Día Mundial de la Hipertensión
- Noticiero Medico

- hace 15 horas
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Hipertensión y el síndrome
cardio-reno-metabólico

Con el objetivo de mejorar la detección precoz, el tratamiento oportuno y el seguimiento de la hipertensión arterial y comorbilidades frecuentes como la diabetes y la enfermedad renal crónica, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) impulsa una nueva vía clínica que condensa decenas de guías dispersas en un instrumento estructurado, el HEARTS 2.0.
HEARTS 2.0 reúne 38 intervenciones priorizadas para facilitar la toma de decisiones en la atención primaria.
La herramienta fue presentada en un seminario web con motivo del Día Mundial de la Hipertensión (cuyo lema este año es “¡Controlemos la hipertensión juntos!”) y también en publicaciones en American Journal of Hypertension y The Lancet Primary Care.1,2
HEARTS 2.0 expande la iniciativa HEARTS de la OPS al ámbito cardio-reno-metabólico; esa iniciativa ya es el estándar nacional para detección y tratamiento protocolizado de la hipertensión arterial en 29 países de la región.
El Dr. Esteban Londoño, Ph.D., máster en salud pública y consultor internacional de la OPS en enfermedades no transmisibles, coautor del documento, señala que HEARTS 2.0 es mucho más que una herramienta clínica. Es un instrumento de transformación de los modelos de atención que permite llevar cuidado integrado de las enfermedades crónicas no transmisibles a la atención primaria de salud.
El Dr. Pedro Orduñez, especialista en medicina interna y doctor en salud pública, asesor regional para la prevención y control de enfermedades cardiovasculares de la OPS, quien lideró la iniciativa, señala que, aunque todavía se piensa en silos, ya no quedan dudas de que la hipertensión, la diabetes y la enfermedad renal crónica suelen coexistir, forman un cúmulo de condiciones que interactúan entre sí y aumentan el riesgo de complicaciones. El desarrollo de la guía clínica de HEARTS 2.0 fue un ejercicio riguroso de evaluación de la evidencia del más alto nivel científico y académico con la idea de que cuando ustedes regresen a sus consultorios, cuando se encuentren en sus países, cuando hablen con sus autoridades, digan: Aquí está la evidencia para abordar el síndrome cardio-reno-metabólico en la atención primaria, instó el Dr. Orduñez, a los casi 3.000 profesionales que participaron del seminario virtual.
Un lineamiento o libro de 100 páginas "puede ser interesante para leer, pero para tratar a la gente me pregunto si eso es útil en la práctica", comentó el Dr. Marc Jaffe, endocrinólogo de The Permanente Medical Group en San Francisco y líder clínico del Programa de Reducción de Riesgo Cardiovascular (PHASE) de Kaiser Permanente Northern California. "La clave es identificar a la gente que se encuentra en riesgo alto y priorizarlos, dándoles un poco más de atención. Estoy muy entusiasmado de ver un plan de tratamiento simple que se resume en una sola página", añadió.
La herramienta se elaboró en varias fases. Primero, un grupo internacional de expertos revisó las recomendaciones de HEARTS (para hipertensión arterial) y consensuó 45 puntos de mejora para ampliar sus objetivos al síndrome cardio‑reno‑metabólico. En una segunda fase, 26 ministerios de salud de la región evaluaron la factibilidad de implementar esas acciones en la atención primaria e identificaron las principales barreras. En la tercera etapa se realizó una revisión exhaustiva de la evidencia mediante la metodología GRADE para seleccionar las 38 intervenciones priorizadas que incluye la vía clínica.3,4
Con la hipertensión arterial como "puerta de entrada", la vía clínica se estructura en cuatro momentos: diagnóstico, estratificación de riesgo, tratamiento y seguimiento, explicó otro autor principal, Dr. Andrés Rosende, máster en efectividad clínica, cardiólogo consultor internacional de la Iniciativa HEARTS en las Américas de la OPS y líder emergente de la Federación Mundial del Corazón (WHF).
