El golpe de calor
- Noticiero Medico
- hace 48 minutos
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Con el aumento de las temperaturas globales, el golpe de calor se ha convertido en un problema creciente de salud pública. Se trata de una emergencia médica potencialmente mortal que requiere diagnóstico y tratamiento inmediatos. Solo este año en España se han registrado más de mil decesos atribuibles a las altas temperaturas. Hasta el 8 de julio en México había 1.105 casos y 36 defunciones asociadas a la temporada de calor.

El golpe de calor se define por elevación de la temperatura corporal central por encima de 40,0 °C acompañada de disfunción aguda del sistema nervioso central y, con frecuencia, de insuficiencia multiorgánica. Su fisiopatología es compleja: falla de la termorregulación hipotalámica que desencadena inflamación sistémica, alteraciones de la coagulación, activación inmunitaria de origen intestinal con desregulación de la microbiota y neuro inflamación. Puede evolucionar rápidamente a fallo multiorgánico con secuelas neurológicas, cardiacas y sistémicas a corto y largo plazo; la mortalidad oscila entre 21 % y 63 %, por lo que el personal sanitario debe saber reconocerlo y tratarlo sin demora.1
La tríada diagnóstica clave es:
1) Hipertermia central medida preferentemente por sonda rectal o esofágica;
2) Alteración del estado de conciencia; y
3) Antecedente de exposición al calor o de actividad física en ambiente sobrecalentado.
Dado el riesgo de evolución adversa, el tratamiento debe iniciarse de inmediato y no esperar confirmaciones complementarias. Temperaturas <40,0 °C no excluyen el diagnóstico.
Los biomarcadores de rutina (creatina quinasa, troponina, dímero D y tiempos de coagulación) ayudan a detectar lesiones y evaluar gravedad, aunque no son específicos para golpe de calor. En pacientes críticos se requieren monitorización continua de signos vitales, equilibrio hidroelectrolítico y diuresis, además de control del estado de coagulación, función renal y hepática, porque son complicaciones frecuentes (p. ej., lesión renal aguda por rabdomiólisis, insuficiencia hepática).1
El golpe de calor puede ser de esfuerzo, habitual en personas jóvenes que realizan ejercicio o trabajo físico intenso, o no relacionado con ejercicio, que afecta sobre todo a poblaciones vulnerables; ambas formas son potencialmente letales y requieren intervención rápida.
Objetivo inmediato: reducir la temperatura central a 38 a 38,5 °C tan pronto como sea posible; si es factible, lograr una caída de 1 a 3 °C/minuto. Las maniobras de enfriamiento no deben retrasarse salvo que interfieran con la reanimación.
Método más eficaz: inmersión en agua fría.
Alternativas: compresas o paquetes de hielo en tórax y extremidades; enfriamiento evaporativo (sábana húmeda + ventiladores) —más accesible pero más lento.
En casos refractarios: técnicas invasivas (p. ej., enfriamiento intravascular).
Control de temblor: benzodiacepinas para los escalofríos; en pacientes seleccionados puede considerarse sedación profunda con bloqueo neuromuscular para reducir la producción de calor metabólico.
No usar antipiréticos (p. ej., paracetamol, AINE): no son eficaces y están contraindicados para reducir la hipertermia por golpe de calor.1
La prevención es fundamental: hidratarse, permanecer en lugares frescos (uso de aire acondicionado o ventilación adecuada), evitar actividad física en horas de calor extremo y minimizar la exposición al exterior. Se debe prestar especial atención a personas mayores, niños, lactantes y a quienes se encuentran con tratamientos farmacológicos que afectan la termorregulación. Las autoridades recomiendan mantener contacto con familiares vulnerables y supervisarlos durante olas de calor.
El aumento de la frecuencia e intensidad de olas de calor eleva el riesgo poblacional: la OMS reportó un incremento de 85 % en mortalidad relacionada con el calor en mayores de 65 años al comparar los periodos 2000–2004 y 2017–2021.2
Referencias
Alawad A, Merghani T, Yousif N, Satti S, y cols. Heat stroke dysfunctions: from pathophysiology to prediction. Front Physiol. 2 Dic 2025; 16:1700342. doi: 10.3389/fphys.2025.1700342. PMID: 41409559. Fuente
OMS. Calor y salud. Publicado el 13 de julio de 2026. Consultado en versión electrónica: Fuente
