“NO HAY ENFERMEDADES HAY ENFERMOS”

Actualizado: 1 de oct de 2020







Gabriel Ordóñez Nieto










Un aforismo se escucha mucho entre profesores y estudiantes de medicina, enfermería y otras disciplinas relacionadas con la salud: “no hay enfermedades, hay enfermos”

La vida de los seres vivos transcurre como una interacción constante entre su potencial genético y su entorno. En el caso de los mamíferos, este fenómeno empieza desde el mismo día de la fecundación, al cigoto le toca sortear algunos ambientes y dificultades antes de anidar en la matriz y continuar un viaje, no exento de peligros. Cada ser es único e irrepetible, salvo contadísimas excepciones.

Una de las máximas que se aprende rápidamente en el ejercicio de la profesión médica, es que no hay enfermedades, sino enfermos. También se aprende que la enfermedad se puede manifestar de muchas maneras, con una variedad de signos y síntomas diferentes que parten de un tronco común que es la enfermedad. Esto supone que cada persona reacciona frente a las numerosas causas de los padecimientos de acuerdo a sus características biopsicosociales únicas e irrepetibles. Esto explica la variabilidad observada tanto en el cuadro clínico como en su severidad. También las diferencias en la respuesta al o los tratamientos instaurados y en las cifras de mortalidad. La Covid19 ha mostrado con claridad la verdad contenida en las afirmaciones anteriores.

Este concepto trasladado a otros órdenes de la vida deja ver ciertas similitudes. Según el cristal con que se mire, reza un refrán muy popular, las percepciones de la realidad pueden ser diferentes. Es válido recurrir a la caverna de Platón para explicar este aserto. Del análisis de la alegoría se puede colegir que nuestras percepciones pueden ser engañosas, mirar la realidad en todos sus detalles demanda el esfuerzo de ver las cosas tal como son, sin ceder a la confusión. La difusión mediática y las ideas hegemónicas logran moldear los puntos de vista y hasta la manera de pensar sin que las personas, necesariamente, se percaten de ello. El engaño aupado por la voluntad de mantener a la gente con poca información o alejada del progreso científico contribuye a un discernimiento pobre de las cosas y las realidades.

El errático manejo de la Covid19 con desinformación, ocultamiento y demás fallas sirve de ejemplo para preguntarse, ¿que intentaron y que intenta el gobierno o las autoridades encargadas de su manejo con estas actuaciones? En los tiempos actuales es muy difícil mantener en la sombra la verdad de los hechos relevantes. Con acuciosidad y paciencia se logra investigar en las numerosas fuentes disponibles y establecer nexos entre hechos, dolosos o no, y personas públicas o privadas.

Cuadro de la enfermedad institucional