Reducción de la PA previene la aparición de nueva diabetes

Actualizado: 1 ene


Un meta análisis publicado en Lancet, sugiere que la reducción de la presión arterial puede ayudar a prevenir la diabetes, además de sus efectos beneficiosos bien establecidos en la reducción de los eventos cardiovasculares.


Según los resultados del estudio, la reducción de la presión arterial, previene las complicaciones vasculares de la diabetes tipo 2, y puede detener la aparición de la diabetes en sí, aunque los efectos varían según la clase de fármaco antihipertensivo.


Los inhibidores de la enzima convertidora de angiotensina (ECA) y los bloqueadores del receptor de angiotensina II (BRA), los llamados bloqueadores del sistema renina-angiotensina (RAS), mostraron la asociación más fuerte con los efectos preventivos, mientras que, por el contrario, los betabloqueantes y los antihipertensivos diuréticos tiazídicos se relacionaron con un mayor riesgo de diabetes de nueva aparición.


Los investigadores del Deep Medicine, Oxford Martin School, Universidad de Oxford, Reino Unido, señalan que los diferentes efectos de las clases de fármacos apoyan la toma de decisiones para la elección de fármacos antihipertensivos de acuerdo con el perfil de riesgo de un individuo. En particular, los inhibidores de RAS, los inhibidores de la ECA y los ARB deben convertirse en los fármacos de elección cuando el riesgo clínico de diabetes es motivo de preocupación, mientras que los betabloqueantes y los diuréticos tiazídicos deben evitarse siempre que sea posible.


Sobre la base de la evidencia acumulada, incluidos los resultados de estos análisis, el control de la presión arterial, en particular con la inhibición de RAS, debe considerarse como una posible estrategia para reducir el riesgo de desarrollar diabetes.


Los científicos afirman que, si bien la reducción absoluta del riesgo encontrada en este metanálisis es modesta, las intervenciones con pequeños beneficios pueden tener un efecto muy importante cuando se aplican a afecciones tan comunes como la hipertensión.


Expertos del University College London Hospital, y The Open University, Reino Unido indicaron que, aunque hay evidencia de que bajar la presión arterial previene ataques cardíacos, accidentes cerebrovasculares e insuficiencia renal, este nuevo estudio amplio y completo publicado en The Lancet también muestra que reduce el riesgo de desarrollar diabetes, este efecto no estaba claro hasta ahora.


En el meta análisis se incluyeron datos individuales de 19 ensayos aleatorizados controlados con placebo realizados entre 1973 y 2008 y que incluyen cinco clases principales de fármacos antihipertensivos: inhibidores de la ECA, ARA II, betabloqueantes, diuréticos tiazídicos y bloqueadores de los canales de calcio.


En general, los estudios incluyeron a 145,939 participantes, de los cuales el 60,6% eran hombres.


Durante una mediana de seguimiento de 4,5 años, 9883 de los participantes del estudio desarrollaron diabetes tipo 2 de nueva aparición.


Aquellos tratados con inhibidores de la ECA o ARB tenían un riesgo relativo reducido de diabetes de nueva aparición que era casi idéntico (reducción del riesgo [RR] 0,84 para ambos) frente al placebo.


Sin embargo, el tratamiento con betabloqueantes o diuréticos tiazídicos se asoció con un mayor riesgo de diabetes tipo 2 (RR, 1,48 y 1,20, respectivamente), en consonancia con la evidencia previa de que, los diuréticos tiazídicos de segunda línea y los betabloqueantes de tercera línea, aumentan el riesgo de diabetes.


No se observó una reducción o un aumento significativo del riesgo con los bloqueadores de los canales de calcio (RR, 1,02).


Para las reducciones con inhibidores de la ECA y ARB, cada reducción en la presión arterial sistólica de 5 mm Hg se asoció con una reducción del 11% en el riesgo de desarrollar diabetes.


La magnitud relativa de la reducción por disminución de la presión arterial sistólica de 5 mm Hg fue similar a las informadas para la prevención de eventos cardiovasculares importantes, indicaron los autores.


En la dirección opuesta, la investigación ha sugerido que cada aumento de 20 mm Hg en la presión arterial sistólica está asociado con un aumento del 77% en el riesgo de diabetes tipo 2, sin embargo, la causalidad de esa asociación es incierta.


Los hallazgos del metanálisis se validaron aún más en un análisis de aleatorización mendeliana complementario, que utilizó datos del estudio de asociación del genoma del Consorcio Internacional para la Presión Arterial y del Biobanco del Reino Unido. El análisis mostró que las personas con variantes genéticas que tienen un efecto similar en la vía RAS como los inhibidores de la ECA y los ARB también tenían un riesgo reducido de diabetes.


Científicos de St George's, Universidad de Londres, indicaron que este es un estudio integral que triangula ensayos clínicos y datos genéticos para encontrar apoyo para los efectos de la reducción de la presión arterial a través de objetivos farmacológicos particulares sobre el control glucémico y el riesgo de diabetes tipo 2.


Según los investigadores la incertidumbre sobre si la reducción del riesgo de diabetes es causada por la disminución de la presión arterial en sí misma o por algún otro efecto de los medicamentos antihipertensivos, ha significado que faltan las recomendaciones de las guías sobre el papel de los medicamentos antihipertensivos. Los autores afirman que el estudio llena este vacío en la evidencia utilizando datos de participantes individuales de ensayos controlados aleatorios y evaluando los efectos para un grado fijo estandarizado de reducción de la presión arterial.


Con resultados consistentes tanto de ensayos controlados aleatorios como de análisis genéticos, los autores demuestran que la presión arterial elevada es de hecho un factor de riesgo modificable para la diabetes tipo 2 de nueva aparición en personas sin un diagnóstico de diabetes, con un tamaño de efecto relativo similar a los observados para la prevención de enfermedades cardiovasculares mayores.


Según las directrices de la Sociedad Europea de Cardiología (ESC), los inhibidores de RAS en combinación con un bloqueador de los canales de calcio o un diurético tiazídico, tienen una recomendación de clase 1 para el tratamiento de la hipertensión; sin embargo, las sociedades de diabetes y cardiología en los Estados Unidos solo recomiendan una preferencia para un inhibidor de RAS sobre otros agentes entre aquellos con albuminuria concomitante.


Pero con un estimado del 13% de los estadounidenses con diabetes y un sorprendente 34,5% con prediabetes, la necesidad de más medidas para abordar el problema es urgente, indicaron los expertos. Quizás estos datos sean suficientes para alentar a los redactores de las pautas de hipertensión en Estados Unidos a seguir el ejemplo de la ESC para hacer de los inhibidores de RAS el tratamiento de primera línea para la hipertensión para todos los pacientes y no solo para aquellos con albuminuria.


Referencia


Lancet. 2021;398:1778-1779, 1803-1810. Full text, Abstract


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