Día Mundial contra el Cáncer El Cáncer provoca 8.2 millones de muertes en el mundo en un año

Actualizado: 2 de mar de 2020


El 4 de febrero de cada año se lleva a cabo el “Día Mundial contra el Cáncer” promovido por La Organización Mundial de la Salud, el Centro Internacional de Investigaciones sobre el Cáncer (CIIC) y la Unión Internacional contra el Cáncer (UICC), con el objetivo de aumentar la concienciación y movilizar a la sociedad para avanzar en la prevención y control de esta enfermedad.

El cáncer es una de las principales causas de mortalidad en todo el mundo. La Organización Mundial de la Salud estima que un 40% de los cánceres podrían evitarse no consumiendo tabaco, haciendo ejercicio regularmente y con una dieta saludable. El tabaquismo es la principal causa evitable de cáncer en el mundo.

El cáncer es un proceso de crecimiento y diseminación incontrolados de células. Puede aparecer en cualquier lugar de nuestro organismo. El tumor suele invadir el tejido circundante y puede provocar metástasis en puntos distantes. Muchos tipos de cáncer se podrían prevenir evitando la exposición a factores de riesgo comunes como el humo de tabaco. Además, un porcentaje importante de cánceres pueden curarse mediante cirugía, radioterapia o quimioterapia, especialmente si se detectan en una fase temprana.

La prevención y la detección temprana son fundamentales para detener el alarmante aumento de la incidencia de esta enfermedad. Más del 60% de los casos se concentran en África, Asia, América Central y del Sur. Esas regiones registran el 70% de las muertes a nivel global, principalmente por la falta de detección temprana de la enfermedad y el acceso a tratamientos.

1 de cada 2 hombres y 1 de cada 3 mujeres tendrá cáncer en algún momento de su vida. Cada año se diagnostican en el mundo 14 millones de casos nuevos y la enfermedad provoca 8,2 millones de muertes. Es muy probable que nosotros mismos o alguien de nuestra familia tengan cáncer en algún momento de sus vidas.

Un tercio de los casos de cáncer más comunes se pueden prevenir a través de hábitos de vida saludables. Los principales factores de riesgo son el tabaco, el alcohol, la contaminación, la mala alimentación, la inactividad física y las infecciones oncogénicas.