El COVID-19 puede producir autoanticuerpos

Actualizado: abr 1


Un equipo internacional de investigadores que estudian COVID-19, encabezados por Paul Utz, MD, quien estudia inmunología y autoinmunidad en la Universidad de Stanford en Stanford, CA. han descubierto que el virus parece hacer que el organismo humano fabrique armas para atacar sus propios tejidos.


El hallazgo podría desvelar una serie de misterios clínicos de COVID como la gran cantidad de síntomas que pueden acompañar a la infección, la persistencia de los síntomas en algunas personas durante meses después de eliminar el virus, fenómeno denominado COVID prolongado y por qué algunos niños y adultos tienen un síndrome inflamatorio grave, llamado MIS-C o MIS-A, después de sus infecciones.


Sugiere también que el virus podría estar causando directamente autoinmunidad. Los autores del estudio se preguntan si otros virus también podrían romper la tolerancia del cuerpo a sí mismo, preparando a las personas para enfermedades autoinmunes como la esclerosis múltiple, la artritis reumatoide y el lupus, más adelante en la vida.


El estudio incluyó datos de más de 300 pacientes de cuatro hospitales: dos en California, uno en Pensilvania y otro en Alemania.


Los investigadores utilizaron análisis de sangre para estudiar sus respuestas inmunitarias a medida que avanzaban las infecciones. Buscaron autoanticuerpos, armas del sistema inmunológico que se vuelven rebeldes y lanzan un ataque contra los propios tejidos del cuerpo. Compararon estos autoanticuerpos con los encontrados en personas que no estaban infectadas con el virus que causa la COVID.


Como lo encontrado en estudios anteriores, los autoanticuerpos eran más comunes después de COVID: el 50% de las personas hospitalizadas por sus infecciones tenían autoanticuerpos, en comparación con menos del 15% de las que estaban sanas y no infectadas.


Algunas personas con autoanticuerpos presentaron pocos cambios a medida que avanzaban las infecciones. Eso sugiere que los autoanticuerpos estaban ahí desde el comienzo, permitiendo que la infección estuviera fuera de control en el organismo. Como que el organismo está preparado para tener un COVID malo y esto probablemente sea causado por los autoanticuerpos.


Sin embargo, en alrededor del 20% de las personas que los tenían, los autoanticuerpos se volvieron más abundantes a medida que avanzaba la infección, lo que sugiere que estaban directamente relacionados con la infección viral, en lugar de ser una afección preexistente.


Algunos de estos eran anticuerpos que atacan componentes clave de las armas del sistema inmunológico contra el virus, como el interferón. Los interferones son proteínas que interfieren con la capacidad de un virus para copiarse a sí mismo. Eliminarlos es una táctica evasiva poderosa, estudios previos han demostrado que las personas que nacen con genes que causan que tengan una función de interferón más baja, o que producen autoanticuerpos contra estas proteínas, parecen tener un mayor riesgo de contraer infecciones por COVID potencialmente mortales.


Además de poseer antoanticuerpos que contrarrestan el sistema inmunológico, algunas personas del estudio tenían autoanticuerpos contra los músculos y los tejidos conectivos que se observan en algunos trastornos raros.


Los investigadores comenzaron el estudio después de observar a pacientes con COVID que presentaban extrañas series de síntomas que se parecían más a enfermedades autoinmunes que a infecciones virales: erupciones cutáneas, dolor en las articulaciones, fatiga, dolores musculares, inflamación del cerebro, ojos secos, sangre que se coagula fácilmente e inflama vasos sanguíneos.


El Dr. Utz indica que es muy importante tener en cuenta que no se sabe si estos pacientes van a desarrollar una enfermedad autoinmune, podremos responder a esa pregunta en los próximos 6 a 12 meses a medida que se hace seguimiento a las personas que transportan el virus por largo tiempo y se estudian sus muestras. Indica además que será importante estudiar los autoanticuerpos en estos pacientes para ver si pueden identificar exactamente cuáles parecen estar funcionando en la afección. Si se puede detectarlos a tiempo, podría ser posible tratar a las personas con riesgo de presentar síntomas persistentes con medicamentos que inhiben el sistema inmunológico. Lo que significa, dice, que COVID estará con nosotros durante mucho, mucho tiempo.


Hay que darse cuenta de que va a haber un daño a largo plazo de este virus para los sobrevivientes. No solo los transportistas, sino todas las personas que tienen daño pulmonar y cardíaco y todo lo demás. Vamos a estudiar esto virus y su maldad durante décadas, concluyó Utz.

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