El deseo de la Madre: una instauración desde su historia o desde la sociedad

Actualizado: 1 mar




Yajaira Paredes

Psicóloga Clínica.

Foro Analítico del Campo Lacaniano-Ecuador (En formación)






Cuando una mujer no es madre o no lo desea, no solo me refiero al acto de parir, sino a las prácticas sociales asociadas: amamantar, criar, educar, moralizar, proteger, etc. el arrebato social parece tener más influencia, debido a que la vida de un niño o niña se encuentra en juego, porque es la vida de la humanidad que se siente en tensión y con una constante pregunta ¿Cómo una mujer no querría ser madre si su cuerpo está dispuesto para aquello?


Esta construcción recaería en las mujeres como el destino deseado por la sociedad y la cultura patriarcal, lo que puede envolver al sujeto femenino en su malestar, sin dejar de lado el deseo de ser madre ya que es significativo desde su historia, en donde está una meta y sentido de su vida. Freud nos habla que en nuestro inconsciente viven, se conservan los deseos más íntimos del ser humano que llegan a ser invisibles y reprimidos por una cultura que lo marca.


El inconsciente de cada persona está armado desde la niñez y es un determinante en el transcurso de la vida, es decir, estamos constantemente determinados por nuestra historia. El deseo de la madre en el psicoanálisis reconoce elementos como las pulsiones, fantasmas y huellas mnémicas que se construyen y se van configurando en la edad temprana de la mujer y sustentan el deseo de ser madre (Blaessinger, 2012).


Para (Freud, 1976a) el deseo de ser madre surge de una pulsión, en la cual la mujer desea concebir un hijo, por otro lado, (Lacan, 2010), afirma que en la madre se aloja un deseo insaciable en lo cual se instala el hijo, y en este sentido el hijo adquiere una posición para esa madre, tomando en cuenta que este estado es inconsciente.


La maternidad en la mujer se instaura desde el deseo de ser madre y permite aflorar estas identificaciones inconscientes con su figura materna las que surgieron en la edad temprana, sin embargo, consideramos que el deseo materno se configura en el vínculo que se establece entre madre-hija y en lo que está le transmite al infante, pero se debe comprender el modo de cómo asumirá la maternidad cada mujer.


Para Lacan (2015) se relaciona con el goce, el cual posibilita que el hijo se le presente a la madre en cierta representación puesto que, el niño siendo un objeto fálico, representa un goce en la mujer.


Freud encontraba en el deseo una explicación de la formación del síntoma, como un recurso que evite las causalidades biologicistas y dé paso a la comprensión del inconsciente. Comprendía que existen deseos que causan la formación de los sueños y los vinculaba con una realización espontánea de su meta, a manera de una realización alucinatoria (Fernández Durán, 2019).


Por otro lado, desde la óptica de Kojève, Hegel comprendía el deseo como el deseo de reconocimiento por el otro, es decir, que el deseo es un punto clave para que el hombre sea hombre, pues esto sólo puede suceder ante los ojos del otro. (Kojève, 1996)


Lacan establece una diferencia entre el deseo (Désir) y el Wunsch freudiano. Él señala que el Wunsch es un deseo ya formulado; es decir, es un deseo ya articulado en la cadena significante que “se satisface con ser”, que no se satisface sustancialmente, sino solamente se satisface verbalmente en las apariencias del sueño. Lacan descubre que lo que se muestra en el sueño es lo anhelado, vale decir, el enunciado del anhelo. El anhelo, por su parte, es la máscara de lo más profundo que hay en la estructura del deseo (Fernández Durán, 2019)

Por otro lado, el anhelo no es lo mismo que el deseo, sino una más de sus máscaras que se presenta mediante el sueño, tal como Freud establece que, existe otra diferencia entre el concepto de deseo freudiano y lacaniano; el origen del deseo es por una satisfacción ordinaria, mientras que en Lacan es por la falta.


Finalmente, mediante Freud se puede considerar características básicas del deseo como: deseo es un deseo imposible en tanto es siempre insatisfecho, es inconsciente pues es un deseo que ha sido reprimido tras la trama edípica, es un deseo infantil dado que hace referencia a la satisfacción originaria perdida para siempre, es un deseo indestructible y el deseo posee una fuerza constante (Fernández Durán, 2019).


En este sentido, al parecer el estatuto materno se adecúa a un registro simbólico, aparece en el lenguaje y la cultura le da un valor. Por esto se considera controversial cuando se piensa que un colectivo de nuestra sociedad se valora culturalmente mediante un ejercicio que ni aparece en sus deseos (Blaessinger, 2012).


La maternidad posiblemente se construye como el principal valor femenino, que permite su entrada a la cultura. Se puede llegar a decir que el deseo materno se ha construido y formado desde las etapas tempranas, a la vez, se ha reforzado o reducido este deseo por la cultura.


Referencias

  • Blaessinger, R. R. (2012). Maternidad:¿ Un deseo femenino en la Teoría freudiana? Nomadías N°16, 119-135.

  • Fernández Durán, E. M. (2019). LA FUNCIÓN DEL DESEO EN LA PRIMERA ENSEÑANZA DE LACAN PARA EL PSICOANÁLISIS DE ORIENTACIÓN LACANIANA. Ajayu Órgano de Difusión Científica del Departamento de Psicología UCBSP, 17(2), 387-423.

  • Freud, S. (1976a). La interpretación de los sueños (segunda parte) sobre el sueño (1900-1901) volúmen V. Buenos Aires, Argentina: Amorrortu editores S.A.

  • Kojève, A. (1996). La dialéctica del amo y del esclavo en Hegel. Buenos Aires, Argentina : La Pléyade.

  • Lacan, J. (2010). Seminario V. Las formaciones del inconsciente 1957-1958. Buenos Aires,Argentina: Paidós.

  • Lacan, J. (2015). Seminario VI. El deseo y su interpretación, 1958-1959. Buenos Aires, Argentina: Paidós.


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