Edulcorantes artificiales y riesgo de eventos CV

Actualizado: 1 nov


Un estudio publicado en línea en el BMJ de septiembre, vincula la ingesta de edulcorantes artificiales con un mayor riesgo de enfermedad cardíaca y eventos de accidente cerebrovascular. El estudio prospectivo a gran escala de adultos franceses, concluyó que la ingesta total de edulcorantes artificiales de todas las fuentes se asoció con un mayor riesgo general de enfermedad cardiovascular y cerebrovascular.¹


Este estudio, a diferencia de los realizados anteriormente, incluye la ingesta de edulcorantes artificiales tanto de alimentos como de bebidas, mientras que los anteriores se centraron principalmente en el contenido de edulcorantes artificiales de las bebidas solas.


Los investigadores de la Sorbonne Paris Nord University, Francia, indicaron que han cuantificado por primera vez la exposición global a los edulcorantes artificiales, no solo bebidas, sino que incluye el uso de edulcorantes de mesa y otros alimentos como yogures y postres. Esta es la primera vez que esta información se correlaciona con el riesgo de enfermedad cardíaca. Poco más de la mitad de la ingesta de edulcorantes artificiales provino de bebidas, el resto de edulcorantes de alimentos de mesa.


Los autores incluyeron criterios de valoración clínicos cardiovasculares y cerebrovasculares duros, como ataque cardiaco o accidente cerebrovascular, los resultados sugieren que la cantidad de edulcorante artificial en menos de una lata de refresco podría aumentar el riesgo de tales eventos. Esta es una asociación importante y estadísticamente significativa que muestra robustez en todos los modelos después de ajustar por muchos otros posibles factores de confusión, indicaron.


En la actualidad hay una creciente evidencia que correlaciona los edulcorantes artificiales con el aumento de peso y las enfermedades cardíacas, se debe tratar de limitar la ingesta de azúcar, pero no se debe considerar los edulcorantes artificiales como alternativas seguras, se debe tratar de reducir la necesidad de un sabor azucarado en la dieta, recomendaron los investigadores.


El estudio incluyó a 103,388 adultos franceses de la cohorte NutriNet-Sante, de los cuales el 37.1% informó el consumo de edulcorantes artificiales. Los edulcorantes evaluados fueron principalmente aspartamo (58% de la ingesta de edulcorantes), acesulfamo de potasio (29%), sucralosa (10%), y 3% compuesto por varios otros edulcorantes, incluidos ciclamatos y sacarina.


Los resultados mostraron que durante un seguimiento promedio de 9 años, la ingesta de edulcorantes artificiales se asoció con un aumento del 9% en el riesgo de eventos cardiovasculares o cerebrovasculares, incluido el infarto de miocardio, el síndrome coronario agudo, la angioplastia, la angina, el accidente cerebrovascular o el ataque isquémico transitorio, con un cociente de riesgos instantáneos de 1,09 (IC del 95%, 1,01 a 1,18; P = .03).

La ingesta promedio de edulcorantes artificiales entre los que informaron consumirlos fue de 42.46 mg / día, lo que corresponde a aproximadamente un paquete individual de edulcorante de mesa o 100 ml de refresco de dieta.


Según los autores, no hubo suficiente evidencia para determinar una cantidad de edulcorante artificial que sea dañina, pero sí demostraron una asociación dosis-efecto, con un mayor riesgo de eventos cardiovasculares a mayor consumo.


El mayor consumo encontrado fue un promedio de 77 mg / día de edulcorante artificial, que es aproximadamente 200 ml de refresco, solo un poco menos que una lata estándar de refresco.


La tasa de incidencia absoluta de eventos cardiovasculares o cerebrovasculares en consumidores más altos fue de 346 por 100.000 años-persona frente a 314 por 100.000 años-persona en no consumidores.


Análisis adicionales sugirieron que la ingesta de aspartamo se asoció particularmente con un mayor riesgo de eventos cerebrovasculares, mientras que el acesulfamo de potasio y la sucralosa se asociaron con un mayor riesgo de enfermedad coronaria.


El estudio utilizó un método confiable de evaluación dietética, con registros dietéticos repetidos de 24 horas, que fueron validados por entrevistas con un dietista capacitado y contra biomarcadores sanguíneos y urinarios. Aunque la confusión residual no se puede excluir totalmente, los modelos se ajustaron para una amplia gama de posibles factores de confusión sociodemográficos, antropométricos, dietéticos y de estilo de vida.


Los casos de enfermedad cardiovascular en los primeros 2 años de seguimiento se excluyeron para minimizar el sesgo causado por las personas que tal vez cambiaron a edulcorantes artificiales debido a un problema cardiovascular.


Los investigadores indicaron que si bien este estudio tiene muchas fortalezas, no puede por sí solo probar una relación causal entre el edulcorante artificial y el aumento del riesgo cardiovascular, es necesario que las entidades de salud examinen toda la literatura en el campo, sin embargo, esta es otra evidencia importante.


Los autores señalaron que, aunque los estudios observacionales tienen sus problemas, formarán la base de la evidencia sobre los efectos de los edulcorantes artificiales en la salud,

indicaron también que los estudios aleatorios en esta área solo pueden observar realmente los resultados a corto plazo, como el aumento de peso o los cambios en los biomarcadores, por lo que se tendrá que utilizar estudios observacionales junto con la investigación experimental para construir la evidencia. Esto es lo que sucedió con el tabaquismo y el cáncer de pulmón. Ese vínculo no fue establecido por ensayos aleatorios, sino por la acumulación de datos observacionales y experimentales.


Referencia


  1. Charlotte Debras, Eloi Chazelas2,Laury Sellem, Raphaël Porcher, Nathalie Druesne-Pecollo, et all. Edulcorantes artificiales y riesgo de enfermedades cardiovasculares: resultados de la cohorte prospectiva NutriNet-Santé. BMJ 2022; 378 doi: https://doi.org/10.1136/bmj-2022-071204

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