Comer rápido factor de riesgo cardiovascular


Un grupo de investigadores españoles de la Unidad de Nutrición Humana de la Universitat Rovira i Virgili, junto con científicos del Instituto de Investigación Sanitaria Pere Virgili y del Centro de Investigación Biomédica en Red Fisiopatología de la Obesidad y Nutrición (CIBEROBN), han demostrado que las personas que comen de forma rápida aumentan el riesgo de presentar triglicéridos altos en sangre.

El estudio tiene como objetivo demostrar que utilizar estrategias dirigidas a disminuir la velocidad de la alimentación podrían ser útiles para combatir las enfermedades cardiometabólicas. Los investigadores valoraron la relación entre la velocidad de ingesta en las comidas principales y el riesgo de sufrir hipertrigliceridemia, y observaron que, a mayor rapidez a la hora de comer, mayor era el riesgo de presentar esta alteración, considerada un factor de riesgo cardiovascular.

En el trabajo, desarrollado en el marco del estudio PREDIMED (Prevención con Dieta Mediterránea), participaron 792 voluntarios de los Centros de Atención Primaria del Instituto Catalán de la Salud de Tarragona.

Los participantes del estudio que comían en menos de 18 minutos presentaron un 59% más de riesgo de tener trigicéridos elevados en sangre

Los participantes completaron un cuestionario de conducta alimentaria en el que debían responder a preguntas que hacían referencia a la percepción que tenían respecto a la velocidad con que comían durante las comidas principales (almuerzo y cena). A partir de los datos recopilados, los individuos se clasificaron en diferentes categorías de ingestión: lenta, media y rápida. La media de tiempo estimado por los participantes para definir cuándo comían rápidamente fue de 18 minutos.

Los participantes del estudio que comían en menos de 18 minutos presentaron un 59% más de riesgo de tener trigicéridos elevados en sangre

De todos los participantes en el estudio, un 22,9% (181) se clasificó en la categoría de ingestión lenta; un 31,6% (251), en la categoría de ingestión media; y un 45,5% (360), en la categoría de ingestión rápida. Los investigadores compararon la prevalencia de hipertrigliceridemia en los participantes de las categorías rápida y media respecto a los que se encontraban en la categoría de ingestión lenta, y observaron que aquellos que pertenecían al grupo de ingestión rápida tenían un 59% de riesgo de presentar triglicéridos elevados en sangre, lo que se considera un factor de riesgo cardiovascular.

Según los investigadores, comer a mayor velocidad retrasa la sensación de saciedad, por lo que las personas continúan comiendo a pesar de haber cubierto sus necesidades energéticas y nutricionales. Además, la ingesta de una gran cantidad de energía durante un período corto favorecería picos más sostenidos en la glucosa plasmática e insulina, lo que a su vez puede inducir un estado que estimularía la producción de grasas en el hígado y, por tanto, un aumento de los niveles de triglicéridos en plasma.

Los investigadores han concluído que las estrategias de intervención dirigidas a disminuir la velocidad al comer pueden ser útiles para combatir enfermedades cardiometabólicas.


Referencia

Pau-Graniel, I .; Babio, N .; Mendez, I .; Sales-Salvadó, J. Association between Eating Speed and Classical Cardiovascular Risk Factors: A Cross-sectional Study. Nutrients 2019, 11, 83. https://www.mdpi.com/2072-6643/11/1/83.

© 2019 Primera revista médica y de la salud ecuatoriana