COVID-19 y salud mental

Actualizado: 2 de may de 2020


Los casos en países fuera de China causados por SARS-CoV-2 (COVID-19) se han incrementado en las últimas semanas. La aparición de este brote desde diciembre de 2019 ha revivido momentos que fueron de gran angustia para la población hace once años con el brote de influenza H1N1.

La atención de salud mental en los pacientes y profesionales de la salud afectados por la epidemia de COVID-19 ha sido subestimada. ¹ ̓ ²

El primer impacto de la epidemia, es la crisis misma. Aun cuando la Comisión Nacional de Salud de China publicó la notificación de principios básicos para intervenciones de crisis psicológicas de emergencia para la neumonía causada por SARS-CoV-2 el 26 de enero de 2020, esta contenía referencias de los problemas de salud mental y las intervenciones útiles que se presentaron durante el brote de síndrome respiratorio agudo severo de 2003, priorizando la atención de la salud mental de los pacientes con COVID-19, contactos cercanos, casos sospechosos que están en cuarentena en hogar, familiares y amigos de personas afectadas, profesionales de la salud que atienden a pacientes infectados y el público que lo necesita.

Los pacientes relacionados con infección por SARS-CoV-2, sean casos confirmados o sospechosos, pueden experimentar temor a presentar una infección con un nuevo virus potencialmente mortal, y aquellos en cuarentena pueden experimentar aburrimiento, soledad e ira.

Los síntomas de la infección y la tos, así como los efectos adversos del tratamiento podrían provocar un empeoramiento de la ansiedad y la angustia mental. El relacionar este virus con la muerte es en gran parte la causa.

En el año 2003, al inicio del brote de síndrome respiratorio agudo severo se informaron morbilidades psiquiátricas, que incluyeron depresión persistente, ansiedad, ataques de pánico, excitación psicomotora, síntomas psicóticos, delirium e incluso tendencias suicidas. En esta ocasión, el seguimiento obligatorio de los contactos y la cuarentena podrían aumentar la ansiedad de los pacientes y el estigma en sus familias y amigos.

Gracias a las experiencias previas, desde China, Italia, España y otros países, se han tomado medidas ante la imposibilidad de contener la epidemia. Esto ha generado la respuesta de muchos sistemas de salud de diversas regiones para limitar el contagio entre personas potencialmente en contacto en este caso con el coronavirus.

¿Qué es la cuarentena?

La cuarentena es la separación y restricción del movimiento de personas que potencialmente han estado expuestas a una enfermedad contagiosa para determinar la presencia de síntomas específicos y reducir el riesgo de que otros se infecten.

Es importante aclarar que la cuarentena no es aislamiento. El aislamiento es una estrategia que se utiliza para separar a las personas que han adquirido una enfermedad contagiosa de aquellas que están saludables. El aislamiento restringe el movimiento de las personas que están enfermas para evitar la propagación de ciertas enfermedades. Las personas en aislamiento pueden recibir cuidados en sus hogares, en hospitales o en instalaciones de atención médica designadas.

La cuarentena se utiliza para separar y restringir el movimiento de personas que pueden haber estado expuestas a una enfermedad contagiosa, pero que no tienen síntomas, para mantenerlas en observación, ya que esas personas pueden o no ser contagiosas.