LA SALUD EN TIEMPOS DE MEGAMINERÍA

Actualizado: 1 de sep de 2019


El pasado viernes 12 de julio de 2019 se desarrolló en la ciudad de Quito a las 18h30 en las instalaciones de la Universidad Andina Simón Bolívar, el conversatorio denominado: “La salud en tiempos de megaminería”, en donde El Dr. Jaime Brehil de la Universidad Andina, el Dr. Cèsar Paz y Miño de la Universidad Tecnológica Equinoccial, la Dra. Nikisha Khare, investigadora de la Universidad de Toronto y María Fernanda Soliz, que además actuó como coordinadora, presentaron sus ponencias con relación a este importante tema.

El Dr. Jaime Brehil Paz y Miño, Epidemiólogo e investigador dio inicio a las intervenciones. El tema que abordó fue: “Salud colectiva y megamineria: Crónica de una catástrofe anunciada”; mencionó tres puntos importantes: en primer lugar, invitó a tomar conciencia de lo que significa extractivismo en el capitalismo versión cuatro; en segundo lugar, mencionó la necesidad de una ciencia crítica, activa y movilizadora en lugar de una ciencia de escritorio y forense; y en tercer lugar la importancia del trabajo que se encuentra realizando el equipo de salud de la Universidad Andina Simón Bolívar en contra de la megaminería capitalista.

El Dr. Breilh explica que el extractivismo es una forma de acumulación de capital que gira alrededor de la extracción intensiva masiva y monopólica de recursos naturales.

El Dr. Jaime Breilh indica que actualmente se habla de una perversidad tecnológica, perversidad que acelera y que expande. Entonces en el caso de la minería se tiene la incorporación de sensores corporales de movimiento que están ya funcionando en algunas minas en Sudáfrica y Sudamérica; además la tele robótica de la extracción minera y la tele robótica del transporte minero que es otra cosa importante. Esto antes no era posible. Hoy en día existen cables congelantes superconductores que disminuyen el consumo energético y el congelamiento en las minas o una ingeniería genética con microorganismos para la extracción de minerales, más los mecanismos de ciber control, que son mecanismos inéditos en el extraccionismo.

En las plataformas extractivistas, la vida privada es la mayor mercancía. El siglo XXI es un siglo donde el extractivismo minero petrolero, agroindustrial y las plataformas digitales de control cibernético son los dueños del planeta. Se habla de un mega retroceso de la civilización porque se profundiza una forma rapaz de colonialismo. Lo penoso es que la juventud se encuentra sumergida en el cínico mundo del individualismo. Es un mundo bastante complicado, hay que declararle la derrota del bien común. Breilh enfatiza en que no se puede ser cómplices de una sociedad inequitativa en donde la ecuación es: Producir rápido, vivir rápido y morir rápido. En este contexto, se pregunta cuál es el rol de las universidades. Breilh propone que se debe salir de las aulas, replantear las nociones de vinculación con la comunidad, y revolucionar la ética universitaria. El conocimiento debe ser Anticapitalista, es decir, que la esencia de lo que hacen desde la academia debe ser anticapitalista. Claramente la Universidad tiene un planteamiento en contra de la megaminería. Finalmente, según Jaime Breilh es necesario reconocer que la vigilancia convencional de ‘factores de enfermedad’ debe dar paso a un monitoreo de determinaciones de la salud; y finalmente, implica buscar en casos concretos de aplicación el saber y la experiencia necesarios para avanzar. La propuesta es entonces realizar un monitoreo contra-hegemónico, en donde exista planeación estratégica y control colectivo de la gestión.

La siguiente intervención estuvo a cargo del Dr. César Paz y Miño, médico genetista, director del Centro de Investigación Genética y Genómica de la UTE. En su exposición, explica lo que es la Toxicología Genética; los efectos mutagénicos y genotóxicos de agentes físicos, químicos y biológicos, y las consecuencias que conlleva para la salud humana la exposición a estos agentes. Considera que es importante hacer un biomonitoreo para encontrar explicaciones para enfermedades aún incurables como el SIDA, el cáncer, la hepatitis B, etc.; la detección inmediata de enfermedades genéticas; la determinación de la mayor o menor predisposición de una persona a contraer enfermedades y la detección de genes enfermos en personas adultas, reemplazo por genes sanos, entre otros.

Se puede determinar que algunos de los efectos de los agentes genotóxicos son: Cáncer (leucemia, linfoma no-Hodgkin por exposición ocupacional); problemas Reproductivos (alteración o contaje bajo de esperma, abortos); número incrementado de muertes (división celular excesiva vejiga urinaria, inflamación en membrana estomacal); cambios perjudiciales en la química sanguínea o mutaciones Genéticas (daño incrementado en cromosomas y ADN).

El Dr. César Paz y Miño explicó que en la megaminería hay varios problemas de salud asociados, al trabajar en genética y todo lo que son tóxicos de los genes, se puede entender cómo lo metales o los productos que se asocian a la minería afectan al material genético de acuerdo a los estudios que se han realizado con al menos 60 personas que han trabajado en minería. Los metales pesados como el plomo, el arsénico, el cianuro, o el mercurio, al tomar contacto con los seres humanos, de alguna manera logran ingresar al organismo, y lo más común es que produzcan roturas en el material genético lo cual produce un riesgo de tener problemas de cáncer; problemas de malformaciones en la descendencia y problemas de fertilidad. En la actualidad, existe una mala organización de la minería, la ilegal. En los estudios realizados, se han encontrado datos de la población que está expuesta, versus la que no está expuesta o control y se pueden ver diferencias importantes, por ejemplo cerca del 2% al 4% de alteración del material genético en los no expuestos frente a un 20% a 26% en los expuestos, entonces esto significa que hay una población de riesgo, un problema de genotoxicidad.

