Comer por la noche está asociado a menor calidad en la dieta


Un estudio que explora el contenido calórico y el valor nutricional de los alimentos en relación con la hora del día en que se consumen, dirigido por Judith Baird, del Nutrition Innovation Centre for Food and Health (NICHE) de la Ulster University en Irlanda del Norte, Reino Unido,¹ presentado durante el European and International Congress on Obesity (ECOICO 2020), concluyó que comer mucho por la noche aumenta la ingesta diaria total de energía y se asocia con dieta de peor calidad.

Si se consume la mayor parte de la ingesta de calorías al principio del día, esto podría ayudar a reducir la ingesta total de calorías. El trabajo sugiere que podría ser útil considerar el momento del día al desarrollar intervenciones nutricionales para la pérdida de peso y la salud, porque ayuda a reducir la ingesta total de energía.

Muchos estudios han demostrado que desayunar se asocia típicamente con dietas más saludables, y la presente investigación demuestra el otro extremo de este hecho. El desayuno es notoriamente la comida más rica en nutrientes para la mayoría de las personas, y si uno consume el mayor porcentaje de sus calorías después de las 6:00 p. m., es muy probable que se esté saltando el desayuno.

Una pregunta importante que surge de este trabajo es si el momento de comer per se causa una dieta más deficiente o si simplemente es reflejo de las fuertes tradiciones culturales en torno al tipo de alimentos que comemos normalmente en diferentes momentos del día.

Los científicos investigaron la asociación entre comer por la noche con el total de la ingesta energética diaria y la calidad de la dieta, se basaron en datos de 1.177 adultos de la National Diet and Nutrition Survey de Reino Unido, que recopila información detallada sobre el consumo de alimentos, la ingesta de nutrientes y el estado nutricional de la población general de Reino Unido. Los participantes tenían entre 19 y 64 años.

Las categorías se diseñaron de acuerdo con la proporción de la ingesta energética diaria de los participantes consumida después de las 6:00 p. m. Los cuatro grupos fueron: cuartil 1, donde el consumo nocturno representó < 31,4% de la ingesta energética total; cuartil 2, > 31,4% a 40,4%; cuartil 3, > 40,4% a 48,6%, y cuartil 4, > 48,6%.

La calidad de la dieta se evaluó mediante la puntuación de los diarios de alimentos mantenidos por los participantes, utilizando el Nutrient Rich Food Index, que clasifica los alimentos de acuerdo con la proporción de nutrientes importantes que contienen, en relación con su contenido energético. Los investigadores no controlaron los resultados según la energía gastada durante la actividad física.

Los resultados mostraron que la proporción media global de energía consumida por la noche fue de aproximadamente 40% de la ingesta energética total (39,8% ± 13,6%).

Si se considera que los participantes pertenecen a la sociedad occidental y a que los horarios de actividad se han vuelto mayores a 24 horas, se esperaba que la mayoría de las calorías fueran consumidas por la noche, pero 40% es bastante alto, indicaron los investigadores.

Los que comían más por la noche tenían dietas de menor calidad.

Además, aquellos con la proporción más baja de ingesta energética nocturna (cuartil 1, aproximadamente 8.437 kJ/día, o aproximadamente 2.000 calorías) tuvieron una ingesta total de energía significativamente menor que el cuartil 2 (aproximadamente 9.284 kJ/día; p < 0,001), cuartil 3 (9.108 kJ/día; p = 0,002), y cuartil 4 (9.156 kJ/día; p = 0,001).

En cuanto a la calidad de la dieta, quienes comieron más por la noche también consumieron una dieta nutricionalmente más deficiente que los otros participantes (p = 0,001 para los del cuartil 4 frente al cuartil 1). Los individuos del cuartil 4 tuvieron una puntuación significativamente más baja en el Nutrient Rich Food Index (438) que los del cuartil 1 (459; p = 0,027), el cuartil 2 (465; p = 0,002), y el cuartil 3 (463; p = 0,005).

El porcentaje de ingesta energética de carbohidratos y azúcares totales después de las 6:00 p. m. pareció disminuir a medida que la ingesta energética nocturna aumentó del cuartil 1 al cuartil 4, mientras que aumentó el porcentaje de ingesta energética de grasas y alcohol después de las 6:00 p. m.


Los investigadores indican que luego se analizará los tipos de alimentos y las circunstancias de la alimentación. Por ejemplo, ¿las personas comen en compañía o solas frente al televisor? Puede ser que el entorno en el que la gente come impulse el consumo de alimentos densos en energía. Las personas suelen ser más sedentarias por la noche y esto podría afectar la elección de alimentos, indicaron.

Referencias

1. Baird J. Eating Later in the Evening Linked to a Low-quality Diet. Abstract 1065, LBA-056. ECO-ICO 2020. Presentado del 1-4 de septiembre de 2020.

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