Bebidas azucaradas y riesgo de cáncer

Actualizado: 1 de sep de 2019


Un estudio prospectivo realizado en Francia,¹ publicado en versión electrónica en BMJ de julio pasado, asoció positivamente el consumo de bebidas azucaradas, incluido el jugo de frutas, con el riesgo general de cáncer y el cáncer de mama. El estudio, por ser observacional no pudo establecer causalidad, pero los investigadores sugirieron que las bebidas azucaradas, que se consumen ampliamente en los países occidentales, podrían representar un factor de riesgo modificable para la prevención del cáncer.

Expertos en nutrición indicaron que el estudio estaba bien diseñado y agrega extras a las políticas de salud pública, como la imposición de impuestos, que desalienten el consumo excesivo de bebidas azucaradas.²


Los autores franceses, pertenecientes al Centro de Investigación en Epidemiología y Estadística de la Sorbonne Paris Cité, señalan que las bebidas azucaradas están asociadas de manera convincente con el riesgo de obesidad, que, a su vez, es reconocido como un factor de riesgo importante para muchos tipos de cáncer. Con estos antecedentes se propusieron investigar si existe un vínculo entre el consumo de bebidas azucaradas y el cáncer, y encontraron una asociación positiva.

Los científicos analizaron los datos del estudio de cohorte NutriNet-Santé, que incluyó a 101.257 adultos franceses sanos, edad promedio 42 años, 21% hombres y 79% mujeres.

Los participantes completaron al menos dos cuestionarios dietéticos en línea, durante 24 horas, diseñados para medir la ingesta habitual de 3.300 alimentos y bebidas diferentes.

El equipo analizó específicamente el consumo diario de bebidas azucaradas (bebidas endulzadas con azúcar y jugos de fruta 100%) y bebidas endulzadas artificialmente (dietéticas).

Encontraron que los hombres bebían un poco más de bebidas azucaradas que las mujeres (consumo diario promedio: 90,3 ml frente a 74,6 ml). Los participantes tuvieron un promedio de 5 años de seguimiento con un máximo de 9 años (2009-2018). Durante ese tiempo ocurrieron 2.193 primeros casos de cáncer. Los casos se validaron mediante registros médicos y se vincularon con las bases de datos nacionales de seguros de salud. De estos, 693 fueron cáncer de mama, 291 de próstata y 166 colorrectales. La edad promedio al diagnóstico de cáncer fue de 59 años.

A partir de estos resultados, los investigadores calcularon que un aumento de 100 ml/día en el consumo de bebidas azucaradas se asoció con un aumento del 18% en el riesgo general de cáncer (hazard ratio [HR] para un aumento de 100 ml/día, 1,18; Intervalo de confianza del 95 % [IC 95%]: 1,10 – 1,27; p < 0,001).

22 participantes por cada 1000 desarrollaron algún tipo de cáncer. Los investigadores esperaban que la cantidad de casos de cáncer aumentara de 22 a 26 por cada 1000 personas durante un período de 5 años. Sin embargo, esto supone que hay un vínculo causal genuino entre la ingesta de bebidas azucaradas y el desarrollo de cáncer, por lo que se necesitan más estudios prospectivos para comprobarlo en forma definitiva.

Los científicos franceses observaron también una asociación positiva para el cáncer de mama, con un riesgo mayor de 22% (HR: 1,22; p = 0,004). Esto se observó más específicamente para el cáncer de mama premenopáusico (p = 0,02) que para el cáncer de mama posmenopáusico (p= 0,07), pero el consumo medio de bebidas azucaradas fue menor en mujeres menopáusicas (43,2 ml/día) que en mujeres premenopáusicas (88,2 ml/día).

No se encontró asociación para los cánceres de próstata y colorrectal, pero hubo menos casos de estos cánceres.

Las bebidas azucaradas incluyeron 100% jugo de frutas. Cuando se consideró por separado, el consumo de jugo de frutas se asoció con mayor riesgo general de cáncer, al igual que las otras bebidas azucaradas.

¿Cuánta azúcar de las bebidas se asoció con este mayor riesgo? Las personas en el grupo de consumo más bajo consumieron alrededor de 3 g (media cucharadita) de azúcar. Las del grupo más alto tuvieron un promedio de 19 g al día, equivalente a cuatro cucharaditas de azúcar. El riesgo parecía aumentar alrededor de los 10 g de azúcar por día.

El mayor consumo de azúcar de las bebidas se produjo en el grupo de edad de adultos jóvenes, que fueron similares a otros grupos de investigación de todo el mundo. El mayor riesgo de incidencia de cáncer de mama en este grupo más joven es preocupante, pero puede representar otros factores que no se consideran dentro de este grupo. Por ejemplo, el porcentaje de mujeres premenopáusicas que usan anticonceptivos orales aumentó con el incremento de la ingesta de azúcar. No se discutió el examen de mamas antes y después de la menopausia, pero podría haber contribuido a una mayor tasa de diagnóstico más temprana y definitiva en las mujeres que tomaron el examen, antes de que los síntomas se hicieran evidentes, a diferencia de otros cánceres en los que los síntomas aparecen primero lo que lleva a una investigación más a fondo.

El grupo con mayor consumo de bebidas azucaradas tuvo un mayor consumo de calorías, un mayor consumo de sal y menos calorías del alcohol. Todos estos factores sugieren diferencias en la dieta de las cuales la ingesta de bebidas azucaradas puede ser solo un marcador proxy y no una causa de la asociación, concluyeron los autores.

Por otro lado, el consumo de bebidas endulzadas artificialmente (dieta) no se asoció con un riesgo de cáncer. Sin embargo, los autores señalaron que es necesario tener cuidado al interpretar este hallazgo porque el consumo de tales bebidas fue bajo.

Los investigadores reconocieron las limitaciones de su estudio, también señalaron que incluyeron una amplia diversidad de factores de confusión y realizaron muchos análisis de sensibilidad, y que ninguno de estos modificó sustancialmente los hallazgos, que permanecieron estadísticamente significativos y estables.

Los datos clínicos apoyan estos hallazgos epidemiológicos, las bebidas azucaradas contribuyen a la obesidad, pero también pueden aumentar la grasa visceral, los niveles de azúcar en la sangre y los marcadores inflamatorios, todos los cuales son factores de riesgo conocidos para el cáncer.

Los datos del presente estudio respaldan la relevancia de las recomendaciones nutricionales existentes para limitar el consumo de bebidas azucaradas, incluido el jugo de fruta a 100%, así como acciones políticas y restricciones de comercialización dirigidas a las bebidas azucaradas, que pueden contribuir potencialmente a la reducción de la incidencia de cáncer.

Referencias

1. Chazelas E, Srour B, Desmetz E, Kesse/Guyot E, y cols. Sugary drink consumption and risk of cancer: results from NutriNet-Santé prospective cohort. BMJ. 2019;366:l2408. doi: 10.1136/bmj.l2408. Fuente

2. Science Media Centre. Expert reaction to study looking at sugary drinks and cancer risk. Publicado el 10 de julio de 2019. Consultado en versión electrónica. Disponible en: https://www.sciencemediacentre.org/expert-reaction-to-study-looking-at-sugary-drinks-and-cancer-risk/

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