NEUMONIAS BACTERIANAS Y COVID-19

Actualizado: 1 de oct de 2020







Dr. Ramio Salazar Irigoyen

MEDICO PATOLOGO CLINICO









La pandemia de COVID-19 es una infección vírica, pero hay pacientes que pueden complicarse con una infección bacteriana pulmonar secundaria en los que debe considerarse la administración de antibacterianos, lo que indudablemente constituye otro reto en la atención sanitaria actual, porque la prescripción excesiva o inadecuada de estos fármacos podría desencadenar el desarrollo de bacterias resistentes y reducir la eficacia de futuros tratamientos.

En pacientes hospitalizados con SARS-CoV-2 complicados con infección bacteriana pulmonar sobreañadida los gérmenes prevalentes son: bacilos gramnegativos, Staphylococcus aureus (S. aureus) y hongos como Cándida spp.

En los casos de pacientes diagnosticados con COVID-19 con infección bacteriana confirmada o alta sospecha de ella, el Plan Nacional frente a la Resistencia a los Antibióticos (PRAN) del Ministerio de Sanidad del Gobierno de España recomienda entre otras cosas:

  • Apoyar la decisión clínica de la prescripción de antibióticos en valores indirectos (biomarcadores) que evidencien infección bacteriana como el valor de procalcitonina;

  • Evitar profilaxis con antibióticos de forma generalizada para prevenir neumonía bacteriana.

  • En la medida de lo posible basar el tratamiento antibacteriano a los resultados microbiológicos de identificación del germen y los estudios de sensibilidad.

  • De manera empírica y mientras se tenga el resultado microbiológico basar la elección del tratamiento antibiótico en las guías locales.

  • Establecer la duración mínima posible del tratamiento antibiótico.

  • Adecuar la dosis de antibiótico al tipo de infección y a las circunstancias del paciente.

  • Considerar el cambio de vía parenteral de un tratamiento antibiótico a vía oral, para procurar disminuir las infecciones asociadas a catéteres.