One Planet, One Health, One Future

Actualizado: abr 1


A medida que la pandemia de COVID-19 se enfrenta a una batalla (que se espera pierda) con las vacunas, muchos expertos en el campo de las enfermedades infecciosas emergentes ya están enfocados en prevenir la próxima.


Christian Walzer, director ejecutivo de salud de la Wildlife Conservation Society y otros expertos, temen que otro virus salte de la vida silvestre a los humanos, uno que sea mucho más letal, pero que se propague tan fácilmente como el SARS-CoV-2, la cepa del coronavirus que causa COVID-19. Un virus así podría cambiar drásticamente la vida en el planeta. Por ejemplo, otro coronavirus como el que causa el síndrome respiratorio del Medio Oriente, que tiene una tasa de mortalidad mucho más alta, se vuelva tan transmisible como COVID-19, traería como consecuencia que la logística y el trauma psicológico serían insoportables.


El SARS-CoV-2 tiene una tasa de mortalidad promedio de menos de 1%, mientras que la tasa de mortalidad del síndrome respiratorio del Medio Oriente, que se propaga de los camellos a los humanos, es de 35%.


Otros virus que han superado la barrera de las especies, como el Nipah, transmitido por murciélagos, tienen tasa de mortalidad de hasta 75%.


Existen gran diversidad de virus en la naturaleza y hay la posibilidad de que uno de ellos tenga las características de transmisión pre sintomática con alta tasa de mortalidad, algo así cambiaría la humanidad, tomando en cuenta que COVID-19 es altamente transmisible antes de la aparición de síntomas, pero es mucho menos letal que varios otros virus conocidos


En noviembre del año anterior, el Ministerio Federal de Relaciones Exteriores de Alemania y la Wildlife Conservation Society realizaron una conferencia virtual llamada One Planet, One Health, One Future, con el objetivo de prevenir la próxima pandemia, ayudando a líderes mundiales a comprender que los virus asesinos como el SARS-CoV-2 y muchos otros patógenos menos mortales surgen por la destrucción de la naturaleza.


Con la atención del mundo atrapada por la propagación del coronavirus, expertos en enfermedades infecciosas redoblan sus esfuerzos para mostrar la sólida conexión entre la salud de la naturaleza, la vida silvestre y los humanos. Es un concepto conocido como One Health.


Si bien la idea es ampliamente aceptada por funcionarios de salud, muchos gobiernos no la han incluido en sus políticas, por lo cual la conferencia se programó para que coincidiera con la reunión de las superpotencias económicas del mundo (G20), para instarlos a reconocer la amenaza que representan las pandemias transmitidas por la vida silvestre, no solo para las personas, sino para la economía mundial.


La Wildlife Conservation Society, la organización de conservación más antigua de Estados Unidos, fundada en 1895, se ha unido a otros 20 grupos conservacionistas para pedir a estos líderes que "den prioridad a la protección de bosques y otros ecosistemas que estén mayormente intactos y actúen para poner fin al comercio de vida silvestre para el consumo humano, así como todo el comercio ilegal e insostenible de vida silvestre".


Expertos predicen que implementar estas y otras medidas costaría alrededor de 700 mil millones de dólares, según la Wildlife Conservation Society. Se estima que COVID-19 ha costado 26 mil millones de dólares en daños económicos. La solución ofrecida por quienes hacen campaña para cumplir las metas de One Health también mitigaría los efectos del cambio climático y la pérdida de biodiversidad.


La creciente invasión de entornos naturales a medida que aumenta la población mundial hace que la pregunta no sea si ocurrirá otra pandemia mortal, si no cuándo ocurrirá, indican expertos, y podría ser mucho peor que COVID-19. La propagación de virus animales o zoonóticos a los seres humanos es causa de cerca de 75% de las enfermedades infecciosas emergentes.


Una multitud de virus desconocidos, algunos potencialmente patógenos, habitan en la vida silvestre alrededor del mundo. Especialistas en enfermedades infecciosas estiman que hay 1,67 millones de virus en la naturaleza, y solo se han identificado aproximadamente 4.000.¹