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PROGRAMA NACIONAL DE MICRONUTRIENTES, UN PROGRAMA DE INVESTIGACION–ACCION

Actualizado: 1 abr 2023






Dr. Mario Acosta Rodríguez

Ex Coordinador Nacional del Programa de Micronutrientes, Consultor de OMNI-USAID





En Ecuador los problemas nutricionales han sido una verdadera catástrofe, tienen un impacto negativo a lo largo de la vida de las personas y repercuten en la productividad del país. Desde Espejo la desnutrición ha sido motivo de preocupación de los médicos ecuatorianos que han tratado de enfrentarlo desde las instituciones de salud y han desarrollado proyectos a veces exitosos, la mayoría infructuosos pues se han visto contaminados por la influencia política. Resultado de ello es que la situación nutricional prácticamente no ha cambiado ya que, según los datos oficiales en 1986, la tasa de desnutrición crónica en Ecuador era de 34 por ciento, mientras en 2021 afecta a 23,1% de niños y niñas menores de cinco años, siendo la prevalencia aún más alta (28,7%) en las comunidades rurales


Pero si la desnutrición crónica infantil ya es un problema, es un problema aún mayor si consideramos deficiencias más específicas. La OMS creó el concepto de “hambre oculta” que se define como la deficiencia crónica de micronutrientes, vitaminas y minerales.


Desde inicios de los años 1960 Rodrigo Fierro Benítez inició sus trabajos con suplementación de yodo para corregir la deficiencia de yodo y prevenir sus terribles consecuencias. Pronto fue evidente para él y otros investigadores; Varea-Terán J, Paredes M, Rivadeneira M, Ramírez I, Ochoa C, Pacheco VM y otros, que se necesitaba la implementación de programas que permitan el aporte de yodo a toda la población ecuatoriana. Resultado de sus esfuerzos, fue la aprobación por el Congreso Nacional de la ley 078-CL de 20 noviembre 1968 que declara la obligatoriedad de la yodación de la sal de consumo humano y la posterior implementación del programa de yodación de la sal a partir de 1984. En junio de 1993 la evaluación solicitada por la IIDES /MSP y realizada por OMS-UNICEF-ICCIDD demostró la eficacia de programa y recomendó mantener el sistema de monitoreo desarrollado por el Programa


Para otro grupo de médicos e investigadores, jóvenes a la época, fue evidente que debíamos dar un paso más en la lucha contra la desnutrición y el hambre oculta. Los resultados del estudio DANS-1988 y muchos otros realizados en los años siguientes, demostraron de manera fehaciente que la deficiencia de hierro era un problema de salud pública que afectaba a los niños menores de 1 año (73.4%) y a mujeres embarazadas (37 %) lo que explicaba al menos en parte las altas tasas de morbimortalidad. Adicionalmente los datos de deficiencias de vitamina A y flúor si bien no alcanzaban las cifras de las deficiencias de yodo y hierro si eran preocupantes y hacían evidente la necesidad de actuar.


Los investigadores que nos encontrábamos laborando en el Instituto de Investigaciones para el Desarrollo de la Salud –lIDES - (Jervis R, López-Jaramillo P, Acosta M, Rodríguez A, Samayoa C, López R, Alvarez M, y muchos otros) desarrollamos un proyecto de investigación-acción para la lucha contra las deficiencias de hierro y vitamina A. Para 1995 ese proyecto se transformó en el Programa Integrado de Micronutrientes del Ministerio de Salud Pública y Rodrigo Fierro fue designado para dirigirlo. Programa que contó con la participación del Proyecto de Fortalecimiento y Ampliación de Servicios Básicos de Salud (FASBASE), el Instituto de Investigaciones para el Desarrollo de la Salud (IIDES) y las agencias internacionales OPS/OMS, UNICEF, ILSI, OMNI/USAID y la Cooperación Técnica Belga.

Con la experiencia del programa de control de las deficiencias de Yodo, el Programa de Micronutrientes desarrolló un enfoque integrador e innovador con tres componentes:

  1. Tratar de manera urgente las deficiencias agudas en niños y mujeres embarazadas con suplementación de hierro y vitamina A.

  2. Proporcionar a la población general los aportes indispensables de micronutrientes para lo que desarrolló un programa de fortificación de alimentos. Se fortificó la harina de trigo con hierro, ácido fólico y vitaminas del complejo B, al igual que lo que había sucedido con el de yodación de la sal, fue un programa de cooperación publico privada. Los industriales harineros fueron no solamente receptivos, sino que participaron de manera entusiasta. La presencia y liderazgo de Rodrigo Fierro fue fundamental para llegar a los acuerdos que hicieron posible la fortificación de la harina y la implementación de un sistema de monitoreo. Adicionalmente se amplió la fortificación de la sal adicionando flúor, por sus características se requirió que los industriales desarrollen un complejo sistema de distribución para llegar con sal yodada y fluorada a los lugares donde se necesitaba.

  3. Un programa de educación igualmente innovador pues no solamente utilizaba todos los medios de comunicación formal y comunitarios, sino los recursos comunicacionales de lo que a la época se denominó marketing social. Nuevamente la presencia de Rodrigo Fierro permitió que todos los grandes medios del país reciban con interés al programa y no solamente que lo comuniquen a la población, sino que participen de manera activa al igual que los medios locales y comunitarios que por primera vez fueron incluidos en el sistema de comunicación de un programa estatal.


El Programa de Micronutrientes se desarrolló por varios años de manera exitosa, desgraciadamente la intervención de la política ha llevado a que estos programas insignia en el país están pasando por tristes momentos. Se desarmó el programa de control de las deficiencias de yodo y ahora los datos de monitoreo de la yodación de la sal son por decir lo menos escasos.


Aunque la industria harinera instaló un sistema de monitoreo de fortificación con hierro, al no existir un organismo que lo registre y controle no se conocen los datos de fortificación de la harina. Y el Programa de comunicación prácticamente no existe.


El otorgamiento del doctorado Honoris Causa al Dr. Rodrigo Fierro por la Universidad de Santander, Bucaramanga, por su participación en programas de salud pública como los Programas para manejo y prevención de las deficiencias en micronutrientes, es un reconocimiento no solamente a su labor y liderazgo, sino también al trabajo conjunto de varias generaciones de investigadores y la coparticipación de sectores públicos y privados, que demostraron la factibilidad de programas de salud con resultados positivos

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