COVID-19: daño cerebral a largo plazo

Actualizado: mar 1


Varios estudios llevados a cabo en pacientes con COVID-19, reportan que estos pacientes pueden presentar diferentes síntomas neurológicos, tales como inflamación en los tejidos cerebrales y deterioro de la mielina. Ante estas manifestaciones los neurocientíficos se han planteado algunas preguntas ¿por qué el cerebro se ve afectado? ¿Acaso el coronavirus SARS-CoV-2 lo ataca directamente o es una víctima de la sobrestimulación inmunológica producida en el organismo a raíz de la infección?


El neurólogo Michael, en un reciente artículo publicado en la revista Nature,¹ recopila diferentes estudios que analizan el daño cerebral en pacientes con COVID-19. Uno de ellos indaga sobre los detalles clínicos de 125 pacientes del Reino Unido, que presentaban efectos neurológicos o psiquiátricos. Del total de pacientes, el 62% había experimentado accidentes cerebrovasculares y hemorragias; y el 31% tenía estados mentales alterados, como confusión o inconsciencia prolongada, acompañadas a veces de encefalitis. En este último grupo, 10 personas desarrollaron psicosis. No todos los pacientes con estos síntomas habían desarrollado una COVID-19 grave. Algunos de los pacientes más afectados habían tenido dificultades respiratorias leves. Por lo tanto, en estos casos, la afección cerebral fue la principal complicación.


Los síntomas neurológicos más frecuentes son los accidentes cerebrovasculares y la encefalitis, esta puede complicarse y convertirse en encefalomielitis diseminada aguda, en la que tanto el cerebro como la médula espinal se inflaman y las neuronas pierden su recubrimiento de mielina, lo que produce síntomas similares a los de la esclerosis múltiple.

Las complicaciones menos comunes incluyen daño a los nervios periféricos, ansiedad y trastorno de estrés postraumático. Se han observado síntomas similares en brotes de síndrome respiratorio agudo severo (SARS) y síndrome respiratorio de Oriente Medio (MERS).¹


Los científicos intentan dilucidar si los síntomas neuronales observados se originan debido a una infección cerebral producida por el SARS-CoV-2 o son causa de la inflamación de tejidos. Eso resultará crucial para elegir los tratamientos adecuados para los pacientes. Si se trata de una infección viral directa del sistema nervioso central, el tratamiento debería incluir remdesivir u otro antiviral. Mientras que, si el virus no se encuentra en el sistema nervioso central, entonces se debe tratar con terapias antiinflamatorias.


Se ha demostrado que el SARS-CoV-2 puede infectar neuronas.¹ El artículo de Nature expone las conclusiones de un equipo de investigadores que demostró que el virus podría infectar neuronas en organoides. De esta manera, mataría a algunas y reduciría la formación de sinapsis entre ellas. Cabe destacar que los organoides son grupos miniaturizados de tejido cerebral, que se obtienen al inducir a las células madre pluripotentes humanas a que se diferencien en neuronas. Esta hipótesis es respaldada por la inmunóloga Akiko Iwasaki quien utilizó organoides humanos, cerebros de ratón y algunos exámenes post-mortem.


Otro estudio llevado adelante por la patóloga Mary Fowkers, quien publica un informe que describe las autopsias de 67 personas que habían muerto de COVID-19, en las cuales se pudo observar, por microscopía electrónica, la presencia de SARS-CoV-2 en cerebros, aunque los niveles del virus eran bajos y no se podían detectar en forma constante.


Varios estudios apoyan esta afirmación e indican que no han encontrado partículas de virus en el líquido cefalorraquídeo que rodea el cerebro y la médula espinal. Una razón podría ser que el receptor ACE2 no se expresa en las células cerebrales. Eso podría significar que muchos de los síntomas neuronales que están observando los médicos son el resultado de que el sistema inmunológico del cuerpo combate al virus. Se deben identificar biomarcadores que puedan distinguir de manera confiable entre una infección cerebral viral y la actividad inmunológica.


Cambios microestructurales en pacientes recuperados


Según un estudio publicado en The Lancet, ² un 55% de pacientes con COVID-19 recuperados presentó síntomas neurológicos. Estos pacientes tenían volúmenes de materia gris (VMG) significativamente más altos en las cortezas olfativas, el hipocampo, la ínsula, el opérculo rolándico izquierdo, la circunvolución de Heschl izquierda y la circunvolución del cíngulo derecho.

En comparación con personas que no habían desarrollado COVID-19 presentaban una disminución general de la difusividad media (DM), axial (DA) y radial (DR), acompañada de un aumento de la anisotropía fraccional (AF) en la sustancia blanca. Este aumento era notorio en la radiación coronaria derecha (RC), la cápsula externa (CE) y el fascículo frontal-occipital superior (FFS).


Asimismo, se encontró que un VMG elevado en el opérculo rolándico izquierdo, el cíngulo derecho, el hipocampo bilateral, la circunvolución de Heschl izquierda y el DM global de sustancia blanca se correlacionaba con la pérdida de memoria.


Por su parte, el índice superior de VMG en la circunvolución del cíngulo derecho y el hipocampo izquierdo se vinculaban con la pérdida del olfato.


Esta alteración de la integridad cerebral microestructural y funcional en las etapas de recuperación de COVID-19, expone las consecuencias a largo plazo del SARS-CoV-2.

Referencias


1. Michael Marshall. How COVID-19 can damage the brain. Nature | Vol 585 | 17 September 2020.

2. Yiping Lu MD, Xuanxuan Li MD, Daoying Geng MD, Nan Mei MD,Pu-Yeh Wu PhD, Chu-Chung Huang PhD, et al. Cerebral Micro-Structural Changes in COVID-19 Patients – An MRI-based 3-month Follow-up Study. The Lancet VOLUME 25, 100484, AUGUST 01, 2020.

25 vistas0 comentarios

Entradas Recientes

Ver todo