LA FACULTAD MÉDICA DE LA UNIVERSIDAD CENTRAL DE QUITO DE 1827



Amílcar Tapia Tamayo


Canciller de la Academia Bolivariana de América-Ecuador





Una vez que el Congreso de Cundinamarca promulgó por mandato del Libertador Simón Bolívar la Ley de Educación, fechada en 18 de marzo de 1826, la cual, entre otras disposiciones, ordena la creación de las Universidades Centrales de Quito, Bogotá y Caracas.


Este acto es propio de un Bolívar preocupado por la educación, base fundamental del desarrollo de todo pueblo, conforme la formación que recibiera de su maestro Rodríguez y la orientación sobre todo de Rousseau. Por ello, estaba en capacidad de juzgar los vicios de de la vieja escuela colonial, los cuales debía desechar ahora como nuevo líder del naciente Estado colombiano, que fuera útil a la sociedad republicana y que reuniera, en síntesis, las características de ser público, es decir hallarse organizado y dirigido por el Estado; ser masivo, de modo que pudiera atender a todos quienes estuvieren en capacidad de asistir a las aulas, sobre todo los que pertenecían a clases populares, empleando para ello los métodos más convenientes que permitieran tener éxito en el proceso de aprendizaje. El Libertador en una carta dirigida a su hermana María Antonia Bolívar, le decía: “Un hombre sin estudios es un ser incompleto. La instrucción es la felicidad de la vida; y el ignorante, que siempre está próximo a revolcarse en el lodo de la corrupción, se precipita luego, infaliblemente en las tinieblas de la servidumbre” (Rivadeneira M, 1985, p.156)


La mayoría de estudiosos y biógrafos de Bolívar no dedican mucho tiempo al análisis de su pensamiento sobre temas educativos y menos universitarios, dando más importancia a sus hazañas militares, créditos políticos, sociales y de otra naturaleza, sin considerar que el Genio tenía presente que toda “gestión y función se basaba en la educación y la formación del hombre como base para su actuación y comportamiento en los diferentes quehaceres de la vida. Para ello, baste leer con atención su famoso discurso de Angostura para comprender su elevado pensamiento educativo” (Salas M., 1940, p.98)


Si bien es cierto, Bolívar jamás asistió a una universidad, no por ello actuó y pensó mejor que cualquier académico y directivo corporativo, superando en mucho a quienes habían sido togados y graduados en estas casonas superiores.


Para el caso de la Universidad Central de Quito, el primer rector fue José Miguel Carrión y Valdivieso, obispo auxiliar de Quito, nacido en Loja el 17 de diciembre de 1782. (Tapia A, 2020, p. 5)


El 5 de marzo de 1827, Carrión prestó la promesa reglamentaria como rector de la Universidad Central y el 13 de mismo mes convocó al cuerpo universitario para la designación de la Junta de Gobierno, la cual quedó compuesta por los doctores Bernardo Ignacio León y Carcelén, Apolinario Rodríguez, Manuel de la Gala, Mariano Salazar y los frailes mercedarios Antonio Ortiz, José Falconí y Pedro Albán. (Archivo Histórico UCE. Libro de Actas, 1827)


Organización de la Facultad de Medicina, 26 de octubre de 1827.


Una de las actividades más notables del rector Carrión en su paso por el Universidad Central de Quito, fue la organización de la facultad de Medicina. El acta pertinente, dice: “ En la sala de despacho de esta Universidad Central, a veinte y seis de octub