Día Mundial contra el Cáncer: "Unidos por lo único"
- Noticiero Medico

- 28 feb
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El 4 de febrero se conmemora el Día Mundial contra el Cáncer y la iniciativa, impulsada desde el 2000 por la Unión Internacional para el Control del Cáncer (UICC), lleva como lema este año "Unidos por lo único". Este año la entidad busca despertar conciencia acerca de lo importante que resulta colocar a las personas en el centro de los cuidados oncológicos.

La Unión Internacional para el Control del Cáncer, recordó que esta enfermedad "es más que un simple diagnóstico médico: es un asunto profundamente personal", ya que "detrás de cada diagnóstico se esconde una historia humana única: […] de dolor, sufrimiento, sanación, resiliencia, amor y mucho más". Además, sostuvo que este enfoque centrado en las personas, al integrar con compasión y empatía necesidades únicas de cada individuo, conduce a mejores resultados en salud.
Oscar Galindo Vázquez, doctor en Psicología por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), parte del programa de bienestar emocional de la Unidad de Oncología Integrativa adscrita al Instituto Nacional de Cancerología de México (INCan), señala que es clave centrar una perspectiva en la persona durante la atención oncológica. El cáncer va más allá del individuo; afecta a cuidadores primarios, familias y a la comunidad. Es por esto que poner en el centro a las personas, y no solo a la enfermedad, implica comprender y atender de forma conjunta necesidades psicológicas, sociales y espirituales, generando así una mayor integración de las y los diferentes profesionales de la salud. Además, indicó que la atención de estas necesidades tiene como efectos una mejor calidad de vida, adaptación psicosocial, adherencia al tratamiento y comunicación con personas con cáncer, cuidadores y equipo de salud; así como una sociedad mejor informada para tomar acciones en la protección de su salud.
Este enfoque, que no es nuevo, no deja de lado el gran impacto que ha tenido el modelo tradicional de atención oncológica, centrado en terapias que actúan sobre causas biológicas y síntomas físicos, pero elige a modo de complemento no pasar por alto factores psicológicos, sociales, económicos y ambientales que también tienen injerencia en la enfermedad.
Desde la Unión Internacional para el Control del Cáncer señalan que las circunstancias cotidianas de una persona ─sus rutinas, responsabilidades, entorno vital, nivel de ingresos, cobertura de seguros, sistemas de apoyo y contextos culturales─ influyen en la forma en que acceden a la atención sanitaria, en cómo experimentan el cáncer y en cómo responden al tratamiento, señalaron No obstante, advirtieron que la atención centrada en las personas lo que pide es una transformación profunda y multifacética, con principios que buscan integrar a las personas y comunidades en el diseño y configuración de los servicios; reorientar la atención y volverla continua, coordinada y compasiva; lograr igualdad, inclusión y transparencia en la gobernanza; y crear entornos favorables para el cambio.
El efecto del abordaje centrado en la persona implica que los sistemas de salud evolucionen hacia respuestas sociales organizadas más comprensivas y empáticas con las necesidades de cada persona; aprendiendo continuamente no solo de los avances médicos más recientes, sino también de la experiencia y necesidades de cada población.
Para el Dr. Gustavo Kusminsky ─médico hematólogo especializado en oncohematología y trasplante de médula ósea, expresidente de la Sociedad Argentina de Hematología, exjefe y actual médico consultor en el servicio de hematología del Hospital Universitario Austral (Buenos Aires, Argentina) y vicepresidente de la Sociedad Argentina de Medicina Narrativa─, un cambio en el enfoque de atención "es fundamental", pero no solo para pacientes, también para las y los profesionales de la salud. Considera que a lo largo del siglo XX, y lo que va de este siglo, se ha instalado un malestar en la relación entre pacientes y el personal asistencial debido a distintas causas, entre las que destacó la distorsión de la figura del médico actual; los progresos tecnológicos que sin dudas mejoraron diagnósticos y tratamientos, pero al mismo tiempo generaron un alejamiento; las dificultades en la comunicación; y sobre todo "la terrible falta de tiempo para entrar en las historias, en las narrativas de pacientes y también en las de integrantes del equipo". La idea de volver a centrarnos en la persona, en su trayectoria, en saber quién es, y que el paciente también sepa quién es la persona que lo atiende, produce un nuevo equilibrio.
