PSICOLOGÍA Y DEPORTE

“Principio de placer y principio de realidad en la competencia deportiva”


María Inés Cruz Artieda

Postgradista en Medicina del Deporte


El funcionamiento mental, según Freud, (Médico psicoanalista nacido en el Imperio austríaco en el año 1856. Se convirtió en el pensador de partida de la teoría del Psicoanálisis) está regido por dos principios, el principio de placer y el principio de realidad. El ser humano es un ser lúdico que es capaz de realizar una gama de actividades que producen placer, goce, creación. Lo lúdico implica una condición del ser humano frente a la cotidianidad. A través de lo lúdico el humano se relaciona con sus semejantes, con “la otredad”. Lo lúdico pretende una satisfacción personal y un compartir con el otro. Lo lúdico es un componente del juego donde el ser resuelve el instinto primario para crear relaciones y comprender lo social.


El juego se encuentra regido por el principio de placer porque ocasiona un goce en el ser. La organización del sistema social moderno ha hecho que el juego se transforme en una mercancía atravesada por intereses de poder. ¿Por qué el juego, deja de ser juego, en la estructura de la sociedad moderna y pasa a convertirse en una mercancía?


En la cultura occidental el principio de realidad configura la cultura, las costumbres, el modo político, económico, social, deportivo y cultural. Por tanto, este principio es el que organiza y administra la violencia en la vida cotidiana.

La competencia dentro de las especies, según Charles Darwin, (Biólogo ingles nacido en 1809. Fundamenta la teoría de la evolución y el origen de las especies) es el modo por el cual unos individuos sobreviven y otros no. En la competencia se muestra la fuerza y la supremacía. Por tanto, en el ámbito de la competencia es donde el humano responde al instinto de sobrevivencia.

Como la mente humana sublima los instintos con el fin de organizarlos o darles sentido se ha creado el campo del juego y el campo deportivo. En el campo del juego el humano resuelve el instinto primario porque como mamífero juega con el fin de comprender lo social. En cambio, el campo deportivo ya pertenece significativamente al mundo humano. Por tanto, el juego responde a la necesidad primaria de la primera socialización (en la mayoría de los casos) y el deporte representa altos grados de simbolización que van más allá de necesidades instintivas y se refuerzan, sobre, todo, en el ámbito del ocio humano en función de los intereses de poder.


El ocio del deporte es un instrumento para alimentar el sistema social y económico y alimentar la industria publicitaria, por ejemplo, Lionel Messi quien es un estupendo jugador de fútbol, es utilizado por la publicidad con el fin de obtener ventas, ya sea camisetas, zapatos deportivos, calentadores, etc. Messi no solamente es un gran jugador de fútbol, sino que para la industria y el capital Messi es una mercancía, con la que, el sistema acumula capital.


La competencia deportiva se vincula a la ley del valor, por tanto, esta competencia está regida por el principio de actuación y el principio de realidad que hacen que el juego se reduzca a una simple relación instrumental porque el juego lúdico, en la sociedad moderna, ya no se encuentra regido por el principio de placer y deja de ser juego para convertirse en una mercancía. Por tanto, el juego ya no solo pretende el goce y la socialización, sino que al convertirse en mercancía pretende la acumulación. Un ejemplo de esto es posible analizarlo en los últimos juegos olímpicos, donde el afán de algunos deportistas, no es el goce como tal al realizar su deporte, sino que el objetivo es acumular medallas olímpicas para fortalecer el poderío de los países a los que representan.


El juego en su práctica deportiva deja de ser lúdico cuando está atravesado por intereses de poder porque genera angustia en los competidores, ya que tanto su cuerpo como su mente se encuentran sobreexplotados en los entrenamientos cotidianos con el afán de conseguir la victoria que garantice una medalla olímpica. Por tanto, muchos de estos deportistas no pueden tener una mente tranquila al momento de la competencia al sentirse amenazados por no llevar una medalla al país de origen.


El ámbito simbólico racional construye significantes que deben vincularse a un campo de significación determinado. Ejemplo: Valencia, Messi, Federer, Nadal, mejores deportistas del momento, son deportistas admirados por el arte en su juego, pero al mismo tiempo son mercancías que responden al campo de significación del deporte. Ellos son figuras a través de las cuales se organiza la economía del mundo moderno en la competencia y el ámbito deportivo.

Por tanto, la competencia está ligada no solo a la necesidad primaria, sino que la competencia deportiva se vincula a la sobrevivencia de la ley del valor, por tanto, es “figurada”, ligada a fantasías psicológicas, por ejemplo, el zapato con los que juegan los basquetbolistas de la NBA te harán saltar hasta el cielo. A través de esta figura se demuestra el poder que se puede ejercer en la mente de las personas y cómo estas construyen sus vidas alrededor de estas fantasías.

El humano como especie no solo ve a la naturaleza de forma instintiva, sino que construye un mundo paralelo a la naturaleza, un “mundo simbólico”. El sujeto trastoca el instinto en el mundo simbólico, por tanto, el juego deja de ser juego para convertirse en deporte, el sexo deja de ser sexo para convertirse en sexualidad, etc.


Por tanto, en el mundo moderno “capitalista” la relación con la naturaleza lúdica del mundo humano se reduce a una simple relación instrumental. El deporte se convierte en un medio para la realización de un único fin, “la acumulación”. El juego es violentado en nombre de perfeccionar el entrenamiento y la práctica deportiva en afán de conseguir una acumulación de medallas y reconocimientos.


Los principios de actuación y de realidad han hecho que el hombre jugador se encuentre despedazado en su relación consigo mismo porque el principio de placer y el goce no son el fin en sí del juego, sino que la represión del principio de actuación ha hecho que las reglas deportivas organicen el entrenamiento deportivo en afán de un fortalecimiento del sistema en función del poder.


Referencias


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  • Duvignaud, J. (1982). El juego del juego. México: Fondo de Cultura Económica.

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  • Morales, J. (1998). Historia de pelotudos. Astrolabio Editores.

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