Hipertrigliceridemia predictor de ateroesclerosis subclínica



Un estudio español publicado en Journal of American College of Cardiology, realizado por el Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares Carlos III (CNIC) muestra que la hipertrigliceridemia se asoció con aterosclerosis subclínica no coronaria e inflamación vascular, en individuos con riesgo cardiovascular de bajo a moderado, incluso si tienen cifras normales de colesterol asociado a lipoproteínas de baja densidad.¹ Se trata de placas que aún no han producido eventos clínicos, lo que posibilita actuar de forma preventiva sobre ellas.


Este trabajo forma parte del estudio PESA (Progression and Early detection of Subclinical Atherosclerosis), macroproyecto que se realiza en el CNIC, en el que se estudia el desarrollo de placas ateroscleróticas en tres regiones arteriales de una población asintomática de trabajadores de mediana edad. El proyecto dirigido por el Dr. Valentín Fuster, Director General del CNIC, ha aportado información muy relevante sobre la detección temprana de aterosclerosis subclínica, que tiene elevada prevalencia en la población general.


Los investigadores indicaron que se trata de un resultado muy interesante, pues la tendencia general es a dar mucho valor al impacto pronóstico de colesterol de lipoproteínas de baja densidad, que es totalmente cierto. El estudio enfatiza la importancia de observar también los niveles de triglicéridos, ya que incluso con cifras normales de lipoproteínas de baja densidad, niveles altos de triglicéridos se asociaron con aterosclerosis subclínica. Este último aspecto es quizá lo más original, ya que es el primer estudio que pone en relación los triglicéridos con una fase muy precoz de la aterosclerosis, como la fase subclínica, y con la inflamación vascular. De tal forma que actuando precozmente sobre dicho parámetro se podría reducir la aparición de aterosclerosis en fases precoces y de esta forma reducir eventos futuros, añadieron.


El trabajo del CNIC es un estudio de cohortes prospectivo observacional que utiliza imágenes de múltiples territorios para evaluar la presencia y progresión de aterosclerosis. El riesgo de mortalidad cardiovascular se evaluó con la herramienta de Evaluación Sistemática del Riesgo Coronario (SCORE); se clasificó a los participantes según el riesgo a 10 años como bajo (menor de 1%) o moderado (entre 1% y 5%). Los participantes con alto riesgo (mayor o igual a 5%) fueron excluidos de este estudio. El grupo de estudio final contó con 3.754 participantes.


Los sujetos estudiados se estratificaron en 3 grupos de acuerdo con las cifras de triglicéridos séricos en ayunas, la hipertrigliceridemia se consideró con cifras iguales o superiores a 150 mg/dl, y los valores menores se clasificaron como normales bajos (< 100 mg/dl) o normal alto (100 a 149 mg/dl). Por otro lado, se clasificaron según la cifra del colesterol de lipoproteínas de baja densidad sérico normal o alto de acuerdo con los umbrales de la guía de la European Society of Cardiology.


La presencia de placas ateroscleróticas subclínicas se evaluó en todos los participantes mediante ecografía vascular bidimensional, con barridos transversales en 7 localizaciones arteriales (carótidas bilaterales, la aorta infrarrenal, las iliacas y femorales). La puntuación de calcio en las arterias coronarias se determinó en todos los pacientes mediante tomografía computarizada sin contraste de 16 cortes.


Un subgrupo de 755 participantes con evidencia de aterosclerosis o calcio coronario se sometió a tomografía por emisión de positrones híbrida con F18-Fluorodesoxiglucosa en diez territorios para determinar la inflamación vascular. La muestra final de este subestudio incluyó 614 sujetos.


El estudio incluyó un total de 3.754 participantes del estudio PESA, la mayoría (84,9%) tenía riesgo cardiovascular bajo a 10 años y los 568 restantes (15,1%) tenían riesgo moderado. La media de colesterol de lipoproteínas de baja densidad fue de 133 ± 29,4 mg/dl, de los que 1.044 (27,8%) tenían niveles dentro del rango normal. La media de triglicéridos séricos fue de 92,2 ± 52,3 mg/dl; 393 individuos (10,5%) tenían cifras superiores a 150 mg/dl, 781 (20,8%) tenían cifras entre 100 y 150, y 2.580 (68,7%) tenían menos de 100. El grupo con más altas cifras de triglicéridos eran mayores, gran parte integrada por hombres, y tenían peor perfil de factores de riesgo cardiovascular.


El análisis de imágenes detectó aterosclerosis subclínica en 52,5%, 68,8% y 73,0% de los participantes con triglicéridos séricos menores de 100 mg/dl, de 100 a 149 mg/dl y de 150 mg/dl o más, respectivamente. Este aumento escalonado también fue evidente para el número de territorios vasculares afectados.


Después del ajuste multivariado la cifra de triglicéridos mayor o igual a 150 mg/dl se asoció con prevalencia significativamente mayor de aterosclerosis no coronaria (OR: 1,35; IC 95%: 1,08 a 1,68; p = 0,008) que los del grupo con cifras menores de 100. Con independencia de la concentración de colesterol de lipoproteínas de baja densidad, menor concentración de triglicéridos séricos se asoció con menor riesgo de aterosclerosis subclínica. La asociación entre triglicéridos superiores a 150 mg/dl y la presencia de placas ateroscleróticas no coronarias se observó tanto en individuos con colesterol de lipoproteínas de baja densidad elevado (OR: 1,42) como en aquellos con colesterol de lipoproteínas de baja densidad normal (OR: 1,85). No se encontró asociación entre la cifra de triglicéridos y la puntuación de calcio coronaria.