Hay estudios previos del año 2010 al 2012 y uno más reciente del 2014, más que nada como una especie de monitoreo para ver qué es lo que pasa. No se ha profundizado más porque no ha existido un desafío importante; pero ahora probablemente se va a entrar a estudiar a más personas, a mayor escala.

Cesar Paz y Miño indica no estar totalmente en contra de la Megaminería pues se hace la pregunta de qué hacer si la sociedad se está muriendo de hambre y en lugar de tomar esos recursos, se prefiere dejar en el suelo las riquezas que pudieran ser el sustento de muchos. Finalmente menciona que se debe quizás observar las iniciativas de otros países y si ya es una realidad el hecho de iniciar con un proceso de megaminería se debería apuntar a trabajar de la mejora manera.

Por su parte Nikisha Khare, investigadora de la Universidad de Toronto, presentó su ponencia con relación a la salud en las comunidades indígenas en Canadá que han sido afectadas por el extractivismo minero. Su postura indica que esta actividad es una de las más destructivas y considera que no hay forma de tener una megaminería responsable y ecológica. Se quiere vender la idea de que esto les va a permitir a las personas dejar de ser mendigos, sin embargo, las comunidades en su país están en batalla legal con el Gobierno canadiense. Ella considera que el extractivismo es como una continuación del colonialismo en tierras indígenas. De acuerdo a las cifras presentadas, cerca de 237,000 toneladas de trióxido de arsénico que está guardado en el subterráneo, sería suficiente para extinguir la raza humana. Dentro de los principales riesgos de la megaminería para la salud están: envenenamiento generalizado por arsénico, lo que produce enfermedad y muerte (cánceres de piel, hígado, vejiga, pulmones); cánceres a causa de agua y comida contaminada; índices más altos de diabetes como cambio a la dependencia en la dieta occidental. Por otro lado, las consecuencias se traducen en: divisiones de las comunidades, mayor desigualdad, impactos de género, enfermedades mentales y suicidio, adicción, e interrupción de normas sociales, familias, y cultura. En Canadá existen 22,000 sitios contaminados y lo más importante es conocer que existe una violencia lenta, es decir que las enfermedades toman un largo tiempo para desarrollar, y por tanto los efectos persisten por más tiempo de lo que la mina o la compañía existen.

María Fernanda Soliz, coordinadora del conversatorio interviene con el tema: Salud colectiva daño psicosocial y megaminería. Explica que las expresiones físicas de daño psicosocial, dentro del proceso conocido como marca en el cuerpo o expresiones psicosomáticas de daño: pueden manifestarse en forma de dolores de cabeza frecuentes e intensos, tics nerviosos, parálisis de un miembro del cuerpo, dolores osteoarticulares, hiper o hipo tensión, insomnio, anorexia, abulia. Por otro lado, también se puede esperar que se presenten mecanismos desadaptativos para el afrontamiento de la realidad: aislamiento, retraimiento, ideación suicida, autoagresión, agresividad con los otros, alcoholismo, violencia social, intrafamiliar, escolar, en los niños conductas regresivas, etc. Ante esta situación, se propone realizar desde la academia una Investigación de acción participativa y transitar desde la vigilancia epidemiológica al Monitoreo comunitario participativo.

El conversatorio es uno de los tantos esfuerzos que la Universidad Andina Simón Bolívar se encuentra realizando alrededor del tema de la salud y la megaminería, pues de acuerdo a palabras de la organizadora, Fernanda Solíz, este es el inicio de un proyecto colectivo de un grupo de médicos de la Universidad que están pensando incluso en la posibilidad de la publicación de un libro. Creen que ahora que se tienen proyectos mineros firmados y que están ya concesionados, es importante pensar desde la salud colectiva.

La situación que viven las comunidades afectadas es complicada. Las empresas mineras establecen prohibiciones y posibilidades: no se puede pescar, cazar, usar leña, criar animales ni lavar artesanalmente oro. Los proyectos extractivos, al tiempo que destruyen la soberanía económica, la salud y el bienestar de las comunidades, son también, la fuente central de sustento, tanto por el pago salarial, como por las medidas de compensación y las regalías que muchas veces reemplazan los derechos sociales. Según datos proporcionados por la Universidad Andina Simón Bolívar, en abril de 2016, el presidente Rafael Correa concesionó el 16% del territorio nacional a compañías mineras. 27 proyectos de minería a gran escala están actualmente concesionados.

Es importante realizar una reflexión con relación a este tema que afecta directa e indirectamente a la sociedad ecuatoriana, pues al hablar de una megaminerìa o minería a gran escala el impacto social y ambiental va a ser muchísimo mayor; se debe tomar conciencia de las consecuencias que esto conlleva no solo en campo de la salud. Si esto ya es una realidad lo menos que se debe hacer es tomar las medidas necesarias para mitigar los efectos negativos de este tipo de extractivismo, y aportar, como indican los ponentes, desde la academia a través de una acción participativa colectiva.

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