Diabetes Mellitus: simple enfermedad o pandemia

Actualizado: hace 6 días


Dr. Mario Acosta Rodríguez
Dr. Mario Acosta Rodríguez


Dr. Mario Acosta Rodríguez

Endocrinólogo – Vicepresidente Sociedad de Endocrinología Núcleo Pichincha







La Diabetes Mellitus es una enfermedad que ha fascinado desde siempre a los hombres, seguramente porque expresa ese contrapunto entre placer de comer y la punición de la enfermedad.

Hace casi 1800 años Arateo de Cappadocia decía “La Diabetes es una enfermedad rara y afecta a los ricos”. Y era verdad, fue durante mucho tiempo la enfermedad del exceso, de los productos caros y raros. Cuando casi 500 millones de personas sufren actualmente de Diabetes nos encontramos con la paradoja de que la Diabetes es la enfermedad de países ricos trasformada en una epidemia de los países pobres. En efecto, si bien la Diabetes ha aumentado en los países desarrollados, lo ha hecho mucho más en los países de Asia, África y América latina. Pero si la epidemiología del mundo nos demuestra esos cambios y revisamos la de cada uno de los países podemos constatar los mismos contrastes, esta enfermedad afecta proporcionalmente más a las regiones pobres. En nuestro país los pocos datos existentes nos demuestran que la diabetes afecta a las provincias y regiones menos desarrolladas y cuando miramos a las poblaciones de pacientes, la mayoría pertenecen a clases desfavorecidas. La Diabetes es la enfermedad de los ricos y la epidemia de los pobres.


Las mismas discrepancias se observan si analizamos como se lleva el control de la Diabetes, su tratamiento y la frecuencia de sus complicaciones. Basta mirar los pacientes afectados por trastornos oculares o que enfrentan la diálisis, la mayoría son los pobres. Si en los hospitales privados el pie diabético y las amputaciones, son poco frecuentes, en los hospitales del MSP que atienden a las poblaciones más pobres es pan de todos los días y va creciendo. La Diabetes una simple enfermedad para los ricos, una epidemia atroz para los pobres


En los últimos 20 años el desarrollo del manejo y tratamiento de la Diabetes han tenido un cambio impresionante. Hasta finales del siglo pasado solo contábamos con dos medicamentos orales (sulfonilureas y metformina) y dos insulinas (NPH y rápida). Ahora las insulinas y las insulinas análogas son de muchos tipos (rápidas, ultrarápidas, lentas, ultralentas) y los medicamentos orales no cesan de aumentar en número y en categorías (DPP4i, GLP1a, SGLT2i) medicamentos que actúan por nuevos y fascinantes mecanismos. Pero el caso es que estos nuevos medicamentos orales son cada vez más caros (20 % o más caros que las medicinas clásicas) y las nuevas insulinas pueden costar entre 8 a 10 veces más que una insulina clásica o que los nuevos medicamentos orales. Estos nuevos tipos de medicación son poco o nada disponibles en los sistemas públicos de salud y por lo mismo no están disponibles para los diabéticos que lo necesitan. ¿Tratamientos caros para ricos, medicinas baratas para pobres?


Pero, nueva paradoja, más medicamentos menos control, los paradigmas terapéuticos actuales nos hablan de un tratamiento enfocado en el paciente y en sus condiciones fisiológicas; el tratamiento debe estar determinado por las condiciones clínicas del paciente y no por las posibilidades económicas de las personas o del Sistema de Salud que por décadas ha sido ineficiente, desorganizado y contaminado por la corrupción. El caso ecuatoriano de las últimas semanas no puede ser más elocuente, hospitales, farmacias o distribuidoras sin medicamentos. Es que en estas semanas hemos visto que ha sido imposible encontrar insulina y parece ser un panorama que se mantendrá varios meses más. “Problemas de importación” dicen; de desidia y falta de humanidad, diría yo. La situación es más que dramática, pacientes sin tratamientos porque no están disponibles, servicios de salud que no pueden ofrecerles la atención que necesitan y merecen. Cuántos de ellos habrán suspendido sus tratamientos, cuantos se habrán complicado, cuantos seguramente habrán muerto. El tratamiento de los pacientes no solo depende de los recursos económicos sino de su accesibilidad. Organizaciones científicas y sociales que tienen que arriesgarse para actuar, tal como la Sociedad Ecuatoriana de Endocrinología que ha debido aportar con medicación para satisfacer los tratamientos urgentes de cerca de 80 pacientes del primer hospital de especialidades de la capital de este país de Manuelito. Tratamientos disponibles para los ricos, ¿inaccesibles para los pobres?


¿La Diabetes Melitus simple enfermedad para unos, pandemia para la mayoría? Las reflexiones anteriores parecen responder que SI. Qué este mes de noviembre, mes de la Diabetes, mes de la ciencia y la innovación, sea el mes de la reflexión y ojalá de acción.

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