¿Tengo que ir al psicólogo?

Actualizado: jul 1




Karina Nicolalde

Psicóloga Clínica

Foro Analítico del Campo Lacaniano- Ecuador (En formación).



“Si algo ratificamos como psicoanalistas trabajando en el contexto de esta pandemia es el valor de lo que llamamos la singularidad. En una situación de aislamiento para todos, cada sujeto la inscribe y transita singularmente en un plano material e institucional según diferentes edades, géneros, clases sociales o aplicaciones laborales” (Murillo, 2020).

En la actualidad vivimos una realidad muy diferente a la que estábamos acostumbrados hace más de un año. Las formas de reunión, de encuentro y también de desencuentro han cambiado para toda la población a nivel mundial. Desde un primer momento de confinamiento hasta decretos de estados de excepción con periodos de confinamiento, se ha evidenciado diversas reacciones de la población como miedo extremo a un virus desconocido y más allá, el miedo a la muerte. Pero también la desesperación por el desempleo y la falta de un plato de comida en la mesa. Si bien los psicólogos se ocupan de la salud mental o el psiquismo de una persona, me pregunto ¿Qué lugar tenemos u ocupamos en lo colectivo? ¿Qué función ejercemos dentro de la sociedad?

Desde los mitos más comunes que han perdurado a lo largo del tiempo acerca de que “solo los locos van al psicólogo” hasta “los psicólogos deben poner el hombro” en el contexto de la pandemia en una dicotomía de lo rechazado y necesario. Rechazo quizá no al psicólogo como “representante” de la locura y lugar de lo anormal, sino al propio reconocimiento de la parte de uno mismo o del ciudadano “común” a ubicar dentro de él, su propia falta, vulnerabilidad y el preguntarse por la necesidad que todos tenemos de los otros en sus diferentes funciones, incluso la del encuentro con “el psicólogo” que tiene la función de propiciar un lugar donde el paciente pueda escucharse a sí mismo.

Según la página web del estado “Más de 82.000 personas a escala nacional recibieron atención psicológica durante la emergencia sanitaria por el COVID-19, como parte del programa “Juntos salimos de esta” (coronavirusecuador.com, 2020). Me pregunto por los psicólogos que “pusieron el hombro” quienes realizaron intervenciones en crisis, escucharon y dieron lugar al sufrimiento, al dolor y a la desesperación por el hambre, a quienes viven con sus agresores y también a quienes solo encontraron infelizmente la opción de la muerte como única solución a una realidad que se presenta como inalterable e insoportable. Por otro lado, esta misma función del psicólogo de abrir el campo a las preguntas del sujeto y quizá a la sociedad por los ideales inalcanzables que cada uno se impone, los estereotipos perpetuados por los diagnósticos como si uno fuera a una tienda de ropa y pagara por nombrar su padecimiento, sin abrir el momento de la pregunta, cuestionamiento que cada uno se hará en análisis, quizá para vivir con un poco menos de malestar.

Además, me pregunto por el diagnóstico medicado excesivamente, incluso los niños, que llegan a la consulta con sus diagnósticos como banderas o etiquetas “tengo depresión” “la doctora me dijo que tenía ansiedad” “soy bipolar” “mi hijo tiene autismo” “me dijeron de la escuela que busque un psicólogo porque mi hijo tiene hiperactividad”, “yo tomo ritalina y yo clonazepam”. Si bien el diagnóstico puede ser un momento de nombrar el sufrimiento, este no puede ser utilizado para inmovilizar al sujeto en ese lugar y menos aún para desentenderse de su responsabilidad, pienso en este momento en expresiones como “mi depresión no me permite, hacer tal o cual cosa” “mi manía lo causó”, pues bien, frente a esas elecciones que no se pueden nominar como propias, entonces está el psicólogo para hacer función y apostar por la apropiación del individuo de su propia historia, de sus decisiones y de las soluciones que le podrá dar a ese devenir de la realidad exterior como de la realidad psíquica.

El diagnóstico busca resolver preguntas esenciales de la clínica, “qué, cómo, cuándo, por qué y para qué, es decir, “de qué sufre/goza (síntoma); cómo y dónde (coyuntura, contexto y trama); por qué sufre/goza de eso y no de otra cosa (elección del síntoma conforme a la historia subjetiva), para qué le sirve ese síntoma del que se queja y goza” (Bilbao, 2020)

En este texto tampoco quiero hablar de la voluntad ni de la conciencia, ni la moral como mandato del bienestar mental, el “tienes que ser más positivo” como imperativos de la salud mental que cada uno “debería tener” perjudican al sujeto a quien le produce mayor culpabilidad de no poder alcanzar los ideales de éxito y felicidad impuestos y a los cuales se identifica de cuando en cuando y le resultan insoportables.

La pegunta que me hago sobre el lugar de los psicólogos en la sociedad quedará para que cada uno pueda responderla. Por mi parte, como respuesta parcial, podría decir que tiene que ver con acompañar más que diagnosticar; hacer función, para que el sujeto pueda movilizarse del padecimiento por el que está atravesando, preguntar sobre él ¿para qué del síntoma?, sostener el lugar de las preguntas, los cuestionamientos y las dudas para propiciar el encuentro del sujeto con su propio deseo y responsabilidad sobre el mismo, es decir, que pueda encontrar sus propias certezas, ser más fiel a su deseo y a él mismo.

En cuanto a la realidad social, no dejar de-enunciar y nombrar el malestar colectivo, el que uno escucha en el lugar más íntimo, el lugar de la consulta, la realidad de una precarización del trabajo, del quehacer de las personas y de la calidad de vida de cada uno, que el tener monetario no sea confundido con el valor de una persona y reconocer que, finalmente, no somos autosuficientes, que necesitamos de los otros y también dar lugar a este espacio-tiempo del encuentro con el psicólogo.


Referencias

  • Bilbao, R. (18 de Octubre de 2020). Escuela Psicoanalítica de Madrid. Obtenido de https://www.escuelapsicoanalitica.com/sujeto-bajo-imperio-de-etiquetas-diagnosticas/coronavirusecuador.com. (Julio de 2020). Coronavirusecuador.com. Obtenido de https://www.coronavirusecuador.com/2020/06/cifras-de-la-pandemia-2/#:~:text=M%C3%A1s%20de%2082.000%20personas%20a,usuarios%2C%20a%20trav%C3%A9s%20de%20la

  • Murillo, M. (1 de Julio de 2020). Cuatro reflexiones sobre la transferencia psicoanalítica a partir de la pandemia. Obtenido de Revista Diagnosis: https://www.revistadiagnosis.org.ar/index.php/diagnosis/article/view/260





102 vistas0 comentarios

Entradas Recientes

Ver todo