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La Depresión Adolescente

Actualizado: 2 ene




Antonella Gortaire

Analista del eje de Justicia Juvenil con enfoque restaurativo.

Foro Analítico del Campo Lacaniano- Ecuador (En formación)




La adolescencia es una etapa de vulnerabilidad lo cual incrementa la dificultad al momento de diferenciar conductas normales por su búsqueda de identidad con enfermedades psicológicas. Es un periodo muy crítico y sensible del ser humano, porque durante esta etapa se presentan distintos cambios corporales, emocionales, afectivos, psicológicos y sociales. Por lo tanto, este periodo va a ser vivenciado de diferente manera, a partir de la personalidad de cada individuo y el contexto al cual ha sido expuesto durante su desarrollo.


El trastorno depresivo en adolescentes puede ser abordado desde varios enfoques; desde el enfoque psicoanalítico Freud define a la melancolía cómo “un duelo provocado por una pérdida de libido; mientras que los sujetos fuertes son fácilmente atacados por neurosis de angustia, los débiles son accesibles a la melancolía" (Manuscrito G, fechado hipotéticamente el 7-1-1895; Freud, 1950). La depresión es un trastorno que actualmente es más visibilizado y reconocido como un problema social. Dentro del manual diagnóstico CIE 10, la encontramos como trastornos de humor. Podemos decir que la depresión según la OMS (2017) “se caracteriza por tristeza persistente y por la pérdida de interés en las actividades con las que normalmente se disfruta, así como por la incapacidad para llevar a cabo las actividades cotidianas, durante al menos dos semanas”.


Es una enfermedad muy seria, la cual puede llegar afectar en varios aspectos como escolar, laboral y familiar. Según la Organización Mundial de la Salud, la depresión y la ansiedad son trastornos muy frecuentes a nivel mundial, donde afecta a alrededor de 300 millones de personas. Según el Ministerio de Salud Pública, en Ecuador, la principal causa de discapacidad en enfermedad mental con el 7,8% es la depresión; encontrándose entre los cinco primeros países latinoamericanos con esta discapacidad, donde se observa un patrón de poco presupuesto hacia la salud mental.


No toda la población tiene acceso a evaluaciones oportunas y adecuadas o tratamientos eficaces. Ante esta problemática, lo cual afecta a la población adolescente de manera muy particular, en donde incluso se puede llegar acometer un acto de suicidio. Según la Organización Mundial de Salud, el grupo mayoritario de suicidios se encuentra dentro de los 15 a 29 años.


La primera aproximación sistemática a la construcción de un modelo para la depresión la realizó Abraham en su trabajo "Notas sobre la investigación y tratamiento de la locura maníaco depresiva y condiciones asociadas" (1911) y menciona que la Depresión aparece cuando el individuo ha renunciado a la esperanza de satisfacer sus tendencias libidinales (...) el individuo no puede sentirse amado, ni capaz de amar y desespera de llegar nunca a la intimidad emocional.


Para Melanie Klein (1934, 1940) la predisposición a la depresión se origina en las mismas características constitutivas de la relación madre-hijo. En su formulación de la posición depresiva los niños atraviesan un complejo de sentimientos de dolor hacia el objeto amado, incluyendo el temor a perderlo y el deseo de recuperarlo, previo a adquirir seguridad de que la madre realmente los ama. La introducción del concepto de posición depresiva por M. Klein, con su énfasis en el papel de la ambivalencia, va a cambiar la consideración clínica de la depresión, entendida a partir de ese momento como estado mental en el que se experimenta, total o parcialmente, los sentimientos dolorosos de la posición depresiva; la ansiedad que despierta el sentimiento de aniquilar o perder a la madre provoca una fuerte identificación con ella (reparatoria e inhibitoria de los sentimientos agresivos) y el Yo pone en juego las defensas maníacas, principalmente la negación, idealización, disociación y control omnipotente de los objetos externos e internos.


La depresión es una enfermedad invisibilizada por el gran estigma que se tiene hacia este trastorno, sobre todo porque los prejuicios crecen en la etapa adolescente. Esta enfermedad se puede presentar en cualquier etapa de la vida sin embargo en la adolescencia al ser una etapa madurativa se debe ser minucioso en su diagnóstico y tratamiento; tomando en cuenta factores no sólo biológicos sino también sociales.

La adolescencia como ya se mencionó anteriormente es un periodo de constantes cambios, por lo cual es recomendable realizar una evaluación minuciosa, así mismo, resulta de vital importancia realizar un diagnóstico responsable para no etiquetar de “depresiva” a una persona, sin antes percatarse de todos los factores y el contexto que intervienen, es por esto que la depresión en adolescentes debe ser diagnosticada y tratada solamente por profesionales de la salud.

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