Cambios cognitivos durante el embarazo


Los cambios endocrinos relacionados con el embarazo tienen la función de preparar a la mujer para la lactancia y la maternidad, por tanto, hay cierta plasticidad neuronal que acompaña a la gestación. Durante las fluctuaciones de los niveles de esteroides en el embarazo y los niveles de hormonas que atraviesan la barrera hematoencefálica hay diferentes estructuras cerebrales involucradas en el comportamiento materno con la función de mediar el aprendizaje y la memoria dentro de los que se incluyen regiones como el hipocampo y la corteza.


Existe una alta concentración de receptores para glucocorticoesteroides en el hipocampo y en menor proporción para estrógenos y progesterona, oxitocina y prolactina.


Estudios en roedores reportan mejora en el aprendizaje y memoria espacial durante el embarazo en ratones. En cambio, reportes subjetivos en mujeres indican deterioro dramático en el funcionamiento cognitivo durante el embarazo y el periodo posparto; hasta 50% a 80% de las gestantes perciben déficit en el funcionamiento de la memoria, refiriéndolo como "olvidos, desorientación, falta de concentración o problemas para leer", pero los datos obtenidos en estudios clínicos son controversiales.


Algunos autores reportan afección de la memoria hasta dos meses después del parto, otros reportan cognición normal e incluso algunos han documentado cambios sutiles en las funciones ejecutivas con déficit en la memoria de trabajo que persiste en el periodo posparto.


También se ha propuesto que el sexo del feto influya en este tipo de hallazgos; por ejemplo, las mujeres que se embarazan con un feto varón tienen mejor desempeño cognitivo y esto tiene relación con los niveles circulantes de hormona gonadotropina coriónica humana.


De igual forma, la memoria verbal de las mujeres durante el primer embarazo parece afectarse de forma más intensa, pero estos datos también son controversiales.¹


Los trastornos depresivos durante el embarazo y el parto merman la calidad de vida y tanto la depresión como la ansiedad materna pueden inducir complicaciones obstétricas, como preeclampsia, parto pretérmino y cambios fisiológicos en los neonatos.²’ ³


En un estudio de cohortes comparativas en el cual se incluyeron 80 mujeres embarazadas que fueron comparadas con no embarazadas; se les realizaron diversas pruebas cognitivas para investigar las diferencias en la función cognitiva en los dominios de atención, memoria y aprendizaje; de igual manera se evaluó el lenguaje en el segundo trimestre.


La edad promedio de ambos grupos fue de 31 años, con escolaridad de 15 años y edad gestacional de 31 semanas en la cohorte de embarazadas. Los autores reportaron mejor puntaje en las pruebas cognitivas que evalúan memoria verbal y aprendizaje en la cohorte de mujeres no embarazadas, lo cual sugiere la participación de las regiones frontoparietal media y occipital, lóbulo prefrontal y lóbulo parietal inferior. Asimismo, documentaron déficit en aprendizaje y memoria, al igual que en atención y lenguaje en el embarazo, concluyendo afección difusa cortical en el cerebro. Una posible explicación de los hallazgos fue la edad gestacional de la cohorte de mujeres embarazadas, ya que las funciones cognitivas se afectan por los niveles elevados de hormonas sexuales durante el tercer trimestre. En este estudio no hubo diferencias en los puntajes de la escala de depresión entre los grupos evaluados.⁴


Se ha especulado que la "pérdida de memoria" en este periodo crítico de la vida de una mujer resulta de cambios hormonales como una estrategia para la nueva madre y de igual manera puede ser reflejo de los cambios en el patrón de sueño que también se relacionan con ansiedad o depresión.


Hay estudios que reportan cambios en la estructura de la sustancia gris de mujeres embarazadas, específicamente reducción de volumen, lo que podría relacionarse con la "niebla del embarazo", aunque otros dominios cognitivos, como la memoria de trabajo, la atención y las praxias, no se encontraron alteradas en el estudio de cohortes mencionado con anterioridad, lo cual plantea la "reorganización cognitiva" del cerebro y podría representar más bien la mejora de la cognición social que facilita el procesamiento no verbal de emociones, con la finalidad de establecer un mejor vínculo entre la madre y el bebé.³