Día Mundial de la Salud mental en tiempos de pandemia






Dr. Carlos León






Cada año el 10 de octubre se conmemora el Día Mundial de la Salud Mental, pero este año la connotación de esta fecha ha llamado más la atención, pues nuestra vida cotidiana ha sido afectada por varios factores a causa de la pandemia por el virus COVID-19. La necesidad de atención médica se ha convertido en prioridad, pero también lo es la salud mental, pues se prevé que se incrementará el número de personas que necesiten apoyo psicosocial, por tal motivo esta campaña busca que las economías a nivel mundial destinen sus inversiones a favor de programas de salud mental.

Las circunstancias no son iguales entre países y en el caso de Ecuador, aplicar la propuesta de esta campaña mundial, se vería truncada por la grave crisis económica que atraviesa.

El doctor Carlos León, médico psiquiatra de amplia trayectoria profesional en esta rama de la medicina, nos da su punto de vista alrededor de la situación actual de nuestro país frente a la pandemia y el incremento de trastornos psicológicos ocasionados por estrés, ansiedad y otros factores que degeneran la salud mental.

Carlos León obtuvo su título de médico en la Universidad Central del Ecuador, realizó su especialidad en psicofarmacología en la Universidad de Nueva York, años después desarrolló la especialidad en psiquiatría y la subespecialidad de psiquiatría de enlace en el Instituto Mexicano de Psiquiatría y Universidad Autónoma de México, en donde posteriormente prestó sus servicios como docente.

Su experiencia profesional tuvo sus inicios en reconocidos hospitales, entre ellos el Manhattan Psychiatric Center de Nueva York y el Hospital Español de México. Fue miembro de la Sociedad Mexicana de Psiquiatría y a su regreso a Ecuador, formó parte de la Sociedad Ecuatoriana de Psiquiatría, Sociedad Americana de Psiquiatría y sirvió como Jefe del Servicio de Psiquiatría en el Hospital Metropolitano. Toda una vida, conocimiento y experiencia a favor de la salud mental en el país.

Pese a que la salud mental ha suscitado una atención mundial creciente en los últimos años y más en los últimos meses de pandemia, no ha recibido inversiones proporcionales. El área de salud mental, es una de las “cenicientas” de la medicina comenta el doctor León, esta rama de la medicina ha sido una de las más olvidadas, no existen estudios epidemiológicos, estudios de respuesta al tratamiento e incluso hasta han desaparecido los departamentos de salud mental en las unidades médicas y centros hospitalarios, dejando de lado la atención de enfermedades psicológicas.

Los ecuatorianos tienen características propias, somos un país pluricultural, con genética, costumbres y valores diferentes, y no podemos basarnos en estudios de países vecinos para desarrollar un plan nacional de salud mental, acotó el galeno. El presupuesto destinado a la salud siempre ha sido limitado y en estos días de pandemia se ha visto más golpeado; la situación médica solo se valora a nivel de físico, como problemas renales, pulmonares, inmunológicos, entre otros, pero nadie valora las consecuencias emocionales, psicológicas y psiquiátricas que se pueden generar por la misma enfermedad física o por el aislamiento social, añadió.

En referencia a esta campaña, comenta que es importante que se dedique un día al año para hablar sobre salud mental, pero más importante sería que las autoridades de turno acojan las recomendaciones y se inviertan recursos económicos para el bienestar mental de las personas. La teoría es explícita pero la práctica es utópica.

Unas de las recomendaciones del doctor Carlos León, es la creación de un grupo colegiado de salud mental en donde participen profesionales de la rama de la psiquiatría y psicología. Expresa, “nada es ajeno a la salud mental, los individuos somos una parte biológica, una psicológica, una social e incluso se asocia la parte espiritual, debemos comprender que somos un todo” y cualquiera de esas áreas pueden afectarse, de aquí parte la importancia del actuar de médicos psiquiatras que están instruidos para manejar medicamentos que actúan biológicamente para tratar trastornos mentales y el acompañamiento de psicólogos con terapias para controlar los niveles de estrés, depresión, ansiedad, entre otros factores.

