Nuevos encuentros

Actualizado: ago 1






Jorge Mora Granizo.

Psicólogo Clínico.

Maestrando de “Psicoanálisis y Educación”






En tiempos de distanciamiento social obligatorio, una de las preocupaciones más relevantes para las personas que hemos tenido que permanecer en cuarentena gira alrededor de los encuentros, estamos preocupados por no poder contar con las reuniones de amigos y familiares, los niños pasaron a un modelo en el cual la educación se debe brindar en casa, a cargo de los padres o parientes, el teletrabajo nos ha hecho, aún más que en el pasado, perder de vista las barreras entre el tiempo de trabajo y de descanso, vivimos en oficinas permanentes las 24 horas del día, consumiendo nuestros propios recursos con un afán de productividad, y en el campo del psicoanálisis nos ha llevado a formular una serie de preguntas, sobre la posibilidad o no de sostener un análisis a través de internet.

Pero, Freud ya hablaba de esto cuando sostuvo que educar, gobernar y psicoanalizar, eran tareas imposibles, imposibles en tanto hacen referencia a la pulsión, siempre va a quedar un resto del que no se puede decir nada, mismo que Freud abordara por primera vez en la interpretación de los sueños al hablar del ombligo del sueño. Este punto, núcleo de la pulsión, nos garantiza que no importa cuánto intentemos, siempre vamos a decir más o menos algo distinto de lo que queríamos.

Lacan en el seminario sobre los cuatro conceptos fundamentales del psicoanálisis, articula en base a una lectura de Aristóteles, dos términos que se presentan en una relación de aparente oposición: el primero es la tyche, en la mitología era la personificación de la fortuna y del destino, siempre imprevisible, se vislumbra como un encuentro con lo real, encuentro que es siempre contingente. El automaton, en cambio, hace referencia al retorno, a lo que insiste, lo real está por debajo del automaton, es una cadena, azar, reencuentro.

En la clínica con niños, este encuentro se ve encarnado en el juego, y es ahí, en ese espacio, entre dibujos, cuentos, historias y figuras, donde aparecerá la posibilidad de un acto, mismo que como Lacan afirmaría en su seminario titulado el deseo y su interpretación (Lacan, 1959) “El análisis no es una simple reconstitución del pasado, no es tampoco una reducción a normas preformadas, no es un epos, no es un ethos; yo lo compararía con un relato tal, que el relato mismo sea el lugar del encuentro del que se trata en el relato”. Ahora, si la regla fundamental instituida por Freud en el psicoanálisis con niños se encarna en la figura del juego, el espacio de construcción del relato, se puede establecer dentro del marco en que el encuentro se puede sostener a través del contacto digital en la medida en que sea éste, un espacio donde tanto el niño como el analista puedan entablar alguna relación lúdica.

Sin embargo, para la gran mayoría de los niños en el ecuador, otro tipo de desproporción dificulta enormemente el acceso a estos espacios donde el encuentro puede sostenerse, pues viven en hogares donde no existe conexión a internet, ni poseen un dispositivo electrónico que les permita reunir las condiciones mínimas para producir ahí un espacio para su relato y sobre todo procurar espacios de juego, ahí donde actualmente ni la educación ni la política ni el psicoanálisis pueden acceder, poniendo en evidencia las necesidades con las que se enfrentan muchos de los profesionales encargados de la atención y el acompañamiento de personas, familias y sus realidades.


Referencias

Lacan, J. (1959). EL deseo y su interpretacion . Buenos Aires - Argentina. Paidós.

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