LACTANCIA MATERNA Y OBESIDAD INFANTIL





Dra. Karina Aguirre

Centro de Endocrinología Integral




La obesidad se ha convertido en una importante crisis de salud pública alrededor del mundo, dado que el sobrepeso y la obesidad están fuertemente correlacionados con enfermedades como diabetes mellitus tipo 2, hipertensión arterial, dislipidemias, enfermedades cardiovasculares, accidente cerebrovascular, artritis y ciertos tipos de cáncer.


En la etapa infantil, la obesidad también ha aumentado drásticamente. Según el Grupo de Trabajo Internacional sobre Obesidad (IOTF) y la Organización Mundial de la Salud (OMS) hay más de 200 millones de niños en todo el mundo con sobrepeso y/u obesidad.¹ En 2010, más de 42 millones de niños menores de 5 años fueron clasificados con sobrepeso.¹


Desafortunadamente, la obesidad infantil está relacionada con varias condiciones de salud física y mental, que incluyen problemas ortopédicos, pubertad precoz, alteraciones en el sueño, depresión, ansiedad y diabetes mellitus tipo 2 en la infancia. Además, los niños con sobrepeso / obesidad tienen mayor probabilidad de ser obesos en la edad adulta.


La obesidad infantil tiene múltiples causas, incluidas las genéticas, comportamientos personales (por ejemplo: ejercicio, duración del sueño y tiempo frente a pantallas), hábitos alimentarios y sus interacciones.

Se han hecho varias investigaciones sobre posibles intervenciones para prevenir la obesidad infantil. La lactancia materna se ha asociado con una disminución de riesgo de obesidad, junto con otros beneficios para la salud del niño y la madre.²‾⁴


La leche materna humana se considera el régimen de alimentación óptimo para los recién nacidos debido a su capacidad para proporcionar una nutrición completa y muchos factores de salud bioactivos. Su consumo se asocia con mejor salud infantil y desarrollo inmunológico, menor incidencia de enfermedades gastrointestinales y tasas de mortalidad más bajas que las de los lactantes alimentados con fórmula. Además de aportar nutrientes fundamentales, es una fuente de bacterias comensales que mejoran aún más la salud infantil al prevenir la adhesión de patógenos y promover la colonización intestinal de microbios beneficiosos.


Mientras que inicialmente se consideraba un fluido estéril, ahora se acepta ampliamente que la leche materna tiene su propio microbioma y las cepas derivadas de la leche materna pueden considerarse probióticos potenciales.⁴


En cuanto a la protección que la leche materna brinda contra el desarrollo de obesidad son varios los posibles mecanismos biológicos responsables:


Primero, las características nutricionales y bioactivas de la leche materna como leptina, adiponectina y grelina: factores relacionados con la regulación del contenido del tejido adiposo.²’ ⁵


Varios estudios han encontrado que los niños alimentados con fórmula podrían tener concentraciones plasmáticas de insulina más altas en comparación con los que estaban amamantando, y se esperaría que estas concentraciones más altas de insulina estimularan la deposición de grasa y el desarrollo temprano de adipocitos.⁵


Además, la leche materna también contiene factores bioactivos que pueden modular el factor de crecimiento epi