Biomarcador de la enfermedad de Crohn

Actualizado: 31 jul


Un estudio, que aparece en la edición en línea de mayo de la revista Gastroenterology, da a conocer que los autoanticuerpos anti-granulocitos-macrófagos del factor estimulante de colonias (GM-CSF) predicen la enfermedad de Crohn (EC) complicada, años antes de que aparezcan los signos o síntomas de la enfermedad.


La investigación, que se realizó mediante el estudio de los registros del personal militar activo, indica que este nuevo biomarcador es prometedor para el diagnóstico, el manejo y el tratamiento de la EC complicada.


Una ruptura en la homeostasis intestinal es una característica inmunológica clave de la enfermedad inflamatoria intestinal (EII), de la cual la EC es un tipo. Esta ruptura aparece en forma de integridad de barrera insuficiente, tolerancia inmunológica reducida e inflamación excesiva.


GM-CSF juega un papel importante en la inflamación intestinal. Estudios previos demostraron que puede inducir y amortiguar la inflamación en la EC. Las células linfoides en el intestino producen GM-CSF, que a su vez regula las células inmunes mieloides para mantener la homeostasis inmune. Los defectos genéticos en la señalización del GM-CSF y los autoanticuerpos contra el GM-CSF se asocian con una mayor gravedad de la enfermedad y recaídas más frecuentes en pacientes con EC.


Los investigadores, pertenecientes al departamento de inmunología de la Universidad de Toronto, Ontario, utilizaron el ensayo de inmunoabsorción ligado a enzimas (ELISA) para analizar los niveles de autoanticuerpos anti-GM-CSF entre 220 individuos que posteriormente recibieron un diagnóstico de EC y entre 400 personas de control sanas.


Los participantes fueron extraídos del Sistema de Vigilancia Médica de Defensa de los Estados Unidos. El análisis incluyó datos de más de 1800 muestras de sueros.


Los autoanticuerpos se dirigen a las modificaciones posttraduccionales de GM-CSF (específicamente, glicosilación), los investigadores observaron una glicosilación anormal de GM-CSF en pacientes con EC.


Los primeros signos de estos anticuerpos aparecieron 6 años antes del diagnóstico en individuos sintomáticos, y predijeron complicaciones en el momento de la presentación de la enfermedad (cociente de riesgos instantáneos, 2,9; P < .001). Los anticuerpos interfirieron con la comunicación entre las células linfoides innatas del grupo 3 (ILC3), que producen GM-CSF en el intestino, y las células mieloides en la mucosa de LA EC no involucrada. Esta interferencia se asoció con cambios en las firmas genéticas encontradas en las células ILC3.


El nuevo biomarcador podría complementar otros signos prodrómicos de EC temprana o agresiva, como los anticuerpos que se dirigen a antígenos microbianos específicos y la permeabilidad intestinal.

Los autoanticuerpos anti-GM-CSF se detectan antes de la aparición de anticuerpos microbianos. La combinación de marcadores y pruebas adicionales antes del diagnóstico puede ser una buena manera de fortalecer la predicción y posiblemente servir como un nuevo método para determinar el tiempo que queda hasta que se diagnostique la enfermedad, indicaron los investigadores. Señalaron además que los hallazgos deben repetirse en un estudio prospectivo más grande entre personas con mayor riesgo de EC. Nuestros resultados y la comprensión refinada de este biomarcador, permiten desarrollar ensayos de diagnóstico especializados y tratamientos personalizados.


Especialistas del Instituto de Cirugía y Enfermedades Digestivas del Colegio de Medicina Lerner de la Clínica Cleveland de la Universidad Case Western Reserve, indicaron que el estudio ha realizado un hallazgo importante, de una desregulación inmunológica temprana en el proceso de la enfermedad de Crohn, mucho antes de que una persona desarrollara signos o síntomas. Este trabajo es único e impactante y podría cambiar la forma en que se diagnostica y trata la EII.


Dada la desregulación inmunológica, los investigadores también exploraron la posibilidad de interrumpir este defecto inmunológico y potencialmente podrían descubrir una nueva forma de tratar la enfermedad de Crohn en el futuro. Los investigadores especulan que el GM-CSF podría modificarse para escapar de la actividad de los autoanticuerpos anti-GM-CSF, lo que podría permitir la restauración de la homeostasis o retrasar la progresión de la enfermedad.


El estudio podría tener implicaciones para el manejo del paciente, podría ser útil en pacientes de alto riesgo, por ejemplo, aquellos con antecedentes familiares de EII o aquellos que desarrollan síntomas gastrointestinales inespecíficos a una edad más temprana y que a menudo se confunden con el síndrome del intestino irritable. Necesitamos más datos sobre si esto será un biomarcador a seguir durante el curso de la enfermedad, añadieron.


Los autoanticuerpos anti-GM-CSF podrían convertirse en un biomarcador de diagnóstico y pronóstico. Es posible que esto pueda conducir a un tratamiento especializado dirigido a los pacientes con este biomarcador. Esta podría ser la medicina de precisión para mejorar las tasas de remisión mucho más altas de lo que vemos hoy con nuestras terapias actuales, concluyeron los especialistas.





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