El acceso a la atención de salud mental, es mínimo y casi nulo. No hay conciencia de la importancia de mantener una salud mental como parte integral de la salud humana, menciona el doctor León, lo más importante indica, refiriéndose a todas las ramas de la medicina, es que existan programas de prevención de enfermedades y no solo actuar para “curar” porque no existe inversión que cubra toda la demanda de nuestro país.

Prevención implica educación, comenta León, en la mayor parte de los casos se tratan pacientes que ya desarrollaron un trastorno mental y lo ideal sería que existan equipos de profesionales que eduquen a la población sobre las consecuencias psicológicas de la violencia doméstica, maltrato y abuso infantil, uso de sustancias estupefacientes, entre otras situaciones que se viven en la cotidianidad y se han potenciado en este periodo de pandemia, que pueden provocar daños irreparables si no se hace un abordaje temprano y adecuado.

Entre las consecuencias que ha traído la pandemia, está la falta de atención médica de calidad que ha acrecentado el grave problema de salud pública que atraviesa el país, al que se suma el impacto de la salud mental. La cantidad de gente con trastornos de ansiedad, depresión, con estrés post traumático, se ha multiplicado, y se puede evidenciar en la demanda excesiva de medicamentos para contrarrestar estos síntomas que ha ocasionado inclusive escases de estos productos en las farmacias a nivel nacional. Se medican sin prescripción y manejo adecuado de este tipo de fármacos, lo que marca la dimensión del problema, indica el doctor León.

Cada día es un desafío para profesionales de la salud, atender a personas contagiadas arriesgando su vida, funcionarios públicos que tienen que acudir a instancias gubernamentales para prestar servicios a la comunidad, militares y policías que mantienen el orden social en las calles, empresarios y productores cuyos medios de trabajo se ven amenazados, profesores y estudiantes que se han adaptado a las clases a distancia, personas atrapadas en la pobreza o en entornos humanitarios frágiles con muy poca protección contra el virus COVID-19, personas que perdieron sus trabajos o cerraron sus negocios por la crisis económica que generó la pandemia; todos viviendo en zozobra, preocupación, ansiedad sobre el futuro y estrés en entornos de dolor por perder a seres queridos; y personas con afecciones de salud mental, que están todavía más aisladas socialmente que antes.

Según la experiencia adquirida en esta emergencia sanitaria, se espera que las necesidades de apoyo psicosocial y en materia de salud mental aumenten considerablemente en los próximos meses y años. Se necesita equipos de salud mental, trabajadoras sociales, psicólogos y psiquiatras que actúen de manera transversal a todas las ramas de la medicina, aunque a nivel nacional e internacional los programas de salud mental han sido infrafinanciados, es hora de actuar.

La Sociedad Ecuatoriana de Psiquiatría ha formado parte de los grupos de asesoramiento para el COE, pero esto no es suficiente. Lo que resalta el doctor León, es la acción del Gobierno frente al problema, por ejemplo, en el Código Orgánico de la Salud (COS), recomienda la formulación de un capítulo exclusivo para salud mental, porque solo se han evidenciado “algunas pinceladas” entre un texto tan extenso, sin profundización en la gravedad del tema.

La nueva normalidad se vivirá por muchos años más y la pandemia ha traído a reflexión muchos aspectos de la vida que antes no se consideraban importantes. Las enfermedades son una interacción de genes y medio ambiente, nos explica el doctor León, los altos niveles de depresión, múltiples formas de ansiedad y estrés que se han generado por la pandemia evidencia la cantidad de gente que necesita atención médica y psicológica para erradicar alteraciones post traumáticas, abuso de sustancias, alcoholismo y otras drogas que pueden ocasionar más daño, fobia, obsesión, vulnerabilidad ante una amenazante posibilidad de contagio del virus COVID19, son varios aspectos que pueden afectar la salud mental de las personas.

Pacientes con trastornos psicológicos y psiquiátricos en tratamiento, se han agravado y personas que genéticamente podían desarrollar enfermedad mental, han presentado antes de los esperado estas patologías.

La recomendación es que la salud mental sea parte integral de la atención médica y que especialistas de diversas áreas de atención como trabajadores sociales, psicólogos y médicos psiquiatras, sean de gran ayuda para tomar medidas concretas y comprometerse a establecer o ampliar los servicios de salud mental; y que se tome conciencia que la salud mental es una realidad para todos.

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