Covid 19: El desafío de una vacuna

Actualizado: 2 de jul de 2020







César Paz y Miño






Luego de meses de pandemia por el SARS Cov 2, o llamado mediáticamente el Covid 19, la lucha contra este virus de ARN de cadena única con polaridad positiva, el mundo lucha por encontrar una vacuna efectiva para inmunizar a la población, o encontrar un tratamiento específico que mate al nuevo coronavirus.

Para llegar a la vacuna en primer lugar debemos conocer al enemigo. Para esto, se han secuenciado más de 17 mil genomas del Covid 19 y se han encontrado más de 198 mutaciones que producen cambio en la lectura de los aminoácidos del ARN, lo que se denominan mutaciones no silenciosas. Este número enorme de mutaciones son las que determinan la gran variabilidad de comportamiento de los virus en general y del Covid 19 en particular.

A través de las mutaciones encontradas, se ha logrado trazar un árbol genealógico del virus a nivel mundial. Todos los virus provienen de una cepa o tipo originario de China, y de ahí se desperdigó por el mundo. Existen en la actualidad al menos 17 cepas de virus, cada una con características genéticas propias. Estas variantes genéticas le hacen más o menos agresivo al virus y le permite una versatilidad grande frente a la respuesta inmune natural de los huéspedes humanos. Los datos del secuenciamiento total del genoma de virus ecuatorianos apuntan a las cepas A1b y A2.

Desde el punto de vista fisiopatológico, el virus entra en las células alveolares y desencadena una serie de respuestas inmunitarias que involucran a linfocitos, anticuerpos, citoquinas, macrófagos y una reacción sistémica progresiva similar a un Síndrome antifosfolipídico y una hiper reacción inmunitaria mediada por macrófagos.

La secuencia del virus ha revelado su estructura y su función. Los 29.740 pares de bases nitrogenadas que tiene el virus se dividen en zonas (genes) que dan las características patogénicas al virus. Entre estas porciones están la proteína de la corona del virus o espiga (S), la nucleocápside (N), la membrana (M), la envoltura (E) y la hemaglutin esterasa (HE). La proteína espiga (S) tiene a su vez al menos cuatro componentes: S1B RBM, S1BRBM-, S1A y S2. Son estos componentes los que permiten al virus pegarse a la membrana celular de huésped e invadir al individuo.

El virus necesita de un canal de entrada a la célula, y éste es el receptor de membrana ACE2 (Enzima Convertidora de Angiotensina), que es compatible y complementario al receptor S del virus o proteína espiga. Se ha propuesto que las variaciones genéticas del ACE2 podrían determinar diferente respuesta al virus, es decir, podrían explicar individuos asintomáticos, con enfermedad leve, moderada, grave o mortal. Por supuesto sumado al sistema inmunológico de la persona, específicamente a variantes del sistema HLA. Como todo proceso infeccioso viral, las inmunoglobulinas M, signo de infección aguda, se disparan en los individuos infectados con Covid 19, a partir del día 4 del contagio y duran más o menos hasta el día 21; mientras las inmunoglobulinas G, propias de individuo inmunizado, se disparan a partir del día 8 y se mantiene a largo plazo.

Producción de vacunas proteino-específicas y fases de investigación

Una vez entendido al enemigo y sus caminos, el Covid 19, el siguiente paso en la búsqueda de una vacuna, es diseñar una estrategia molecular, basada en la estructura del virus y del receptor celular. Existen cuatro estrategias básicas:

  1. Producir proteínas similares a la S viral que bloqueen el receptor ACE2.

  2. Producir anticuerpos complementarios al receptor ACE2.