COVID-19 Y COMORBILIDADES: EL ROL DEL LABORATORIO CLINICO

Actualizado: oct 1







Ramiro Salazar Irigoyen

Medico Patólogo Clínico









En relación a la pandemia por COVID19 que está azotando a la humanidad "la decisión de realizar una prueba debe basarse en factores clínicos o epidemiológicos y vincularse a una evaluación de la probabilidad de infección, con protocolos adaptados a la situación local. Si el manejo del caso lo requiere, deben realizarse pruebas para detectar otros patógenos respiratorios, sin retrasar las pruebas para COVID-19, que deben realizarse siempre, aunque se encuentre otro patógeno respiratorio que pudiera justificar la sintomatología” (WHO, 2020).

"Esta pandemia nos está brindando la oportunidad de conocer con mayor detalle el valor de la información que aportan las pruebas diagnósticas, algo que sucede a diario en la mayoría de las decisiones clínicas" según los investigadores españoles Pere Ibern, Ricard Meneu, Carlos Campillo Artero, Ildefonso Hernández, Salvador Peiró, Vicente Ortún.

Para cumplir estos objetivos los Laboratorios deben estar equipados con procedimientos técnicos y de seguridad, atendidos por personal capacitado en la materia pertinente y deben seguir estrictamente las prácticas de bioseguridad de acuerdo a recomendaciones de OMS.

Desde el ámbito del Laboratorio lo más importante es diagnosticar individualmente quién tiene la enfermedad y está en la capacidad cierta de contagiar mediante la prueba de reacción en cadena de polimerasa ( PCR); pero también ya en esta fase de la pandemia interesa saber quién ya ha superado la enfermedad, está inmunizado y posiblemente ya no contagiará, mediante pruebas que detecten anticuerpos generados contra el virus, es decir el cribado de la población que permita establecer contagiados e inmunizados. Hasta la actualidad no hay evidencia -ni a favor ni en contra- de que los anticuerpos IgG sean suficientes para neutralizar el COVID-19., ni por el tiempo que lo harían.

Las pruebas de laboratorio que se utilizan con mayor frecuencia son: las basadas en la detección del virus (RNA o antígeno viral) y las basadas en la detección de anticuerpos: IgM e IgG.

La PCR se realiza habitualmente sobre una muestra naso faríngea u oro faringe, identifica material genético (RNA) del virus, necesita laboratorios especialmente equipados y personal especializado, detecta casos aún en fase asintomática. Si la primera prueba fuera negativa pero el cuadro clínico es sugestivo de COVID-19 se debería repetir (CDC, 2020).

En infecciones graves las muestras pueden ser de de vías respiratorias bajas: esputo, aspirado endotraqueal o bronquial y lavado broncoalveolar, en las que se puede encontrar positividad incluso luego de tres semanas de inicio de la enfermedad.

Se ha detectado ARN viral en orina y heces, pero no se ha podido determinar si los virus siguen siendo viables y por lo tanto cuál es su papel en la transmisión de la infección.