BIOMARCADORES PARA LESIÓN CEREBRAL TRAUMÁTICA






Investigadores liderados por Neil G. Harris, PhD, del Departamento de Neurocirugía, David Geffen School of Medicine en UCLA, Los Angeles, CA, EE. UU, encontraron que una molécula de lípido cerebral, el ácido lisofosfatídico (LPA), se incrementó significativamente después de la lesión cerebral traumática (LCT) en un modelo animal preclínico.

Tomando en cuenta que la LCT afecta a casi 1,7 millones de personas cada año, los investigadores estudiaron la necesidad de biomarcadores no invasivos para indicar el grado de lesión, predecir los resultados funcionales y aconsejar cuánto tiempo un paciente lesionado debe permanecer alejado de los deportes o el trabajo antes de reanudar cualquier actividad. "LPA bien podría ser un marcador potencial para eso, ya que encontramos que está asociado con las principales regiones de la patología cerebral. También está presente en la sangre en altas concentraciones después de la lesión" indicaron. Encontraron niveles elevados en las áreas asociadas con la muerte celular y la lesión axonal, ambas características principales de la LCT moderada y grave. Esto refuerza la evidencia de que el LPA podría usarse como un biomarcador de LCT a través de análisis de sangre, proporcionando potencialmente un indicador de pronóstico de la lesión y el resultado.

La LCT se caracteriza por alteraciones en la cognición, la emoción o la función física causadas por un golpe violento en la cabeza o la penetración directa del cerebro por un objeto. Tras una lesión, a menudo es difícil evaluar el alcance del daño o predecir cuánto durará la alte