Diagnóstico. Necesitamos un protocolo estandarizado, muy claro, que nos diga cómo hacer el diagnóstico de hipertensión arterial y utilizar los equipos automáticos clínicamente validados para poder tener confianza en ese dato de presión arterial que se registra señaló el Dr. Rosende. Se proponen pautas para la toma correcta de la presión arterial, incluyendo dos lecturas que se promedian, y se asume un diagnóstico de hipertensión cuando los valores son ≥ 140/90 mm Hg en individuos de no alto riesgo y ≥ 130/80 mm Hg en los de alto riesgo.
Estratificación de riesgo. Existe una interrelación entre los factores de riesgo. Si tengo un paciente que vive con hipertensión es más probable que también viva con diabetes, sobre todo si vive con sobrepeso. Pero, además, si tiene hipertensión, sobrepeso y diabetes, es mucho más probable que tenga enfermedad renal crónica. Si yo no pienso de esta manera, nunca voy a poder detectar estas condiciones y tampoco voy a poder prevenir su progresión hasta formas terminales, detalló el Dr. Rosende. La vía clínica propone identificar como pacientes de "alto riesgo" a quienes presenten al menos uno de los siguientes cuadros o puntuaciones: enfermedad cardiovascular establecida, enfermedad renal crónica (filtrado glomerular por debajo de 60 ml/min/1,73 m2 o albuminuria mayor de 30 mg/g persistente durante más de 3 meses), diabetes de tipo 2 (hemoglobina glucosilada ≥6,5 % o glucosa en ayuno ≥ 126 mg/dl en dos visitas separadas o glucosa plasmática aleatoria ≥ 200 mg/dl) o una puntuación de riesgo cardiovascular ≥ 10 % según la aplicación de la calculadora HEARTS.
Tratamiento. Una vez diagnosticada la hipertensión arterial, el tratamiento propuesto se basa en un esquema estandarizado que comienza con una combinación de dos agentes antihipertensivos (p. ej., valsartán/amlodipino 160 mg /5 mg) y luego va subiendo la dosis o agrega un diurético en función de controles de presión periódicos (cada dos semanas). La monoterapia tiene que pasar de ser la regla a ser la excepción en casos muy particulares. Y la terapia combinada tiene que transformarse de una vez por todas en el estándar de tratamiento. Si esos dos fármacos están combinados en un solo comprimido, mucho mejor. Y cuando llegamos al paso tres [añadido de hidroclorotiazida 25 mg], hoy están empezando a aparecer opciones que ya combinan tres fármacos. Pero cada país va a poder adaptar esta vía clínica a sus posibilidades, destacó el Dr. Rosende. También se recomiendan medidas no farmacológicas del estilo de vida y, en pacientes de alto riesgo, tratamientos complementarios basados en estatinas, ácido acetilsalicílico o inhibidores del cotransportador de sodio y potasio de tipo 2 (SGLT2).
Seguimiento. Deberíamos poder dar las herramientas a la atención primaria de salud para el rastreo de complicaciones frecuentes, es decir, para el monitoreo de la función renal, del metabolismo glucémico o de la búsqueda de daño de órgano blanco con electrocardiograma, que son intervenciones complementarias para la prevención cardiovascular, manifestó el Dr. Rosende. Por ejemplo, si se detecta una fibrilación auricular, es una "oportunidad de oro" iniciar la anticoagulación, que reduce hasta 80 % el riesgo de ictus. También se aconseja el uso de telemedicina para monitorear el cumplimiento de los esquemas prescritos, la provisión de medicación para tres meses, la indicación de vacunarse contra influenza, COVID-19 y neumococo y la participación de otros profesionales no médicos y agentes comunitarios en el monitoreo de la presión e intensificación del tratamiento.
