COVID 19 O EL RIESGO DE DEVENIR INMORTALES

Actualizado: 1 de jun de 2020





Prof. Alejandro Sanchez Rudegar

Psicólogo Psicoanalista









¿Un mundo detenido, un mundo eterno?

Desde el comienzo de la pandemia que padece hoy la humanidad o, más precisamente, a partir de las cuarentenas que como reacción a la misma los distintos gobiernos han ido decretando, en cada sociedad se presenta a la escucha en las consultas un fenómeno clínico que se contrapone a la estridencia de un repetido “slogan” que podemos encontrar expresado tanto individual como colectivamente en todas las redes de comunicación social, a saber:


“Debemos ser productivos en la cuarentena, debemos lograr que la cuarentena sea provechosa, debemos aprovechar esta “oportunidad” que nos da la cuarentena para hacer, lo que sea, pero hacer”


Las propuestas (veladas exigencias) son de lo más variadas: desde hacer crossfit online por YouTube hasta reproducir recetas de cocina vía Instagram, de talleres de escritura por Zoom al recogimiento en alguna forma de espiritualidad bajo la guía de influencers en 280 caracteres.


¿Qué leemos allí? Una topología de superficie y, por cierto, bastante superficial.


No otra cosa que el mandato superyoico con el que parece haber concluido (si, concluido) el siglo XXI.


La ultractividad de este imperativo (diametralmente opuesto al de la modernidad freudiana) que había sido señalado por Jacques Lacan como un “imperativo de goce”, no solo aparece inalterado en tiempos de cuarentena sino hipostasiado por la pandemia, con sus consecuencias, también hipostasiadas, sobre la subjetividad actual.