Vigilancia epidemiológica y falta de diagnóstico oportuno, el talón de Aquiles de la pandemia

Actualizado: hace 5 días







Dr. Carlos Rojas







La difícil situación que vive nuestro país ante el impacto de la pandemia por Covid-19, no nace con la emergencia sanitaria; antes de este duro golpe a la humanidad, el Ecuador ya tenía una deficiente salud pública y vivía una crisis económica en aumento. “Estábamos al filo del precipicio y lo que hizo la pandemia fue darnos un empujón” comenta el doctor Carlos Rojas, quien nos concedió una entrevista y dio su opinión al respecto.


Carlos Rojas es médico graduado de la Universidad Central del Ecuador, se especializó en formación docente para médicos y lleva 44 años realizando atención primaria de salud, aportando a organizaciones de comunidades urbanas y rurales. Actualmente es Presidente de la Fundación Alli Causai, una organización no gubernamental que nace en 1983 sin fines de lucro, que desde la ciudad de Ambato tiene influencia en 4 provincias, Tungurahua, Chimborazo, Bolívar y Cotopaxi, con una propuesta enfocada en el trabajo en salud, potenciar la atención primaria y la educación en salud.


En su carrera como docente, fue el primer Director de la Carrera Medicina en la Universidad Técnica de Ambato, docente de la Universidad Estatal de Bolívar y de la Universidad Regional Autónoma de los Andes-UNIANDES, y con la Fundación mantiene un convenio de trabajo con la Pontifica Universidad Católica del Ecuador-PUCE.


Entre los cargos más relevantes en salud pública, fue Director de un Programa de apoyo para la implementación de la estrategia de la Terapia Observada Directa, que se realizó con el Ministerio de Salud y el Fondo mundial de lucha contra la tuberculosis, SIDA y malaria, que se implementó en 5 provincias. Fue responsable Nacional de Atención primaria de salud del mismo Ministerio y asesor del Ministro de esta cartera de Estado durante el 2010 y 2011.

Además de seguir atendiendo en su consulta médica y llevar adelante la Fundación, es consultor nacional para tuberculosis sensible y resistente, y preside también la Sociedad Ecuatoriana de Salud Pública núcleo del Tungurahua, apoyando una idea diferente de salud pública.


Deconstrucción del sistema de salud


En el contexto de la pandemia y la atención médica, el doctor Rojas sostiene que el país ha sufrido una deconstrucción del sistema de salud, contrario a implementar lo manifestado en la Constitución, en la práctica se desmonto el sistema de vigilancia epidemiológica, las responsabilidades técnicas fueron remplazadas por nombramientos políticos, el modelo de gestión terminó solamente en mecanismos de control del personal y no en evaluar su gestión integral.


El plan estratégico del Ministerio de Salud manifiesta: “priorizar el trabajo, participación y decisión comunitaria para desarrollar un sistema más amplio de atención a los problemas prevalentes”, tomar decisiones técnicas y no políticas, nos comenta.


Hay que reconocer que los problemas de salud pública, previos a la pandemia, eran muy graves, se necesitaba una respuesta integral, que no solamente considere el construir edificaciones o generar compras de tecnología y equipos, sino el promover una concepción y práctica de salud que permita prevenir antes que curar y dar calidad de vida antes que comprar medicamentos, afirma el doctor Rojas. Mientras en el marco conceptual dicen que todos tenemos derecho a la salud, en la práctica social, cada vez son más profundas las desigualdades para los profesionales de la salud y para la población, añade.


No tenemos una respuesta epidemiológica, el sistema de salud público y privado solamente se ha dedicado a “apagar el incendio”, no existe un análisis de la salud en general y tampoco de la situación con la pandemia, Rojas insiste que las decisiones del Estado con respecto a la salud no se toman con criterios técnicos desde el Ministerio de Salud sino en otras instancias políticas.


Muchos médicos epidemiólogos del país tenían una previsión de lo que podía pasar y advirtieron el riesgo que se corría, pero las decisiones fueron tardías, limitadas y dirigidas con una visión casi represiva con respecto al confinamiento, distanciamiento social y las nuevas condiciones de vida para la población. Gran parte de la población no tiene trabajo, asevera Carlos Rojas, que desde su experiencia ve como gente que vive de su trabajo diario en las calles, con el confinamiento exigido no tiene alternativas de sobre vida, puede no contagiarse del virus Covid-19, pero no tiene para dar el sustento a su familia.


