige que su administración sea cuando se evidencie que in vitro -a través de una lectura interpretada del antibiograma- demuestren su capacidad para erradicar a las bacterias causales de una infección y las dosis y tiempos de administración deben ser los óptimos para evitar o al menos retrasar la resistencia a estos fármacos.


Mecanismos de resistencia a los aminoglucósidos


Los aminoglucósidos son compuestos naturales obtenidos de actinomicetos. El mecanismo de acción consiste en la inhibición de síntesis proteica a nivel de los ribosomas provocando muchos errores en la lectura del ARNm, dando como resultado proteínas anómalas que se unirán a la membrana, deteriorando su integridad y acelerando la difusión de más moléculas de aminoglucósidos que detienen irreversiblemente la síntesis de proteínas.


Para llegar a su blanco específico debe atravesar la membrana, lo que lo consigue porque los aminoglucósidos son moléculas muy cargadas positivamente, y esto les permite concentrarse alrededor de las bacterias, que tiene una carga negativa.


Los aminoglucósidos son fundamentalmente activos contra bacilos gramnegativos aerobios con limitado efecto frente a cocos Gram positivos. Debido a que la penetración tisular del aminoglucósido requiere oxígeno, no es activo frente a bacterias anaerobias.


Los aminoglucósidos tienen un efecto bactericida dependiente de su concentración y aunque la exposición de la bacteria al fármaco sea breve sigue ejerciendo su acción, es decir posee un importante efecto pos antibiótico.