PROYECTO DE LEY ORGANICA DE SALUD MENTAL

Actualizado: ene 1

Rommel Artieda Maruri

Presidente de la Asociación Ecuatoriana de Psiquiatría


Seguramente con el deseo bien intencionado de contribuir con la promulgación de una Ley, que desde hace tiempos resulta imprescindible, que norme el ejercicio, la práctica y la consecución de la Salud Mental en el país, ámbito tan importante de la salud pública, por mucho tiempo postergada, una iniciativa al parecer de una honorable asambleísta de la Provincia de Tungurahua, encargó la redacción de la misma a una comisión del Colegio de Psicólogos Clínicos de Pichincha.

Este proyecto de ley, tan pronto fue conocido, no tardó en ser objetado por los profesionales que laboramos en esta área de la salud, especialmente por la Asociación Ecuatoriana de Psiquiatría que cuenta con más de 200 médicos especialistas asociados en todo el país.

Resulta que el proyecto de ley tiene errores de forma y de fondo y en algunos puntos es evidentemente contradictorio. En gran parte creemos que estos errores se originaron porque para su planificación, estudio, elaboración, discusión y revisión, no fueron convocados todos los actores inmersos en esta compleja y delicada área de la salud pública.

Por ejemplo, plantea el cierre de los hospitales psiquiátricos (hay uno solo en el país dependiente del Ministerio de Salud) pero por otro lado propone que se deben habilitar viviendas para los pacientes psiquiátricos graves, porque además de su problema de salud mental no tienen donde vivir.


No se enfatiza lo suficiente en el funcionamiento que deberían tener los servicios de salud mental, psicología y psiquiatría, tanto en la atención primaria, como en los demás niveles de atención.


El proyecto propone también la prohibición expresa sobre un tratamiento médico vigente en todo el mundo, seguramente lo hace por su comprensible desconocimiento en relación a su principio e indicaciones de su aplicación.

No plantea, en cambio, o lo hace de manera muy simple, una verdadera política de educación a la población en salud mental y no pone de relieve a la promoción y a la prevención como las estrategias fundamentales en salud, justamente para llegar a obtener ese bien, el de la salud para la población, lo hace con enunciados repetitivos que durante todo el tiempo lo vienen haciendo.


La salud mental se la debe construir desde sus bases, es principio conocido que el mejor tratamiento en salud se sustenta en estas políticas y principalmente en salud mental.

Por otro lado, aparece muy poco en este proyecto el fundamento médico que respalda todo proyecto en salud, dejando al especialista una restringida tarea de prescriptor de medicamentos y además propone que esta tarea, delicada por excelencia, también la puedan hacer, según este proyecto de ley, médicos con formación en psicofarmacología, se confunden los autores de la ley, o sea quiénes aparte de los psiquiatras.

Este proyecto está atomizando la ciencia médica y está tratando a los pacientes, seres humanos, como historiales clínicos y deja entrever la posibilidad de que se castigue a los pacientes con la administración de medicinas, claro está que estas aseveraciones se las hace en pleno desconocimiento de la formación médica.

Resulta pues un proyecto de ley contradictorio, incompleto, improvisado y sesgado que no puede ser considerado para su aprobación de ninguna manera.

Sres. Asambleístas, hay que hacer un trabajo serio, con la participación de todos los involucrados, en favor de defender la salud mental de los ecuatorianos.

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