La identificación temprana de la dislipidemia aterogénica, particularmente en individuos con riesgo cardiovascular bajo a moderado, podría orientar las intervenciones en prevención primaria.²’ ³ La estratificación del riesgo se puede refinar aún más caracterizando las placas como inflamadas o no inflamadas.


Los resultados indican que controlar y reducir los triglicéridos puede convertirse en una medida importante para reducir el riesgo residual de eventos cardiovasculares en personas que ya han alcanzado los objetivos de colesterol de lipoproteínas de baja densidad recomendados en las guías, incluso si tienen riesgo cardiovascular bajo o moderado.


Las guías de práctica clínica actuales para el tratamiento de la dislipidemia recomiendan el inicio con estatinas para niveles séricos de triglicéridos superiores a 200 mg/dl, pero solo en pacientes con alto riesgo cardiovascular.⁴ Las guías clínicas podrían revisar sus recomendaciones y considerar un objetivo de triglicéridos de 150 mg/dl o menos para la prevención primaria en individuos con cualquier nivel de riesgo cardiovascular, independientemente de la concentración de colesterol de lipoproteínas de baja densidad.


En cuanto al punto de corte para iniciar un tratamiento farmacológico en pacientes con hipertrigliceridemia y riesgo cardiovascular bajo/moderado, los expertos indican que podría considerarse iniciar la terapia cuando se alcanzan niveles de triglicéridos plasmáticos mayores de 200 mg/dl.


Las guias clínicas recomiendan tratar con estatinas a pacientes con hipertrigliceridemia y riesgo cardiovascular alto. Sin embargo, en este estudio los investigadores se han focalizado en pacientes de riesgo cardiovascular bajo o moderado procedentes del estudio PESA, que con cifras normales de lipoproteínas de baja densidad en principio no tendrían indicación de terapia hipolipemiante. El estudio pone de manifiesto que en estos pacientes los niveles de triglicéridos por encima de 150 mg/dl se asocian a mayor aterosclerosis subclínica.


Los expertos indican que, si se busca una prevención primaria eficaz, parece bastante razonable actuar sobre la hipertrigliceridemia en cualquier paciente, con independencia de su riesgo, resulta sencillo poder modificar los trigliceridos con medidas higiénico-dietéticas y cambios de estilo de vida o mediante la utilización de fármacos que pueden reducir eficazmente los triglicéridos.


Es conocido que la inflamación altera la función endotelial y contribuye a la vulnerabilidad de las placas independientemente de los niveles de colesterol de lipoproteínas de baja densidad.⁵ Los conocimientos recientes sobre la inflamación como componente importante del desarrollo, la erosión y la rotura de la placa, han ampliado el conocimiento de la aterogénesis.


En el estudio los triglicéridos séricos mostraron correlación débil pero significativa con la proteína C reactiva de alta sensibilidad (R = 0,298). La captación arterial de F18-Fluorodesoxiglucosa y el número de placas con captación aumentaron al incrementarse el nivel de triglicéridos. Los individuos con cifras más elevadas de triglicéridos (150 mg/dl) tenían riesgo dos veces mayor de captación arterial de F18-Fluorodesoxiglucosa que aquellos con cifras por debajo de 100.


La limitación más destacable del estudio fue que los datos presentados son observacionales, con las implicaciones de causalidad que conlleva. Asimismo, la aterosclerosis coronaria se evaluó mediante puntuación de calcio en las coronarias, por lo que no podemos descartar una asociación entre los triglicéridos y la prevalencia o progresión de placas coronarias no calcificadas. El grupo de estudio fue esencialmente una cohorte de personas sin diabetes (menos de 1%), y la cohorte del estudio PESA es ocupacional relativamente homogénea, que puede no ser representativa de la población general.


Los investigadores destacaron que los próximos objetivos a investigar serían ver si esos pacientes, que con hipertrigliceridemia presentaban aterosclerosis subclínica, desarrollaron eventos clínicos en el seguimiento. Pero también existen diversas ideas sobre el impacto que puede tener el perfil genético del paciente o los estados de inflamación crónica, así como diversos estudios sobre como las medidas educacionales y de estilo de vida pueden influir sobre la aparición de aterosclerosis subclínica y eventos en el futuro.


Referencias


1. Raposeiras-Roubin S, Rosselló X, Oliva B, Fernández-Friera L, y cols. Triglycerides and Residual Atherosclerotic Risk. J Am Coll Cardiol. 22 Jun 2021;77(24):3031-3041. doi: 10.1016/j.jacc.2021.04.059. PMID: 34140107. Fuente

2. Lee H, Park JB, Hwang IC, Yoon YE, y cols. Association of four lipid components with mortality, myocardial infarction, and stroke in statin-naïve young adults: A nationwide cohort study. Eur J Prev Cardiol. May 2020;27(8):870-881. doi: 10.1177/2047487319898571. PMID: 32013600. Fuente

3. Gatto L, Prati F. Subclinical atherosclerosis: how and when to treat it? Eur Heart J Suppl. Jun 2020;22(Suppl E):E87-E90. doi: 10.1093/eurheartj/suaa068. PMID: 32523447. Fuente

4. Mach F, Baigent C, Catapano AL, Koskinas KC, y cols. 2019 ESC/EAS Guidelines for the management of dyslipidaemias: lipid modification to reduce cardiovascular risk. Eur Heart J. 1 Ene 2020;41(1):111-188. doi: 10.1093/eurheartj/ehz455. PMID: 31504418. Fuente

5. Lüscher TF. Inflammation and features of the vulnerable plaque: from mechanisms and imaging to outcomes. Eur Heart J. 14 Ago 2020;41(31):2923-2927. doi: 10.1093/eurheartj/ehaa686. PMID: 33216918. Fuente

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