Relacionan inflamación crónica con depresión

Actualizado: 1 de dic de 2019


Cuando nuestro organismo lucha contra una infección o trata de curar una herida, el cerebro necesita un mecanismo para recalibrar su motivación para hacer otras cosas para que no gaste demasiada energía.

Trends in Cognitive Sciences publicó el marco teórico desarrollado por científicos de la Universidad Emory de un método computacional para demostrar que la conexión entre la dopamina, el esfuerzo y la respuesta inflamatoria es un mecanismo adaptativo para ayudar al cuerpo a conservar energía.

El método puede proporcionar información sobre cómo la inflamación crónica de bajo grado contribuye a los impedimentos motivacionales en algunos casos de depresión, esquizofrenia y otros trastornos médicos.

La creciente evidencia muestra que el sistema de dopamina del cerebro, que impulsa la motivación, se ve directamente afectado por la inflamación crónica de bajo grado.

Los autores, que trabajan en el Departamento de Psicología de Emory, que estudia la relación entre la motivación y la enfermedad mental, afirman tener pruebas sólidas que sugieren que el sistema inmunitario interrumpe el sistema de dopamina para ayudar al cerebro a realizar una recalibración.

Los autores también proporcionaron un método computacional para probar experimentalmente su teoría.

El método computacional permitirá medir los efectos de la inflamación crónica en la disponibilidad de energía y la toma de decisiones basada en el esfuerzo. El método puede proporcionar información sobre cómo la inflamación crónica de bajo grado contribuye a los impedimentos motivacionales en algunos casos de depresión, esquizofrenia y otros trastornos médicos.

El coautor del trabajo Andrew Miller, líder en este campo, es pionero en el desarrollo de estrategias inmunoterapéuticas para el tratamiento de trastornos psiquiátricos. "Si nuestra teoría es correcta, entonces podría tener un tremendo impacto en el tratamiento de casos de depresión y otros trastornos de conducta que pueden ser impulsados por la inflamación, abriría oportunidades para el desarrollo de terapias dirigidas a la utilización de energía por las células inmunes, lo que sería algo completamente nuevo en nuestro campo".

Los estudios de Miller y otros han proporcionado evidencia de una asociación entre un sistema inmunitario elevado, niveles reducidos de dopamina y motivación, y algunos diagnósticos de depresión, esquizofrenia y otros trastornos mentales.

Los científicos indican que su propuesta no es que la inflamación cause estos trastornos, sino que un subconjunto de personas con estos trastornos puede tener una sensibilidad particular a los efectos del sistema inmunitario y esta sensibilidad podría contribuir a los impedimentos motivacionales que están experimentando.