“Me preocupa que tenga vacíos”

Actualizado: ene 1




Isaac Grijalva.

Psicólogo Clínico, PUCE





“Al fin y al cabo, ¿era acaso culpa suya? ¡Exigirle que fuera un genio, no era más que una monstruosa injusticia¡ “Trabaja, lee”, le repetían todos aquellos. Y el desgraciado muchacho trabajaba sin orden ni métodos. Pasaba noches enteras agachando sobre la mesa su cabeza embotada, a punto de estallar” (Nemirovsky, 1940,pág. 64)


El título de estas breves líneas hace referencia al decir de una madre, quién no había visto a su hija desde hace varios meses, pues ella trabajaba en el ámbito de la salud y decidió dejarla con sus abuelos por el temor a contagiarla. Cuando hablaba del reencuentro después de varios meses con su hija, una de las preocupaciones que la agobiaban se relacionaba al ámbito escolar que su hija acababa de iniciar, una niña de 5 años en su primera experiencia escolar dentro de estos meses en la pandemia, así dijo ella, “me preocupa que mi hija tenga vacíos cuando llegue al próximo año”. Legítima preocupación, la de esta mamá que busca expresar lo que sentía y lo que consideraba apremiante para “el futuro de su hija”, en una sociedad en la que la frase “estudia para que seas alguien en la vida” es la bandera desde donde se ha enmarcado la inserción a las preguntas de la existencia y realización de lazo social, hacia una mera transacción de información, acumulación de conocimiento, toda una educación bancaria, como muy bien nos lo ha delineado Paulo Freire (1965).

Además, se asimila que la perspectiva de la profesionalización y el éxito supuesto en una “carrera” tendría que ver con el ser, con una idea ontológica de la identidad que inmoviliza a la potencia de elección y transformación de cada quién. Pero esto: ¿qué tiene que ver con la madre y su hija de cinco años?, pues que cada uno pueda precisar las posibles intersecciones, pero de que las hay, las hay, como diría un testarudo orador.

Durante estos nueve mese