Para el Dr. Kusminsky, con este enfoque no se abandona al conocimiento científico, ni a la medicina basada en evidencia, pero se incorpora una medicina basada en la narrativa, se entienden las y los integrantes, mejora la percepción de ambos lados, la comunicación fluye y la consulta se convierte en una conversación. Eso de que detrás de las y los pacientes hay historias, no deja de ser una verdad de Perogrullo. Kusminsky cree que "un hospital es una caja de historias, historias fuertes de vida, de muerte, de esperanza. Pero son historias que se pueden entrelazar con otras, las del equipo. El personal médico, de enfermería, cada integrante del equipo puede abrirse a esas historias y también puede abrir su propia historia. La vocación médica, en su modalidad de volcarse con el otro, con otro que padece, no ha perdido del todo su valor y todos estos movimientos son en definitiva una restitución para bien de las y los pacientes y para bien del equipo asistencial.
Para la Unión Internacional para el Control del Cáncer, implementar en la atención oncológica un enfoque centrado en las personas requiere de un accionar conjunto, que incluya un liderazgo fuerte, políticas favorables, sistemas que valoren la calidad y la colaboración, además de profesionales con preparación. Por eso pidió que gobiernos e instituciones establezcan objetivos claros en materia de políticas contra el cáncer, comuniquen argumentos convincentes a favor del cambio y asignen recursos suficientes para aplicar las reformas.
Desde la entidad advirtieron que este enfoque ─aunque está probado─ casi nunca se implementa debido a varias barreras, incluidas la falta de voluntad política, presiones financieras, limitaciones de recursos, formación y educación insuficientes, resistencia al cambio y desigualdades sistémicas.
En Latinoamérica, según Galindo Vázquez, este modelo de atención integral ha avanzado de forma gradual; sin embargo, cree que este tipo de iniciativas requieren una mayor articulación de los sistemas de salud, más conexión con la comunidad, mayores recursos económicos y humanos, así como investigaciones que estén en sintonía con problemáticas locales.
En las Américas, según la Organización Panamericana de la Salud (OPS), los distintos cánceres representan una importante carga de enfermedad, solo superada por las enfermedades cardiovasculares.
Durante 2022 existieron más de 4,2 millones de nuevos cánceres en la región, pero se prevé un aumento de 60 % para 2045, con un total estimado de 6,7 millones de casos. Además, en 2022 los cánceres representaron 1,4 millones de decesos, con 45 % de ellos sucedidos en personas de 69 años o menos.
De todos modos, Galindo Vázquez destacó como aspectos positivos ─especialmente para México─ una mayor existencia de equipos multidisciplinarios dedicados a la oncología integrativa y la presencia de programas de alfabetización en cáncer dirigidos a la población en general. Yo veo el futuro con muchos retos, pero con muchas más oportunidades cuando trabajamos en conjunto con las personas con cáncer y nuestras comunidades.
Finalmente, integrar perspectivas que consoliden la atención de aspectos como la salud mental, toxicidad financiera y calidad de vida son aspectos que los equipos multidisciplinarios en oncología trabajamos todos los días, refirió el integrante del Instituto Nacional de Cancerología.
Por su parte, el Dr. Kusminsky dejó dos pedidos que permitirían allanar el camino para una mayor implementación de este enfoque. A los tomadores de decisión de la región, les solicitó que tengan en cuenta la variable tiempo, mientras que a las y los profesionales de la salud les sugirió que recuerden que enfrente tienen a personas vulnerables. Sin tiempo en la consulta, no hay posibilidades de escuchar la historia de vida, la narración de un paciente con un padecimiento que ha alterado su existencia. El sistema de salud debe comprender eso, debe generarse más tiempo y debe retribuirse ese tiempo de una manera acorde. Pidió que las y los profesionales de la salud no pierdan de vista que durante cada encuentro tratan con personas que atraviesan una peculiar situación de vulnerabilidad. "Existe ahí una asimetría incluso del deseo. Las y los médicos se han formado, estudiado y luchado por estar ahí. El paciente nunca lo ha querido.




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