"¿Aplicar esta vía clínica no implica más tiempo de consulta para los médicos de atención primaria? ¿no es esto una barrera para su implementación?" No necesariamente, respondieron los autores, porque la vía redistribuye cargas mediante la optimización de procesos y la incorporación de personal no médico en papeles clave. Además, la inercia clínica y las consultas fragmentadas resultan, a largo plazo, más costosas en tiempo que una consulta integral estandarizada.
Respecto a pruebas de función renal y a ciertos fármacos innovadores cuyo acceso es heterogéneo en la región, los impulsores de HEARTS 2.0 consideran que la iniciativa puede actuar como "catalizador" para facilitar su incorporación. En el caso de los inhibidores del cotransportador de sodio y potasio de tipo 2 (SGLT2), "demostrar su beneficio para evitar hospitalizaciones por insuficiencia cardiaca y retrasar la necesidad de diálisis es la evidencia técnica que los países necesitan para incluirlos en las listas de medicamentos esenciales y negociar compras a escala".
La implementación de HEARTS 2.0 puede tener un impacto enorme desde el punto de vista sanitario, porque puede reducir la carga de morbimortalidad asociada a la hipertensión y a las enfermedades cardiometabólicas y renales relacionadas, dijo el Dr. Ricardo López Santi, presidente electo de la Sociedad Interamericana de Cardiología (SIAC).
Para el Dr. Alejandro Ferreiro, nefrólogo y expresidente de la Sociedad Latinoamericana de Nefrología y Hipertensión (SLANH), se trata de una herramienta "formidable" que traduce la teoría en acción. Subrayó que su ámbito de aplicación es la atención primaria —donde están las y los pacientes— y que los especialistas pueden actuar como referencia cuando la respuesta clínica de un individuo difiera de la esperada.
La herramienta se presenta en un contexto en el que expertos advierten sobre la dificultad de romper la inercia clínica y transformar la evidencia en acciones con impacto poblacional. A pesar de contar con más evidencia, mejores tratamientos y guías actualizadas, los resultados a nivel poblacional están lejos de lo esperado. La brecha no está en el conocimiento, sino en la implementación, señalaron el Dr. Pablo Gulayín, coordinador, y la Dra. Vilma Irazola, directora, ambos del Departamento de Investigación en Enfermedades Crónicas del Instituto de Efectividad Clínica y Sanitaria (IECS) en Buenos Aires, Argentina.
Con su foco en la atención primaria y su síntesis pragmática de intervenciones ejecutables, la vía clínica HEARTS 2.0 integra múltiples protocolos y se perfila como un "súper instrumento" para responder a enfermedades tan prevalentes, concluyó el Dr. Rosende.
Referencias
Ordunez P, Rosende A, Grande Ratti MF, DiPette DJ, y cols. Evidence-informed prioritization of interventions for integrating hypertension management into cardiovascular-kidney-metabolic care in primary health care: HEARTS 2.0 Phase 3. Am J Hypertension. 2026; hpag033. Fuente
Ordunez P, Rosende A, Angell S, Londoño E, y cols. HEARTS 2.0: an implementation-oriented clinical pathway for integrated care of hypertension and cardiovascular–kidney–metabolic conditions in primary health care in the Americas. The Lancet Primary Care. 2026; 100161. Fuente
Rosende A, Romero C, DiPette DJ, Brettler J, y cols. Candidate Interventions for Integrating Hypertension and Cardiovascular-Kidney-Metabolic Care in Primary Health Settings: HEARTS 2.0 Phase 1. Glob Heart. 2025 May 27;20(1):45. doi: 10.5334/gh.1428. Fuente
Ordunez P, Rosende A, Brettler J, Londono E, y cols. Readiness to deliver integrated cardiovascular, kidney and metabolic care in primary healthcare: phase II of HEARTS 2.0 in 26 countries in the Americas. BMJ Global Health. 2026;11:e021298. Fuente




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