El adolescente en época de pandemias


Claudia Chávez Ledesma

Psiquiatra

Centro Ambulatorio de Salud Mental ASLB



El filósofo eslovenio Slavoj Zizek hizo una sentencia hace algunos años: “Somos malos, desagradables y egoístas”, refiriéndose a la tendencia natural del hombre a ensimismarse. Sobre las nuevas generaciones, Bauman nos abrumó al evaluar la tendencia actual a la liquidez en todas las relaciones humanas mientras que Badiou demandó a los jóvenes a dejar todo lo conocido detrás y crear un nuevo orden porque, lo previo, ha fracasado. Al parecer, todo está en crisis.

¿Cómo se sienten entonces los adolescentes ante un clima de crisis y de pandemias? Me remitiré primero a un icono de la cultura pop. La generación de mis hijos tiene a Kylie Jenner como “role model”. No hay quien la supere como modelo de éxito a esta joven que se ha operado hasta la uña del dedo chiquito del pie izquierdo. Es fácil intuir el proceso: dinero por montones, con mínimo esfuerzo y extraordinariamente rápido. La rapidez es importante para esta generación: “gano más que un médico y no he estudiado”, indicaba en una reciente entrevista una joven tiktokera. Pero vamos hacia el pasado, la Kylie Jenner de mis padres fue Elizabeth Taylor y su cintura de avispa. La mía fue Madonna y su iconoclasta imagen de “like a prayer”. La de mis hijos es una joven bullante en siliconas. En realidad, una nueva generación siempre encuentra la manera de quebrar con la antigua, aunque falte cemento teórico para solidificar dichas rupturas y poco espacio para analizarlas. Es una sobregeneralización la que hago plegando al anecdotario personal porque esto que escribo, más que un reporte científico, es una visión sobre lo que ocurre en mi microcosmos globalizado.

Pero, ¿qué ocurre en la pandemia con este grupo etario? El ensimismamiento cuasi obligado del que habla Zizek, Bauman y del que se hace eco Butler afecta a todos, solo que tiene una connotación diferente en el adolescente durante la pandemia: el proceso de desarrollo y la verbalización emocional, la elaboración de redes sociales tempranas, los pininos en autonomía, la exploración de la sexualidad, el proceso de abstracción y síntesis que afloran en varias categorías a esta edad, están en crisis. Nunca han desaparecido, capaz se han pervertido. Las redes sociales, anclas en el desarrollo psicoemocional en el adolescente, se han restringido a lo virtual. Lo que en un momento combatimos y supervisamos se ha vuelto abierto y tolerado. Sometidos al estrés que representan los cambios, además de acceso a información indiscriminada con mínima participación parental en la elaboración del acervo personal, el ensimismamiento es un mecanismo predecible.

Aun cuando el clima sea de franca incertidumbre, aplaudiré en los adolescentes su esfuerzo por adaptarse a un mundo cambiante, con deterioro y explotación sin medida de su entorno, con sobrepoblación, con desaparición progresiva de la familia como tal, sin embargo, mantengo en ellos la esperanza, amén del acostumbrado sarcasmo, porque nos han enseñado en los últimos años que son capaces de extraordinarios ejemplos de empatía, humanidad, autocuidado y preservación ambiental.

Referencias

  • Anderson, M (2018). Teens, social media and technology 2018 survey. Pew Research Center. PI_2018.05.31_TeensTech_FINAL.pdf

  • Bauman, Z. (2007). Consuming life. Polity. 9505575130, 9789505575138

  • Badiou, A. (2007). The century. Polity. 0745636314, 9780745636313

  • Jensen, B. et al (2005). Young people want to be part of the answer. European Network of Health Promoting Schools Technical Secretariat WHO Regional Office for Europe.

  • Zizek,S. (2008). In defense of lost causes. Verso. 1844671089, 9781844671083

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