Control de la pandemia con mayor diagnóstico


Las cartas ya están sobre la mesa, el Estado ecuatoriano ha tomado decisiones, sin embargo, queda mucho por hacer. En este contexto el doctor Rojas cree que sería importante que se tome en cuenta, cómo van a apoyar a esas familias que se sostienen con el trabajo diario; que las autoridades en su conjunto tengan una sola visión de lo que se va a hacer a nivel nacional y que las disposiciones sean para todos por igual; que es importante controlar la epidemia con mayor diagnóstico, porque sin diagnóstico no se puede establecer sitios de mayor riesgo y establecer una estrategia de control adecuada; y que las pruebas si contribuyen a tener alertas tempranas para parar la transmisión del virus. Nos explica que la curva del número de muertes en exceso comparadas con el número de pacientes identificados por PCR o pruebas de antígeno rápidas, tienen una gran diferencia y esa brecha crece cada vez; “si los hospitales están llenos y su capacidad sobrepasa el 115% es porque no hay un acertado diagnóstico”.


La vacuna no va a resolver el problema


En relación con la vacunación, su opinión es clara, “la vacuna no va a resolver el problema”, criterio que concuerda con dirigentes del gremio médico. Ya se ha visto el caso de Chile e Inglaterra, en donde el cambio de linaje y mutación del virus está permitiendo formas más transmisibles y letales del Covid-19, como por ejemplo la cepa europea que circula actualmente en Guayaquil y pronto se necesitarán diferentes vacunas.


La cuestión no es tener escrito el plan sino el tener vacunas, afirma Rojas, hasta el momento todos los discursos en relación al número de vacunas y su fecha de llegada al país no se han cumplido, ni siquiera con la fase 0 que era vacunar al personal de salud. Sin embargo, aspira que las dosis lleguen lo más pronto posible y que su distribución sea equitativa por grupos de mayor riesgo.


Los profesionales de la salud y todos los trabajadores sanitarios que están en primera línea de atención, deberían ser vacunados y esto no ha sucedido, opina además, que existe discriminación, “no es más importante la vida del médico que la vida de la secretaria de recepción de un hospital”, no se puede hacer una selección de prioridad por el cargo que desempeñan, todos prestan un servicio y están expuestos a un posible contagio.


En los grupos de población con mayor riesgo no solo se debe tomar en cuenta a los adultos mayores, sino también considerar a pacientes con problemas de comorbilidad; cada vez muere más gente joven de 35 a 40 años que presenta enfermedades por síndrome metabólico, como hipertensión arterial, diabetes, entre otras, que detonan en accidentes cerebro vasculares, infartos, por tanto deberían ser quienes estén entre los primeros grupos para vacunarse junto con quienes tienen problemas de inmunidad o enfermedades catastróficas, asienta el doctor Rojas.


Pacientes que no tienen acceso a atención médica, que por más de dos años no han tenido control de su hipertensión o diabetes, que han estado tomando tarde, mal o nunca los medicamentos, van a requerir en cualquier momento atención de emergencia. En este escenario opina Rojas, los médicos van a tener una paradoja, de no saber a quién atender, a un paciente que ingresa por infarto o un paciente con insuficiencia respiratoria causada por Covid-19, una decisión muy dura que deben afrontar los profesionales de la salud, además del agotamiento por excesivo trabajo, falta de motivación e inestabilidad laboral.


Los profesionales jóvenes tienen una visión poco crítica de la salud del país, señala Carlos Rojas y en su vocación como docente, nos dice que seguirá trabajando para guiar a los nuevos médicos para recuperar una visión de trabajo colectivo, organizado en gremios profesionales y organizaciones que hagan respetar los derechos de los trabajadores de la salud.


También no cesará sus esfuerzos por fortalecer a organizaciones populares, a personas que puedan entender la situación de la salud, que puedan atender en un primer auxilio a su comunidad y que puedan presentar exigencias con fundamento técnico organizado y bien estructurado de lo que necesitan en cada uno de sus cantones y provincias, una labor a la que le ha dedicado los últimos 44 años de su vida profesional.


Rojas apuesta por el papel que puede jugar la población en acciones de control en este proceso, se debe confiar más y hacer un llamado a las estructuras sociales organizadas para que puedan participar de manera activa y decisoria para enfrentar la pandemia, y no se lo ha hecho.


Candidatos presidenciables: ausente visión de salud pública


En el discurso de los candidatos a la Presidencia de la República, está totalmente ausente la visión de salud pública, entonces qué se puede esperar para encontrar caminos de mejora en los centros primarios de salud, hospitales provinciales y los hospitales que atienden pacientes con Covid-19. Ante esto, Rojas en su mensaje final insiste que todos los trabajadores de salud deben tener un oído receptivo, acercarse más a la población, estructurar grupos que puedan apoyar al diagnóstico temprano en pacientes con Covid-19, agilizar una atención más efectiva y eficiente, que se priorice a los que más necesitan. Y que los médicos defiendan su trabajo y sus derechos de manera colectiva para poder reconstruir nuevamente la estructura de salud pública a nivel nacional.

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